Inmigración

Mueren 50 inmigrantes en la bodega de un pesquero libio

Italia advierte a la UE de que su credibilidad está en juego

El féretro de un inmigrante es desembarcado de un barco de Médicos Sin Fronteras ayer
El féretro de un inmigrante es desembarcado de un barco de Médicos Sin Fronteras ayerlarazon

El fenómeno migratorio no es una emergencia. Es una realidad cotidiana que nadie quiere afrontar seriamente desde un punto de vista estructural. Ayer, una vez más, conocíamos la muerte de 50 refugiados encerrados en la bodega de un viejo pesquero a la deriva frente a las costas de Libia. Las Fuerzas Armadas italianas informaron acerca de los hechos. La Central Operativa de la Guardia Costera, con sede en Roma, coordinó el rescate de 400 personas que ejecutó el buque «Poseidón» de la Marina Militar sueca en el marco de la Operación Tritón de la Agencia Frontex de la UE. Fue en ese rescate donde la embarcación escandinava conocía la existencia de 50 personas muertas en la parte inferior del barco.

No es la primera vez que esto ocurre. El caso más reciente fue el pasado 15 de agosto, cuando murieron otras 49 personas. Las organizaciones criminales, con sede en Libia, suelen embarcar en los viejos pesqueros a otros traficantes, que encierran en las bodegas a aquellos migrantes que no han podido pagar el precio completo de la travesía, que ronda los 1.400 dólares estadounidenses. Las personas no pueden salir y reciben patadas, puñetazos y muchas otras vejaciones. Los humos del carburante terminan ocupando las bodegas de los barcos. Y no hay posibilidad de salida.

Ayer conocíamos también las intensas jornadas que atraviesan las Fuerzas Armadas italianas, en coordinación con otras marinas europeas y ONG como Médicos Sin Fronteras. En tan sólo 24 horas, entre el martes y el miércoles, se han realizado alrededor de 11 operaciones por un total de 1.500 migrantes salvados.

Mezclando datos de la Guardia Costera italiana, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM); el número total de rescatados en el Mediterráneo Central (ruta Libia-Italia) roza las 111.000 personas. Los muertos, sin embargo, ascienden tristemente a 2.316 migrantes. La Operación Tritón de Frontex, no tiene como misión la de salvar la vida humana en peligro, sino proteger las fronteras exteriores del Viejo Continente. Por ello, Italia coordina las operaciones para intentar seguir protegiendo la vida en el Canal de Sicilia.

Añorando los viejos tiempos de la Operación Mare Nostrum, con carácter claramente humanitario, Italia implica a las fuerzas armadas de toda Europa en el rescate de migrantes, superando el mero patrullaje en favor de la protección de la vida humana. ¿Cómo? A través del Artículo 98 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar: «Todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón que su tripulación o sus pasajeros presten auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar». El sistema político-diplomático europeo no tiene la intención de tomar las riendas de este fenómeno propio de nuestro tiempo. Ya lo dijo Winston Churchill, con su característica mordacidad: «El diplomático primero piensa dos veces y finalmente no dice nada». Tras las muertes de 50 refugiados, los países de la UE siguen responsabilizándose mutuamente, poniendo en evidencia su credibilidad.