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EE UU acusa a Kim de «suplicar una guerra» y rearma a Corea del Sur

La embajadora de EE UU ante la ONU, Nikki Haley, trabaja en una nueva resolución que se votará la próxima semana. Desde Corea del Sur, el presidente Moon abandona su política pacifista y decide completar el escudo antimisiles norteamericano THAAD con cuatro lanzaderas más.

  • La embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, Nikki Haley, se dirige al Consejo de Seguridad sobre la situación en Corea del Norte
    La embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, Nikki Haley, se dirige al Consejo de Seguridad sobre la situación en Corea del Norte / Efe
Victoria Pascual.  Hong Kong.

Tiempo de lectura 4 min.

05 de septiembre de 2017. 02:05h

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Victoria Pascual.  Hong Kong. 4/9/2017

Con la sospecha en el aire de que Corea del Norte planea llevar a cabo nuevas pruebas balísticas, el Ejército de Corea del Sur respondió ayer a la última provocación de Pyongyang con un simulacro de fuego real en el que, con dos misiles y el despliegue de aviones de combate F-15K, atacó diversos blancos que simulaban el lugar donde el régimen de Kim Jong Un hizo detonar una bomba de hidrógeno el pasado domingo.

Los servicios de Inteligencia del país indicaron ante el Parlamento que, aunque no pueden aventurar una fecha, se han detectado indicios de futuros lanzamientos. «Hay una posibilidad de que Corea del Norte pueda llevar a cabo más provocaciones con el disparo de un misil intercontinental (ICBM) hacia el océano Pacífico Norte», manifestó un legislador del partido gobernante surcoreano citado por la agencia de noticias Yonhap. Las mismas fuentes informaron de que, pese a la falta de más análisis que verifiquen qué tipo de bomba usó Pyongyang durante su sexto ensayo nuclear, la potencia de la explosión fue de 50 kilotones, la más fuerte hasta la fecha y cinco veces superior al último ensayo de septiembre de 2016.

Según aseguró la agencia estatal norcorena KCNA, la nueva prueba permitiría al régimen comunista insertar una ojiva nuclear en un misil intercontinental capaz de alcanzar territorio americano, una afirmación que ha puesto en jaque a los países de la región y a sus aliados. En los últimos dos años, los avances en el programa nuclear y de misiles de Kim han sido notables y el escepticismo con el que sus afirmaciones eran acogidas hasta ahora se ha tornado en seriedad.

Kim Hyun Wook, profesor de la Academia Diplomática Nacional de Corea en Seúl, declaró al diario «The Guardian» que la prueba nuclear del domingo había empujado al presidente surcoreano, Moon Jae In, a mostrar su poderío militar. «Se está poniendo más y más duro porque el ensayo nuclear mostró que Corea del Norte se está acercando a la ‘línea roja’», indicó. En esa dirección, Seúl aprobó ayer el despliegue completo del escudo antimisiles THAAD, un sistema de defensa estadounidense cuya instalación se paralizó cuando Moon ganó las elecciones en mayo de este año. «Con el fin de disuadir las crecientes amenazas nucleares y de misiles de Corea del Norte», las Fuerzas Armadas norteamericanas en Corea del Sur instalarán pronto las cuatro lanzaderas adicionales del escudo antimisiles en la base militar situada en la comarca de Seongju, apuntó el Ministerio de Defensa surcoreano.

La instalación de este sistema, al que China se opone con rotundidad por considerarlo una amenaza para su seguridad nacional, supone un endurecimiento de las políticas de Moon. Aunque el mandatario mantiene abierta la puerta al diálogo con su vecino del norte, la respuesta a sus provocaciones viene acompañada de ejercicios militares, demostraciones de fuerza e incrementos en el presupuesto de defensa. «Moon será flexible, pero sabe que éste no es el momento para las conversaciones con Corea del Norte», añadió el académico.

Para ello, Seúl cuenta con el respaldo de Washington, que ha asegurado no descartar el uso de su capacidad nuclear. A última hora de ayer, los presidentes de Estados Unidos y Corea del Sur mantuvieron una conversación telefónica en la que acordaron eliminar el límite de la carga útil de los misiles que posee Corea del Sur como medida de defensa y anunciaron nuevas maniobras como respuesta conjunta a la provocación norcoreana.

El Ministerio surcoreano detalló en un informe ante el comité parlamentario de Defensa que trataran de desplegar un portaaviones nuclear, un bombardero estratégico y otros activos potentes en la península coreana, así como llevarán a cabo este mes un ejercicio militar con fuego real, en el que utilizarán misiles con un alcance de 500 kilómetros capaces de atacar con precisión las principales instalaciones militares norcoreanas.

Mientras, la Casa Blanca aseguró en un comunicado el domingo que «el presidente Trump reafirmó el compromiso de Estados Unidos para defender nuestra patria, territorios y aliados usando todas las opciones diplomáticas, convencionales y nuestra capacidad nuclear disponible», la embajadora de EE UU ante la ONU, Nikki Haley, pidió durante la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de ayer «las medidas más fuertes posibles» y «agotar todos nuestros medios diplomáticos antes de que sea demasiado tarde». El mes pasado, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad diversas sanciones con el fin de reducir los ingresos que obtiene el país con las exportaciones de carbón, hierro, plomo y mariscos hasta en 1.000 millones de dólares al año. Sin embargo, Haley hizo referencia a los problemas que hasta la fecha ha habido en la aplicación de las sanciones y añadió que Estados Unidos castigará a los países que hacen negocios con Corea del Norte y contribuyen de esa manera a su programa nuclear.

Nueva resolución

La prohibición a los nacionales de Corea del Norte de trabajar fuera de sus fronteras, cortar el suministro de crudo al país e impedir la exportación de productos textiles son algunas de las medidas que mayor daño harían a la economía de Pyongyang. Mientras el Consejo decidía qué resoluciones tomar, la representante norteamericana destacó que el uso «abusivo» de misiles y armas nucleares está demostrando que el líder norcoreano está «suplicando la guerra» y, aunque aseguró que no es algo que Estados Unidos desee, «la paciencia de nuestro país no es ilimitada». Haley presentará el próximo lunes una resolución para ser votada en el mismo día.

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