jueves, 25 mayo 2017
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Internacional

Trump contra los servicios secretos

  • El presidente electo arremete contra la CIA, el FBI y la NSA por la filtración de un informe con contenido sexual

Primera rueda de Prensa de Donald Trump desde la que convocó en Florida a finales de julio pasado
Primera rueda de Prensa de Donald Trump desde la que convocó en Florida a finales de julio pasado
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Era la primera rueda de prensa de Donald Trump desde julio. Había mucha expectación por escuchar sus palabras, máxime después de que los últimos días estuvieran tachonados con las polémicas a cuenta del espionaje ruso. Y por vez primera el presidente electo reconoció, a preguntas de los periodistas, que, «en cuanto al ‘hackeo’, creo que fue Rusia». Pero a continuación añadió que también cabía la posibilidad de que el responsable de «hackear» las cuentas del Partido Demócrata fuera cualquier otro país. Preguntado por sus posibles intereses comerciales con Moscú, aclaró que ya había tuiteado que no tiene «ningún acuerdo con Rusia. Ningún trato con Rusia. Nada que pueda suceder allí, porque me he mantenido alejado. Y ninguna deuda con Rusia. Como empresario de la construcción, tengo muy pocas deudas». Salía así al paso de los rumores que apuntarían a una supuesta trama de intereses comerciales que podrían afectar sus decisiones en relación a Putin. También explicó que EE UU es objeto de continuos ataques informáticos de varios países, entre ellos China, y que espera presentar en un plazo máximo de 90 días tras llegar a la Casa Blanca, una batería de propuestas para robustecer la seguridad. En relación a la ciberseguridad y al informe conocido ayer sobre el presunto chantaje el que le somete el Kremlin, el futuro presidente calificó de aunténtica «desgracia» que puedan haber sido las propias agencias norteamericanas de inteligencia las que lo hayan filtrado.

Asimismo, Trump expresó la necesidad de reconstruir los lazos con Moscú respecto a la «horrible» relación que existe actualmente. «Rusia puede ayudarnos a luchar contra el Estado Islámico», agregó. El magnate ha sido criticado por los elogios que en el pasado dedicó al presidente ruso, quien supuestamente estuvo detrás de la campaña de ciberpirateo para favorecerle en la campaña electoral. «Si le gusto a Putin, lo considero como un activo, no como un pasivo», afirmó, al tiempo que se mostró seguro de que con él en la Casa Blanca «Rusia y China nos tratarán con más respeto».

En cuanto al conflicto de intereses entre su presidencia y sus negocios, aseguró que cederá las riendas de la empresa familiar a sus dos hijos y, de paso, paralizará cualquier contrato o acuerdo internacional. Eso y que entregará al Departamento de Estado el dinero que puedan recibir sus hoteles a manos de dignatarios, diplomáticos o políticos extranjeros. Pero como explicaban los periodistas Michael D. Shear y Jonathan Weisman en «The New York Times», «sus respuestas dejan sin responder muchas preguntas» acerca de cómo evitará los conflictos de intereses y, además, «no cumplen con las recomendaciones de los expertos en ética de ambos partidos, convencidos de que debería colocar todas sus propiedades de bienes raíces y otros negocios en una sociedad ‘ciega’ sobre la que ni él ni su familia tengan ningún control, cortando por completo sus lazos con la empresa».

La última alarma sonó cuando hizo público el nombramiento de su yerno, el multimillonario Jared Kushner, marido de Ivanka Trump, como asesor personal. Aunque inmediatamente los colaboradores del presidente aseguraron que Kushner se deshará temporalmente de todos sus negocios, la maniobra subraya el miedo a que en la inmimente Casa Blanca política y finanzas (privadas) acaben por solaparse de forma incontrolable.

Trump también explicó que no piensa mostrar sus declaraciones de la renta. Se trata de una reivindicación que ha sorteado durante meses. De enseñarlas podría acabar de una vez para siempre con los rumores respecto a los posibles pagos de Rusia, así como el runrún respecto a que usó la ingeniería fiscal, los resortes de la ley y las sucesivas bancarrotas para no pagar al fisco durante años. «Mis cuentas están siendo auditadas», dijo a modo de disculpa. Aparte, «a nadie le interesan mis declaraciones de hacienda excepto a los periodistas».

Hubo tiempo para asegurar que sustituirá el «Obamacare» por completo, que México pagará o reembolsará, de alguna manera, la construcción del muro en la frontera –que iniciará antes de que concluyan las negociaciones con Peña Nieto– y para prometer que creará empleos a un ritmo nunca visto en EE UU.

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