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El referéndum del Kurdistán un desafío para la estabilidad de Oriente Medio

El Supremo ordena la suspensión de la consulta pero los líderes independentistas ignoran la prohibición y siguen adelante con su hoja de ruta

  • Una bandera kurda muestra un mensaje de "vota sí" en el referéndum
    Una bandera kurda muestra un mensaje de "vota sí" en el referéndum
Ethel Bonet.  Beirut.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de septiembre de 2017. 18:21h

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Contra viento y marea, el referéndum para la independencia del Kurdistán iraquí sigue adelante. Ni las amenazas de Bagdad ni las advertencias de Turquía e Irán o las presiones de Occidente no han hecho recapacitar al presidente de la región autónoma del Kurdistán, Massud Barzani, de abandonar su proyecto independentista en un momento crucial para la estabilidad no solo de Irak sino del convulso Oriente Medio. Hoy, el Tribunal Supremo de Irak ordenó que se suspenda la celebración de la consulta, pero los líderes de la región semiautónoma ya han advertido que no acatarán órdenes que vengan desde Bagdad.

Barzani, que busca la reelección en las próximas elecciones que seguirán al plebiscito del 25 de septiembre, quiere ser recordado como el hombre que prometió y cumplió con el sueño de un Kurdistán independiente. Sin embargo, el legado de Barzani se convertirá en una deuda muy cara que tendrán que pagar los kurdos.

Aunque tanto Irán como EEUU se oponen al referéndum, sus razones son diferentes. Washington está preocupado porque el plebiscito debilitará la posición del primer ministro iraquí, Haider al Abadi, antes de las elecciones generales de abril de 2018. A Teherán, por el contrario, le preocupa que el referéndum pueda crear más inestabilidad en la región y poner en peligro la seguridad de Irán al influir en su población kurda de 8 millones de habitantes.

Tras semanas de infructuosas negociaciones, por separado, de delegaciones iraníes y estadounidenses, parece que la única opción ha sido tratar de convencer al presidente kurdo de posponer el plebiscito mientras se trabaja en un acuerdo interno kurdo. Una parte de la oposición parlamentaria también está a favor del referéndum. Muchos políticos que no son del Partido Democrático del Kurdistán( PDK) se apresuraron a subir al tren de referéndum de Barzani, ya fuera por convicción nacionalista o para evitar ser calificados de antipatrióticos.

El campo del “NO” al referéndum está liderado por la tercera fuerza parlamentaria, el partido Gorran (el Movimiento por el Cambio), está trabajando para convencer al PDK y a la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK) de retrasar la consulta. Gorran dice que el plebiscito es anticonstitucional y han pedido posponerlo. Pero teniendo en cuenta que el PDK y el PUK suman mayoría, las opciones de que se pospongan son limitadas. De celebrarse el referéndum el próximo 25 las consecuencias podrían ser serían catastróficas para Irak y la región.

En manos de los kurdoss desde la Guerra del Golfo de 1991, el norte de Irak ha funcionado durante mucho tiempo como un apoyo clave a las operaciones estadounidenses en el país y, desde 2014, la base principal de la guerra, liderada por EEUU, contra el Estado Islámico. Turquía e Irán también tienen intereses vitales en el área y ambos ejercen influencia sobre la política local. Para estos gobiernos es necesario preservar la unidad de Irak, ya que temen que la secesión arroje a Irak a un desorden permanente y desencadene en nuevos conflictos en la región. Incluso, los propios kurdos están divididos.

"Podría ser muy costoso para el pueblo kurdo si el número de votos del NO es relativamente grande. La gente diría que los kurdos han rechazado su deseo de independencia", dice a LA RAZÓN, Ano Abdoka.

Otros kurdos opinan que el lugar apropiado para desafiar a Barzani no es el referéndum, sino las elecciones de noviembre de 2017. "Creo que las elecciones se pospondrán, y no se celebrarán en 2017 como deben ser", asegura Kamal Chimani. "Si alguna vez se celebrarán, el KDP y el PUK perderán algunos escaños, pero hemos llegado a un punto en el que las elecciones no cambian nada", señala escéptico.

A pesar de que el Parlamento iraquí votó esta semana en contra del referéndum de independencia del Kurdistán, la consulta sigue prevista para el próximo día 25. Durante la sesión ordinaria del pasado jueves, la mayoría del los diputados votó en contra del referendo de independencia, lo que provocó que los parlamentarios kurdos se retiraran de la votación.

Incluso el presidente Barzani ha ido más allá y ha amenazado a Bagdad de que “está dispuesto a delinear las fronteras de un futuro Estado kurdo si Irak no acepta un voto por la independencia”. Una de las ciudades en disputa del “futuro” estado del Kurdistán es la ciudad petrolera de Kirkuk, controlada por los peshmerga desde la desbandada del Ejército iraquí ante el avance del Estado Islámico en junio de 2014. La inclusión de Kirkuk en el referéndum mantiene dividida a la población local. Cuando a finales de agosto el consejo provincial de Kirkuk, controlado por los Peshmerga, votó para participar en el referéndum, los delegados árabes y turcomanos boicotearon el voto y hubo gritos de protesta de Irán y Turquía.

Este mismo fin de semana, Estados Unidos ha vuelto a reiterar su llamamiento a Barzani para que posponga el plebiscito. "EEUU ha reiterado a los dirigentes del Gobierno Regional del Kurdistán que el referéndum distrae de los esfuerzos de derrotar al Estado Islámico (EI) y estabilizar las zonas liberadas", apuntó la Casa Blanca en su comunicado. "La celebración del referéndum en las áreas en disputa -añadió- es particularmente provocativa y desestabilizadora", subrayó,

Por ese motivo, la Casa Blanca dejó claro que "no apoya" el referéndum independentista e hizo un llamado al Gobierno autónomo kurdo para que lo suspenda y "entable un diálogo serio y sostenido con Bagdad".

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