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Del califato en Siria e Irak a la ciberguerra

La pérdida de Raqa y Mosul obliga al Estado Islámico a reorganizarse: mueve a sus «soldados» a Libia y busca una estructura sólida en la red

  • Soldados kurdos revisan el Estadio de Raqa tras la expulsión de los yihadistas del EI
    Soldados kurdos revisan el Estadio de Raqa tras la expulsión de los yihadistas del EI
Stefano Bonino. 

Tiempo de lectura 5 min.

22 de octubre de 2017. 02:33h

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Stefano Bonino.  22/10/2017

El primer grupo terrorista que intentó construir un Estado, el Estado Islámico, casi ha perdido su guerra territorial. Con la caída de la capital siria del califato, Raqa, y sin su base iraquí de Mosul, el Estado Islámico o Daesh ha quedado reducido a cenizas por la coalición occidental y el contingente kurdo, tres años y medio después del anuncio del líder yihadista, Abu Bakr al Baghdadi, de la instauración del grupo terrorista en Siria e Irak. Raqa, que tenía una importancia estratégica para el establecimiento del Califato, ha caído y el Estado Islámico ha perdido su centro de poder. Pero la guerra contra la organización terrorista no ha terminado del todo. Sin Raqa y Mosul, el grupo terrorista se ha visto severamente debilitado pero no completamente derrotado.

Ahora, los yihadistas están huyendo al sur de Siria, en la frontera de Irak, donde esperan obtener nuevos logros territoriales. En Irak, todavía tienen ejércitos listos para morir por «la noble causa» de la yihad. Además, algunos países africanos podrían convertirse en un refugio seguro para los combatientes del Estado Islámico, que podrían tratar de reconstruir sus capacidades desde detrás de las cortinas de algunos países corruptos. Pero, ¿qué significa la semimuerte territorial del Estado Islámico? ¿Significa que la organización terrorista no representó realmente una amenaza absoluta, global y existencial de caos e invasión? Me gustaría ser más cuidadoso y recordar que Occidente ha logrado una victoria estratégica parcial contra un enemigo que es resistente y aún fuerte en ciertas áreas territoriales y también a través de internet y las redes sociales.

De hecho, la amenaza que representan los combatientes del Estado Islámico, unos 15.000 aproximadamente, sigue siendo extremadamente grave. Como ya no tienen un territorio en el que resguardarse, es posible y bastante probable que los yihadistas intenten utilizar barcos para llegar a Europa y dirigir allí todos sus esfuerzos. Claramente, esto no era un problema tan grave cuando el Estado Islámico ocupó gran parte del territorio en Siria e Irak, ya que el grupo yihadista centró su atención en la construcción del Estado y la expansión del territorio. Ahora que estos dos países son más difíciles de conquistar, Libia podría servir como un territorio clave desde donde los combatientes del Estado Islámico podrían moverse para llegar a las costas del sur de Europa.

En este punto, la miope elección occidental de eliminar al líder libio Muamar Gadafi, que ciertamente un dictador cruel pero que Occidente podría controlar, creó un vacío de poder que ha resultado en un terreno fértil y explotable para los grupos yihadistas en Libia, entre ellos el EI.

Ahora que el Estado Islámico es solo una ilusión, los ataques terroristas en Europa podrían convertirse en un hecho más serio, y uno que los gobiernos occidentales necesitarán monitorizar seriamente. Por lo tanto, el papel de las agencias de inteligencia será crucial a partir de ahora para garantizar que las personas sean correctamente identificadas y rastreadas antes de que puedan cometer atrocidades, como las que ha hemos vivido ya en ataques en Francia, Bélgica, Reino Unido y España.

Del mismo modo, podríamos ver un aumento en las actividades de aplicación de la ley relacionadas con las detenciones preventivas en las fronteras, algo que también puede poner en riesgo de alineación a las grandes sectores de la comunidad musulmana que son completamente pacíficas.

Además, cortar el suministro financiero de los terroristas, en este caso de grupos yihadistas tanto en el mundo musulmán como en Europa, será crucial para debilitar sus capacidades. Esta es una táctica que también se ha utilizado con muy buenos resultados en la lucha contra otro tipo de crímenes, como es el crimen organizado, especialmente en Italia.

Es cierto que el Estado Islámico está a nivel territorial casi muerto, pero mantiene un aparato de medios muy fuerte que puede servir para seguir radicalizando a personas en todo el mundo sin la necesidad de una estructura organizativa fuertemente jerárquica. El desafío para la coalición anti Estado Islámico tendrá por lo tanto que eliminar el poder de los medios del grupo terrorista. El ciberterrorismo es y seguirá siendo una amenaza, incluso si el Estado Islámico ha perdido sus bases física. Los delitos cibernéticos también sirven para recaudar fondos terroristas. La llamada «yihad electrónica» a través de las redes sociales a menudo coincide con actos físicos de terrorismo y protesta, mientras que los foros yihadistas distribuyen manuales y herramientas de piratería para promover y coordinar los ciberataques, una frontera potencialmente nueva en el arsenal del Estado Islámico. Por lo tanto, internet se convierte en este punto en la vía para el reclutamiento y la propaganda terroristas, permitiendo que las redes altamente descentralizadas trabajen en pequeños grupos sin control central.

Aquí, por ejemplo, el ministro del Interior italiano Marco Minniti ha sido muy claro: necesitamos grandes empresas de comunicación, como Google, Facebook y Twitter para ayudar a evitar la difusión de contenido atroz y mensajes de odio a través de internet. Por lo tanto, monitorizar foros, mensajes y fuentes financieras, negarles a los terroristas el acceso a internet, infiltrarse en foros, interrumpir operaciones y socavar objetivos así como conversar con yihadistas y reclutas para poner en duda y desafiar sus creencias será muy importante. Al final, el objetivo es sacar a los ciudadanos del movimiento y disuadir a posibles reclutas. El objetivo es desradicalizar a los combatientes extranjeros que podrían regresar a Europa, listos para reclutar nuevas personas y lanzar ataques ya sea a través de pequeñas células o como lobos solitarios. Una vez más, el papel de las agencias de inteligencia será muy importante para garantizar que los extremistas y terroristas potenciales sean identificados y «tratados» antes de cometer un ataque terrorista. El EIpuede haber perdido sus territorios, pero está lejos de estar completamente muerto.

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