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Francia bombardea las bases del Estado Islámico en Siria

El presidente François Hollande confirma la destrucción de un campo de entrenamiento del EI en Deir ez Zor, al este del país árabe. El estreno militar francés se produce en la víspera de la Asamblea de la ONU en la que las potencias discutirán una salida al conflicto

Asunción SERENA- París

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El Ejército francés ha llevado a cabo los primeros bombardeos en Siria. La primera noticia salió ayer del Palacio del Elíseo en un comunicado que no ofrecía ninguna precisión. Fue François Hollande quien, unas horas más tarde, desde Nueva York, adelantó algunos detalles.

«Nuestras fuerzas han alcanzado su objetivo», dijo el presidente galo, «Francia actúa para encontrar una solución en Siria y para protegerse». El objetivo de las bombas francesas era «un campo de entrenamiento del grupo Daesh (acrónimo en árabe del Estado Islámico)», situado cerca de Deir ez Zor, una localidad al este de Siria, en la proximidad del río Éufrates. La decisión de bombardear este campamento y no otro fue porque «amenazaba la seguridad de nuestro país», aseguró Hollande, que dio la orden de actuar para «proteger nuestro territorio, prevenir acciones terroristas, actuar en legítima defensa». Lo cierto es que la fecha no ha sido elegida al azar. François Hollande anunció el 7 de septiembre que había ordenado la realización de vuelos de reconocimiento sobre territorio sirio para poder identificar objetivos y proceder a su destrucción en ese proceso de «legítima defensa».

El día elegido para pasar a la acción no es anodino. Tiene lugar en plena celebración de la Asamblea General de Naciones Unidas, y, sobre todo, en unos momentos en los que Rusia parece tomar la iniciativa en la resolución de este conflicto. Francia no quiere quedar fuera de la mesa de negociaciones, ni sufrir un segundo revés después del sufrido el verano de 2013, cuando encabezaba la movilización de los aliados para una intervención en Siria tras las primeras noticias que indicaban el uso de armas químicas por parte del Ejército sirio. Entonces, cuando todo estaba preparado para una primera intervención aérea, François Hollande se quedó de la noche a la mañana solo, sin el apoyo de Barack Obama, que se retiraba alegando que primero debía contar con el visto bueno del Congreso.

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Ahora es Moscú quien está movilizando a los actores internacionales, multiplicando los contactos para promover una solución pragmática al conflicto en Siria que incluya a Bachar al Asad. Para el presidente ruso, lo primero que hay que hacer es luchar contra el Estado Islámico, todos, sin excepción, y después ya llegará el momento de tratar el aspecto político y el futuro del actual presidente sirio. Su implicación está teniendo resultados, como se vio el pasado miércoles por la noche: Angela Merkel, que hasta ahora se había opuesto a todo compromiso con Bachar al Asad, confrontada a la crisis de refugiados sirios que llegan a Europa y vista la iniciativa rusa, afirmó que había que hablar «con numerosos actores, y eso implica a Asad, y muchos otros», citando los aliados de Damasco, esto es, Rusia e Irán.

La acción rusa respecto a Siria no se limita al campo diplomático; en paralelo ha reforzado su presencia en este país en guerra: en las dos últimas semanas, han llegado al menos 15 aviones de carga transportando equipos y personal a la base militar de Hmeimim, al oeste de Siria. La única forma que tenía François Hollande de evitar que Francia quedara excluida de la tabla de negociaciones, era mostrar su presencia en la zona.

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Ayer París procedió a los primeros bombardeos, pero «otros podrán tener lugar en las próximas semanas si es necesario», dijo Hollande, añadiendo que el objetivo sería el mismo que ayer: «identificar los campos de entrenamiento o lugares en los que sabemos que el grupo terrorista Daesh puede amenazar la seguridad de nuestro país o llevar a cabo acciones terroristas». En la operación de este domingo participaron 6 aviones, 5 de ellos aparatos de combate Rafale.

El campamento quedó «totalmente destruido», pero, según el presidente galo, «hemos podido asegurarnos que la población civil no ha sufrido las consecuencias de nuestra operación». Esta actuación en el plano militar «que hacemos de forma autónoma aunque trabajamos con la coalición» está acompañada por «lo que hacemos también en el plano político y diplomático», precisó Hollande. Los bombardeos son sobre todo un gesto político para permitir a Francia estar en el centro de las decisiones sobre el tema sirio. En Nueva York, el presidente de la República francesa se va re reunir con los socios protagonistas del conflicto sirio. Hasta ahora, François Hollande había opuesto un no categórico a la presencia de Asad en las discusiones, pero las circunstancias le están obligando a «integrar todas las partes implicadas », a «discutir con todos sin descartar a nadie».