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Trump afirma que «EE UU está listo para el combate»

Por tercera vez en una semana, el presidente norteamericano asegura que su Administración está preparada para utilizar la fuerza militar contra el programa nuclear del régimen norcoreano

  • El presidente estadounidense, Donald Trump
    El presidente estadounidense, Donald Trump
Lucía Quintela.  Hong Kong.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de agosto de 2017. 03:48h

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En plena escalada de tensión entre Washington y el régimen norcoreano, Estados Unidos y Corea del Sur confirmaron ayer que las maniobras militares conjuntas anuales se llevarán a cabo, a pesar de que puedan provocar la ira de Pyongyang. La realización de estos entrenamientos y pruebas de ambos ejércitos en la península coreana han sido siempre vistos como una provocación grave al estado comunista. El anuncio de los ejercicios militares muestra la fuerza de la alianza entre Seúl y Washington y se producen en un momento de gran inestabilidad política y militar en la zona, con el cruce de amenazas entre EE UU y Corea del Norte y la espada de Damocles erigida sobre Guam. Tampoco ayuda a rebajar las tensiones el inicio el jueves de un periodo de 18 días de maniobras conjuntas entre el Ejército de Japón y el estadounidense en la isla de Hokkaido. Ni por supuesto, la retórica del presidente norteamericano, Donald Trump. «Las soluciones militares están completamente preparadas, listas para el combate, por si Corea del Norte actúa de forma imprudente. Espero que Kim Jong Un encuentre otro camino», escribió en su Twitter.

El ministro de Defensa japonés, Itsunori Onodera anunciaba en la reunión parlamentaria del jueves, que ante un ataque con misiles de Corea del Norte contra Guam, el país estaría en una amenaza de emergencia nacional, ya que pondría la existencia de Japón en peligro al sobrevolar su territorio y convertirse en vulnerable a los ataques del régimen norcoreano. Una ley de defensa firmada el pasado año, permite defender a EE UU y otros aliados en caso «de que estén bajo ataque enemigo». Corea del Sur aloja en su territorio cerca de 35.000 soldados repartidos en 83 posiciones. Es el tercer país con el mayor número de tropas estadounidenses fuera de Norteamérica, después de Japón y Alemania. En abril, además, EE UU instaló un sistema de defensa antiaéreo de alta altitud, con el objetivo de interceptar y destruir cualquier posible misil lanzado por Corea del Norte. El pacto entre Washington y Seúl prohíbe a este último poseer armamento nuclear, a cambio, EE UU promete proteger a Seúl. La inestabilidad de los últimos días ha provocado que en algunos medios surcoreanos se plantee una revisión del pacto firmado tras la Guerra de Corea, y asegurar que Seúl pueda protegerse con sus propias armas nucleares. Los expertos aseguran que tiene la capacidad tecnológica para ponerse al nivel de su vecino del norte, pero por ahora, el pacto con Washington frena cualquier posible intento de rearme.

Las prácticas militares conjuntas no solo agravarán la tensión entre Washington y Pyongyang. La crisis ha puesto a China contra las cuerdas. Si bien el gigante asiático ha mostrado su apoyo a EE UU, Pekín ha pedido «ser precavidos» en esta escalada de tensión entre sus dos aliados, según informa Afp El portavoz del ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang, describe la situación en la península de Corea como «muy complicada y sensible». «China no acudirá en ayuda de Corea del Norte si ataca territorio americano y EE UU responde militarmente», con este aviso publicado en un periódico estatal chino, Pekín establece los límites del pacto de apoyo en caso de ataque, como aliado del régimen norcoreano. A pesar de estas declaraciones, «sí intervendrá si EE UU realiza un ataque preventivo primero» y el editorial añade que, en caso de guerra, China debería mantenerse neutral.

Pekín apuesta por el freno en las hostilidades entre Trump y el régimen de Kim y por el éxito del programa de sanciones económicas impuestas por la ONU a Corea del Norte, resolución que firmó la semana pasada mostrando su apoyo a un mayor control y presión sobre Pyongyang, con los matices que supone el papel como socio principal en comercio exterior con el régimen norcoreano. Tras la amenaza a Guam, China pidió relajar la tensión y acatar las sanciones de la ONU, pero su controvertido aliado Kim, ha hecho oídos sordos.

La posición de Pekín en un posible enfrentamiento militar entre Estados Unidos y Corea del Norte es aún imposible de definir. Rusia, a través de su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, ve que el grado de retórica exhibido por EE UU y Corea del Norte está alcanzando niveles «exagerados» y un riesgo «muy alto» de enfrentamiento militar. Por lo que animó a ambas partes a firmar un acuerdo auspiciado por Rusia y China, por el que Corea del Norte se comprometería a paralizar sus ensayos con misiles, ahora mismo el principal punto de fricción con la comunidad internacional. A cambio, tanto Seúl como Washington se paralizarían los ejercicios conjuntos que el Norte considera una amenaza a su seguridad. Asimismo, Lavrov deja en manos del «lado más listo e inteligente» la potestad de desactivar el conflicto. En la misma línea se mostró ayer la canciller alemana, Angela Merkel, que insistió en que no hay «solución militar» al conflicto. «La escalada dialéctica es la respuesta errónea», dijo ayer Merkel y pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que se pusiera a trabajar así como mayor colaboración entre China y EE UU.

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