viernes, 23 junio 2017
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Internacional

Macron, rey absoluto

  • La segunda vuelta de las legislativas otorga una amplia mayoría parlamentaria al partido del presidente francés, pero lastrada por una abstención histórica. Apenas el 42% de los votantes acudió ayer a votar, lo que frena el «tsunami» macronista anunciado por los sondeos

Emmanuel Macron tendrá plena capacidad de maniobra en la Asamblea para acometer sus reformas
Emmanuel Macron tendrá plena capacidad de maniobra en la Asamblea para acometer sus reformas
Efe

Emmanuel Macron ha obtenido la mayoría absoluta, pero los resultados corrigen la mayoría aplastante que anunciaban los sondeos. Siguiendo la comparación tan empleada del «tsunami» político que ha ocasionado la llegada de La República en Marcha (REM), podría decirse que el tsunami, en lugar de producirse en el océano, ha tenido lugar en un lago porque, una vez más, la abstención ha registrado un récord histórico en estas legislativas, sin contar la decepción de los macronistas, que ven frenado el impulso que la primera vuelta les había otorgado. Según las estimaciones de los institutos de sondeos sólo entre el 42% y el 43% de electores se desplazaron ayer a las urnas, lo que significa que al récord de la primera vuelta se han sumado otros dos millones que han optado por la abstención.

La República en Marcha (LREM), el partido del presidente francés, Emmanuel Macron, ha logrado en la Asamblea Nacional junto con sus aliados centristas de la formación MoDem 350 de los 577 diputados, lo que supera ampliamente los 289 escaños de la mayoría absoluta.

A falta de las cifras definitivas, que el Ministerio del Interior dará a conocer hoy antes de medianoche, LREM obtuvo en la segunda vuelta de las legislativas 308 diputados, que se suman a los 42 del MoDem.

La cifra es inferior a los más de 400 diputados pronosticados tras la primera ronda del pasado día 11, pero otorga a Macron una holgada mayoría absoluta para implementar sus reformas. No deja de ser otra proeza histórica porque hasta ahora había habido coaliciones que habían dado una mayoría absoluta al presidente de la República, pero, en esta ocasión, Macron dispone de esa mayoría con un solo grupo parlamentario, sin necesidad de aliarse con ningún otro partido.

La alianza entre el partido conservador Los Republicanos y la centrista Unión Demócrata Independiente (UDI) se hace con 137 diputados, lo que les coloca como la primera fuerza de la oposición en la Cámara Baja del Parlamento.

Los socialistas, asociados entre otros con el Partido Radical de Izquierda y los ecologistas, se quedan con 44 diputados, una derrota histórica frente a los 295 con los que contó tras las legislativas de 2012, lo que provocó ayer la dimisión de su secretario general, Jean-Christophe Cambadélis.

La izquierdista La Francia Insumisa y su aliado Partido Comunista obtienen 27 escaños, con lo que superan los 15 necesarios para formar grupo parlamentario, mientras que el partido ultraderechista Frente Nacional pasa en cinco años de dos a ocho diputados.

El buen resultado del partido gubernamental hace que la presentación hoy de la dimisión del Ejecutivo, tal y como prevé la ley, vaya a ser un mero procedimiento formal, sin grandes cambios previstos.

"No será de amplitud", dijo hoy en la emisora "RTL" el portavoz del Gobierno, Christophe Castaner, que saludó la "fuerte mayoría" lograda este domingo, pero admitió que el nivel récord de abstención, del 57,4 %, es un "fracaso colectivo para la política".

Las razones de la falta de interés de los electores son múltiples. Unos, como Marie, «porque mi candidata fue eliminada en la primera vuelta y no me sentía identificada con ninguno de los dos que quedaban en mi circunscripción»; otros porque se han dejado llevar por el anuncio de una victoria masiva de la REM, y consideraban que su voto no iba a influir en los resultados; y también los hubo que prefirieron simplemente disfrutar del buen tiempo. Entre los que fueron a votar se encontraba Maëlys. Igual que la mayoría de franceses, está cansada de tantos meses de campaña, pero no quería dejar de votar a pesar de que el candidato que mejor representaba sus ideas fue eliminado. «Estamos tres gatos, pero hay que movilizarse aunque la opción que queda no sea la ideal», explicaba.

Para Macron será fácil llevar a cabo las reformas más liberales de los últimos años. Los seis ministros que se presentaban a las elecciones y que debían imperativamente ganar para poder conservar su cartera han pasado el examen, incluido Richard Ferrand, a quien la Fiscalía ha abierto una investigación por su supuesta implicación en un «affaire» inmobiliario. Pero también será complicado porque su mayoría de diputados lo son por primera vez. Muchos de ellos nunca han ejercido un cargo público y entre ellos no se conocen y tendrán que aprender a trabajar juntos.

El presidente tendrá que reflexionar sobre esos 27 millones de electores que por pereza o por convicción no tienen representante en la Asamblea Nacional. Estas elecciones ponen de relieve la crisis que yacía larvada en los partidos tradicionales, Los Republicanos y el Partido Socialista, que deberán ahora redefinir su contenido ideológico si quieren existir frente a la mayoría híbrida de la República en Marcha, un partido «ni de izquierdas ni de derechas», pero un poco de los dos, y quieren recuperar el electorado desencantado. Para los Republicanos, los resultados son pésimos, pero ayer respiraban aliviados porque los esperaban mucho peores. Según las primeras proyecciones, obtendrían unos 130 diputados, cuando no sabían si podrían llegar al centenar. François Baroin, que ha liderado el partido en esta campaña, felicitó a Macron y anunció que no dudarán en marcar sus diferencias en la Asamblea frente a la mayoría gubernamental, sobre todo «en materia fiscal». Le pidió al presidente y al Gobierno que tengan en cuenta los «múltiples mensajes» que los electores le envían con estas elecciones.

También los socialistas suspiraban con cierto alivio porque junto a sus aliados ecologistas y radicales obtendrían medio centenar de diputados con los que no sólo podrán formar grupo parlamentario, sino que se imponen como principal fuerza en la izquierda. Pero los resultados imponían la dimisión de su secretario general, Jean-Christophe Cambadelis, que anoche anunció que deja paso a las nuevas generaciones.

Manuel Valls, que ni socialistas ni macronistas han querido respaldar, se atribuyó anoche la victoria, tras una campaña « difícil, a veces odiosa». De hecho, mientras anunciaba los resultados, «139 votos más» que su contrincante Farida Amrani, los partidarios de la candidata de Francia Insumisa le trataron de «tramposo» y « mentiroso». El ex primer ministro se puso a disposición de Macron «para el éxito de su quinquenio».

Francia Insumisa y sus aliados comunistas obtendrían una treintena de diputados, mientras que el Frente Nacional se sitúa en lo alto de la horquilla que le quedaba tras la debacle de la primera vuelta, y obtendría unos 8 escaños, entre ellos el de Marine Le Pen.

La oposición ahora estará representada en el Senado, donde LR son mayoría y REM no existe. En septiembre se celebran elecciones senatoriales y será entonces la ocasión de comprobar hasta dónde llega la oleada «macronista».

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