lunes, 26 junio 2017
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Internacional

La Fiscalía acusa a Temer de obstrucción a la Justicia

  • El presidente brasileño habría entorpecido las pesquisas sobre la corrupción en Petrobras

El presidente de Brasil, Michel Temer
El presidente de Brasil, Michel Temer
Ap

Los cimientos de la política en Brasil se tambalean carcomidos por la corrupción. El último episodio fatídico: la Fiscalía General de Brasil acusó ayer al presidente Michel Temer de «obstrucción a la Justicia, corrupción y organización criminal». El fiscal Rodrigo Janot presentó cargos contra el mandatario por encubrimiento ante las investigaciones del Lava Jato. Temer y el ex candidato presidencial Aécio Neves «actuaron conjuntamente para impedir el avance de investigaciones de corrupción», señaló Janot. Según el funcionario, Neves, «en articulación, entre otros, con el presidente Temer», intentó obstaculizar la operación Lava Jato, sobre la trama corrupta en la estatal Petrobras, a través de «medidas legislativas» y «el control del nombramiento de comisarios de policía» que conducían las investigaciones. «De esta forma, se ve también la posible práctica del delito de obstrucción a la Justicia», sentenció Janot. Brasil vive un terremoto político causado por unas grabaciones divulgadas por el periódico O’Globo, que comprometen a Temer. Sin embargo, el presidente ha asegurado que no renunciará, pese a las crecientes presiones. Las cintas, que tienen una duración de 39 minutos y que se difundieron el jueves, fueron realizadas por uno de los dueños de la empresa JBS, Joesley Batista, durante una visita que le hizo a Temer en su residencia oficial el pasado abril. En ellos se le escucha relatando diversas irregularidades, como que busca «favores» para su empresa en algunos ministerios, que está en contacto con fiscales que le informan sobre investigaciones o que soborna a un ex diputado preso por corrupción y cercano al presidente para que no colabore con la Justicia. Ante todo eso, Temer asiente o simplemente escucha sin mayores comentarios, lo cual ha sido interpretado por analistas jurídicos como un explícito apoyo a acciones al margen de la ley.

La Corte Suprema abrió una investigación formal contra Temer, quien pude ser desalojado del poder si se instaura un proceso penal en su contra, lo cual debería ser avalado por el Parlamento brasileño.

Pese a la presión pública y las diversas manifestaciones que piden ya la marcha de Temer, éste aseguró que «resistirá» en el cargo y que saldrá «de esta crisis más rápido de lo que se piensa». «Nadie llega aquí para pedirme la renuncia. Por el contrario, todos me piden que resista. Resistiré (...) Saldré de esta crisis más rápido de lo que se piensa», aseguró el mandatario al periodista Gerson Camarotti. Mientras tanto, ya son dos los ministros de su Gobierno los que han dimitido tras conocerse el escándalo. En las calles, las protestas continúan. La mayoría de ellas han sido convocadas a través de las redes sociales por organizaciones de la sociedad civil, que además de exigir el fin del Gobierno de Temer pidieron convocar elecciones generales. En la madrugada de ayer las principales concentraciones se desarrollaron en Río de Janeiro, Sao Paulo y en la capital, Brasilia, en medio de fuertes operativos de seguridad. «Fuera Temer», «Ningún derecho menos» y «Elecciones directas ya», fueron algunos de los carteles que portaron en Río de Janeiro. Un grupo llevó además un ataúd con un retrato de el presidente, rodeado de velas y frases contra su gestión. Las elecciones estaban previstas para 2018.

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