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El nuevo acuerdo de paz fractura Colombia

El Gobierno y las FARC firman un segundo texto que aprobará el Congreso. «La guerrilla desaparecerá en 150 días», promete el presidente Santos.

  • Juan Manuel Santos y «Timochenko» firman el nuevo acuerdo en Bogotá
    Juan Manuel Santos y «Timochenko» firman el nuevo acuerdo en Bogotá
Ángel Sastre Corresponsal en Iberoamérica.

Tiempo de lectura 4 min.

25 de noviembre de 2016. 03:16h

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Ángel Sastre Corresponsal en Iberoamérica. 25/11/2016

A la segunda va la vencida, aunque todavía queda un paso esencial: la votación en el Congreso. El Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC firmaron ayer, en un teatro de Bogotá, el pacto definitivo de paz que busca acabar con medio siglo de confrontación y que fue renegociado para incluir propuestas de la oposición. El pequeño aforo del clásico Teatro Colón, con capacidad para unas 800 personas, marcó el bajo perfil de la ceremonia en la que se rubricó el acuerdo alcanzado entre el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias «Timochenko».

El primero en hablar fue el guerrillero. «Timochenko» comenzó su discurso con una contundente frase: «Que la palabra sea la única arma de los colombianos. Para alcanzar la firma de este acuerdo definitivo, los colombianos vivimos medio siglo de guerra abierta». Londoño afirmó que se «fortaleció el pacto anterior» tras considerar que se introdujeron importantes cambios a los textos antiguos hasta convertir el acuerdo final en definitivo. «Nos reunimos en La Habana con delegaciones de distintos credos y partes de la política colombiana», subrayó, tras repetir que el nuevo texto tuvo el «más amplio consenso a nivel internacional».

«Nuestro sentimiento de solidaridad y admiración hacia los miles de compatriotas que salieron a las calles a manifestar su condena a la guerra. La primera demanda social es que se ponga fin al uso de las armas en la política», agregó, paradespués concluir que: «Reiteramos nuestra solidaridad con todas las víctimas de esta guerra». Por su parte, el presidente Santos destacó que «los delitos de lesa humanidad serán investigados, juzgados y sancionados». «Las FARC, como grupo armado, dejarán de existir. Hemos firmado el acuerdo definitivo, surgido de un diálogo abierto y franco», comentó. «No podíamos dilatar un minuto la implementación. El cese del fuego había comenzado a desmoronarse», dijo el presidente colombiano, que resaltó que la aplicación «podrá arrancar tan pronto como la refrendación sea aprobada por el Congreso». Santos explicó lo que viene tras la rúbrica, «cinco días después, se iniciará el movimiento de las FARC hacia las zonas de confinamiento transitorias. A los 90 días se iniciará el abandono de las armas. Y en 150 días todas las armas de las FARC estarán en manos de Naciones Unidas». «Las FARC, como grupo armado, habrá dejado de existir», enfatizó.

El acto de ayer tuvo un gran contraste con la firma del pacto original, el 26 de septiembre en la ciudad de Cartagena con la presencia de 2.500 invitados, entre ellos 15 jefes de Estado, y en medio de presentaciones culturales. En esta ocasión, y tras el rechazo del primer acuerdo en un plebiscito el 2 de octubre, los invitados fueron ex presidentes colombianos, legisladores, magistrados, víctimas del conflicto armado y representantes de organizaciones sociales.

Ayer mismo, el texto fue llevado al Congreso, de mayoría oficialista, donde se espera que quede refrendado la próxima semana. El presidente del Senado, Mauricio Lizcano, dijo el miércoles a la Prensa que el Parlamento está dispuesto a «trabajar todos los días», primero en la refrendación del acuerdo, y luego en la aprobación –durante los meses siguientes– de todas las leyes necesarias para ponerlo en marcha. La idea es convertir en leyes y reformas a la Constitución todos los puntos acordados en La Habana en reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, drogas ilícitas y reparación a las víctimas, especialmente. Enfrente tendrá a la oposición, liderada por el ex presidente Álvaro Uribe, que se siente traicionada por este acuerdo «exprés», y que promete utilizar todos los recursos a su alcance para evitarlo.

El Legislativo tiene dos caminos: la vía rápida, que duraría seis meses o el procedimiento ordinario. El problema del primer mecanismo es que se ató su aplicación a la «refrendación popular», que fue rechazada en la consulta. Varios sectores se encuentran a la expectativa de la decisión que la Corte Constitucional pueda adoptar sobre varias demandas contra este acto legislativo. Por la otra vía, la ordinaria, el debate tendría que producirse en marzo, cuando los congresistas retomen sus sesiones, y su debate y aprobación terminaría en diciembre de 2017, con las campañas a Congreso y Presidencia para 2018 en plena actividad. Sin embargo, las FARC ya han aclarado que no se moverán de las zonas marcadas hasta que no se aprueben leyes clave que les aseguren inmunidad, como la Jurisdicción Especial.

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