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Un congreso para coronar a Kim Jong Un

El líder de Corea del Norte presume de haber convertido el país en una «potencia nuclear» en la primera convención en tres décadas del Partido de los Trabajadores

Presentación con banderas en Pionyang (Corea del Norte). Corea del Norte realiza el congreso del gobernante Partido de los Trabajadores por primera vez en 36 años
Presentación con banderas en Pionyang (Corea del Norte). Corea del Norte realiza el congreso del gobernante Partido de los Trabajadores por primera vez en 36 añoslarazon

El Partido de los Trabajadores de Corea del Norte dio hoy inicio en Pyongyang a su VII Congreso, un importante evento que no se celebraba desde hace 36 años y del que se esperan decisiones políticas y económicas que marquen el futuro del régimen.

«Se han logrado resultados sin precedentes» y con «gran éxito». «Nuestros militares han realizado este año el primer ensayo de una bomba H, un evento histórico en los 5.000 años de historia de nuestro pueblo». Éstas son las palabras que, de momento, han trascendido en boca de Kim Jong Un durante la apertura del primer congreso del Partido de los Trabajadores. Se trata de un evento histórico al ser la primera conferencia del partido en más de treinta años en Corea del Norte. Kim se refirió a la prueba nuclear que lanzó el pasado mes de enero y el cohete de largo alcance que camufló en forma de satélite en febrero, según dijo la televisión norcoreana KRT.

Con estas palabras el máximo líder de la nación asiática ratifica su apuesta por el desarrollo de su arsenal nuclear y el consiguiente desafío a la comunidad internacional. Con el país volcado en el acontecimiento y bajo la insólita presencia de más de un centenar de periodistas extranjeros invitados al país, Corea del Norte dio por inaugurado ayer el mayor cónclave del Partido de los Trabajadores, que se desarrolla en el precario país en los últimos 36 años, un congreso que servirá básicamente para ratificar y cimentar el poder que ostenta el joven dictador de 33 años. «Más que para reafirmar su control total en el país, el evento servirá como una coronación de la era de Kim Jong Un», asegura el analista Ken Gause, del Centro de Análisis Navales de la Armada y Marina de Estados Unidos.

Como viene siendo costumbre en el país comunista, el hermetismo informativo juega un papel fundamental en sus actividades políticas y militares, y para este congreso no iba a ser menos. Ni siquiera se sabe cuánto durará y las especulaciones apuntan que habrá pocos cambios en el contexto político del país, cuyo líder seguirá encarnando los máximos poderes en todas las áreas.

Este séptimo Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea arranca en medio de las sanciones más severas impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con motivo de los últimos ensayos nucleares y el lanzamiento de un cohete de largo alcance considerado un ensayo de misil, el cual fue llevado a cabo a principios de este año.

Sí se habla de que durante el desarrollo de la conferencia política, Kim podría autorizar el lanzamiento de nueva prueba nuclear, a modo de demostración de fuerza a la que tiene acostumbrada a la comunidad internacional cada vez que tiene la vista puesta en el país. Mientras se esperaba que al final de la jornada de apertura la cadena de televisión estatal emitiera el discurso de inauguración del líder supremo, unos 130 periodistas acreditados extranjeros sirven de exclusivos portavoces de lo que sucede en los alrededores de la Casa de la Cultura del 25 de abril en Pyongyang, donde Kim acudió para la apertura del congreso.

El evento, el primero desde octubre de 1980 y desde que el actual líder asumiera el poder a finales de 2011 tras la muerte repentina de su padre, Kim Jong Il, ha movilizado a toda la nación que lleva más de dos meses entrenándose para que la difusión de este histórico cónclave político sea perfecta, una preparación que había sido denunciada por la organización neoyorquina Human Rights Watch por tratarse de un ejercicio de masas de trabajo forzado.

Banderas, aceras limpias, flores y bandas musicales estudiantiles entonando himnos patrióticos forman parte de la estampa de estos días en Pyongyang para hacer, aún más si cabe, más ceremoniosa la celebración del histórico encuentro político. Con un traje oscuro y corbata gris Kim Jong Un habría ofrecido el primer discurso ante los miles de delegados venidos de todo el país a Pyongyang para asistir a la reunión del máximo órgano de toma de decisiones de Corea del Norte. Cualquier discurso será examinado al detalle por expertos y analistas para tratar de detectar cualquier señal de cambio de política, tanto en materia militar como económica, y también estarán atentos ante los movimientos de personal que el líder podría llevar a cabo en búsqueda de personal de confianza para de su reducido círculo de asesores. Entre ellos, el posible ascenso de la hermana menor de Kim Jong-un, quien podría tomar un cargo ministerial dentro del partido, según publicó la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

La línea política adoptada por Kim conocida como «byungjin», el avance en paralelo del desarrollo del arsenal armamentístico nuclear y del sistema económico, parece establecerse, lo que supone un continuo desafío a la comunidad internacional para poner fin a su programa nuclear.

«El congreso es una ocasión para que Kim Jong Un presuma de sus armas nucleares y de la seguridad que proporcionan al país como su mayor logro, y luego va a exhortar a su país para centrarse en la reconstrucción de la economía», según Koh Yu-hwan, profesor especialista en Corea del Norte en la Universidad Dongguk en Seúl.