sábado, 22 julio 2017
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Internacional

Bruselas mantiene el calendario de las negociaciones

  • Las urnas no despejan el enigma del Brexit, pero dan a Londres margen de maniobra

DEL «ABSOLUTELY NO» AL «YES». La «premier» británica, Theresa May, regresa a su residencia del número 10 de Downing Street tras convocar las elecciones para el 8 de junio
DEL «ABSOLUTELY NO» AL «YES». La «premier» británica, Theresa May, regresa a su residencia del número 10 de Downing Street tras convocar las elecciones para el 8 de junio

La primera ministra, Theresa May, había asegurado hasta en cinco ocasiones que no adelantaría los comicios y que en Reino Unido no habría elecciones hasta 2020. Por lo que no puede dudarse de que las negociaciones del Brexit han influido en su decisión. Con los tempos que se marcó, la salida de Reino Unido estaba prevista para marzo de 2019. Si las elecciones se hubieran celebrado en 2020, muchos de los votantes descontentos con el Brexit se lo habrían hecho pagar en las urnas. Pero al adelantarlas a junio, May tiene más margen de maniobra (pues las siguientes generales se celebrarían en 2022). La «premier» gana tiempo en casa y también respecto a los 27. Eso sí, su apuesta tiene otro riesgo y es que en 2017 las tres economías más importantes de la UE acudirán a las urnas (Alemania, Francia y Reino Unido). Algunos medios como «The Times» han señalado que, aunque las elecciones tienen sentido –supondrán un fuerte apoyo para los conservadores y un momento crucial para los laboristas– no solucionarán el gran «enigma» que supone el Brexit para el país.

La UE no tardó en reaccionar. Los Veintisiete se mostraban ayer firmes y a través del portavoz del Consejo Europeo, Preben Amann, aseguraban que el anuncio de la «premier» no va a cambiar los planes de los estados miembros en relación con el Brexit. El ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, espera que los comicios británicos «traigan una mayor claridad a las futuras negociaciones». Desde su cuenta personal de Twitter, Donald Tusk, presidente del Consejo, comparaba cómo se está llevando a cabo el Brexit con una película de Alfred Hitchcock. Más tarde, ya desde su cuenta oficial, Tusk aseguró que había mantenido una «buena conversación telefónica» con May sobre el adelanto de las elecciones. Sustos aparte, los Veintisiete mantienen sus planes originales sobre las negociaciones. El 29 de abril refrendarán al máximo nivel, en un cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, las líneas rojas redactadas por Tusk sin que se esperen apenas cambios relevantes en el borrador. Después, el negociador jefe de la Comisión Europea, Michel Barnier, deberá recibir un nuevo mandato negociador por parte de las capitales europeas en el Consejo de Asuntos Generales del 22 de mayo. Serán entonces cuando estas directrices generales se traduzcan en propuestas concretas. De esta forma, el 8-J coincidirá con una fase incipiente de las negociaciones entre las dos partes sin que altere apenas el proceso, más allá de suponer el espaldarazo que May necesita antes de comenzar la batalla.

Aunque todo parece indicar que May ganará las elecciones y contará así con el respaldo suficiente para poder emprender las negociaciones, la incertidumbre sobre el Brexit y cómo se llevará a cabo la salida de Reino Unido de la UE no deja de aumentar porque ¿qué pasaría si May no consigue el apoyo suficiente y tiene que pactar?

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