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Cameron critica la burocracia y las órdenes de Bruselas

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Celia Maza.  Londres.

Tiempo de lectura 4 min.

08 de octubre de 2015. 01:07h

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François Hollande y Angela Merkel recalcaron ayer en Estrasburgo el mensaje de: «Necesitamos más Europa, no menos». Prácticamente a la misma hora, desde Londres, David Cameron señalaba que Europa se había convertido en «demasiado grande, autoritaria y entrometida». El «premier» cerró ayer la conferencia anual del Partido Conservador. Había gran expectación ante los detalles que pudiera avanzar sobre el referéndum de permanencia en la UE. Pero, durante su esperado discurso, pasó de puntillas por un asunto que crea gran polémica entre sus propias filas y tiene dividida a la sociedad británica. Según los últimos sondeos, el 40% está a favor de abandonar el bloque frente al 38% que apuesta por la permanencia.

«Creedme, no tengo lazos románticos con la UE y sus instituciones», dijo. «Dejadme deciros lo que no funciona: es demasiado grande, da demasiadas órdenes e interfiere demasiado», agregó. «Pero es también el mayor mercado del mundo... Unos pueden decir que tenemos que resignarnos, otros pueden decir que lo mejor es simplemente marcharse... Pero yo respondo que no, que Reino Unido no esconde el ala, sino que resuelve los problemas», añadió. Cameron prometió «pelear duro» en las negociaciones que mantiene con Bruselas y el resto de Estados miembro y matizó que sólo le interesaban dos cosas: «La prosperidad y la influencia de Reino Unido».

El primer ministro, que en mayo se hizo con la mayoría absoluta, se ha comprometido a celebrar el plebiscito antes de que termine 2017. Pero la agenda está causando tensiones dentro de su propio Gabinete. El «Chancellor», George Osborne, responsable de las negociaciones con Bruselas, quiere que se celebre cuanto antes a fin de evitar la incertidumbre que pueda perjudicar la economía. Por su parte, que el primer ministro quiere conseguir antes unas reformas auténticas que hagan cambiar de opinión al euroescéptico pueblo británico. Cameron siempre ha dicho que con una UE reformada, siempre será mejor mantenerse dentro que salir. Con el fin de que el resultado sea a favor de la permanencia, el «premier» también quiere evitar a toda costa convocar la consulta en septiembre del próximo año. Los refugiados tienden a moverse durante el verano y es precisamente la inmigración lo que lleva a muchos británicos a ser tan reticentes con la UE.

En este sentido, defendió las medidas para «evitar el desbordamiento de inmigrantes» aunque señaló que, hasta la fecha, sólo el 4% de los 12 millones de desplazados por el conflicto sirio han llegado a Europa. «La solución está en prestar asistencia a los países vecinos y a los campamentos donde se encuentran los refugiados. Lo cierto es que Reino Unido es el segundo país del mundo, después de EE UU, por la asistencia prestada a los afectados por la guerra siria», dijo.

La ministra del Interior, Theresa May, realizó el martes un durísimo discurso contra la inmigración que la convirtió en la candidata del ala más a la derecha del partido. Y el hecho de que ayer Cameron no la mencionara durante su intervención fue muy relevante en cuanto a su sucesión se refiere. Desde que en marzo anunciara que no se presentará a un tercer mandato, ha comenzado la carrera por coger el testigo. El nombre de May llegó a sonar con fuerza, pero ahora los dos candidatos favoritos son el alcalde de Londres, Boris Johnson, y Osborne. Para ambos tuvo elogios ayer Cameron. Por otra parte, el primer ministro prometió «acabar el trabajo» que comenzó en 2010 y, aunque expresó su intención de mantener su política de austeridad y reducción del déficit, afianzó a los «tories» en el centro político con propuestas de igualdad y justicia social. Llamó a los militantes a consolidar a la formación que lidera desde 2005 como «el partido de la gente trabajadora», para ocupar el hueco dejado recientemente por la oposición laborista tras la elección del radical Jeremy Corbyn como líder. Aunque no le nombró explícitamente, sí le lanzó varios dardos. «No podemos dejar que ese hombre inflija sobre este país que amamos su ideología contra la seguridad nacional, simpatizante de los terroristas y de odio hacia Reino Unido».

Aviso a los norirlandeses

Antes de la intervención de Cameron, la ministra para Irlanda del Norte, Theresa Villiers, advirtió de que Londres suspenderá la autonomía a la provincia si sus partidos no ponen fin a la crisis en las instituciones de Gobierno y el proceso de paz. Villiers recordó que la caída del Ejecutivo autónomo de Belfast, de poder compartido entre protestantes y católicos, sería un «duro revés». Los partidos continúan inmersos en negociaciones para hallar una solución ante el supuesto regreso a la actividad del IRA.

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