domingo, 28 mayo 2017
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Internacional

La Venezuela de Maduro es ya el país más violento del mundo

Un hombre yace muerto en una calle de Caracas tras un tiroteo con la Policía, junto a un mural con el rostro de Hugo Chávez en 2010
Un hombre yace muerto en una calle de Caracas tras un tiroteo con la Policía, junto a un mural con el rostro de Hugo Chávez en 2010

Ya ni El Salvador ni Honduras se sitúan en el primer lugar de los países más violentos de América Latina. Ahora ese puesto, penosamente, lo ocupa Venezuela. Según el informe de 2015 del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), hubo 90 homicidios por cada 100.000 habitantes (en un país de 30 millones de personas) para una cifra récord de 27.875 muertes violentas, una media de aproximadamente 76 homicidios por cada día del año.

Los casi 28.000 asesinatos de 2015 superan a los 24.980 que calculó el OVV en 2014 y que fueron ocultados en la rendición de cuentas del Ministerio de Interior y Justicia, pues la prohibición de difusión de las cifras oficiales de sucesos en Venezuela se ha convertido en una política de Estado desde hace al menos doce años, cuando se dejaron de ofrecer informes oficiales.

Por ilustrar estos datos, decir que en Venezuela el mayor centro de entretenimiento es el Poliedro de Caracas, con aforo máximo de 20.000 personas, casi 8.000 menos que la estimación de asesinatos que hace el OVV. Niños, mujeres y policías no escapan de las macabras cifras. Expertos en sucesos calculan extraoficialmente que 145 féminas han sido asesinadas en 2015, mientras que en 2014 fueron 99. También que 143 funcionarios policiales han muerto de forma violenta (en su mayoría para robarles el arma y usarla en otros crímenes) en 2015, mientras que el año pasado fueron 132. Los menores de edad que han fallecido violentamente alcanzan la cifra de 271 para el cierre de año.

Los analistas consideran que en Venezuela los fines de semana suelen ser los más violentos, especialmente por el empuje que dan el consumo de alcohol y drogas, las disputas entre bandas, la violencia dentro de las familias y la pérdida de valores en general. Por su parte, como justificación, el Gobierno nacional encabezado por Nicolás Maduro culpa a factores externos de la implementación de prácticas como el paramilitarismo o el sicariato, sin evaluar sus propias políticas en materia de violencia y delincuencia.

«El incremento de la violencia en el año 2015 ha acompañado el deterioro general de las condiciones de vida de la población venezolana: el empobrecimiento, la escasez, la inflación, el deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores y asalariados, la disminución de la disponibilidad y variedad de alimentos y medicamentos, la debilidad creciente de los servicios de salud y educación, el incremento del miedo y la pérdida del espacio público», considera el informe del OVV como posibles causas del incremento de asesinatos con respecto a otros años. Aunque tampoco escapan en las causas la apliación de políticas públicas como la militarización represiva de la seguridad a través de las Operaciones de Liberación del Pueblo (implementadas para enfrentar la delincuencia en los barrios de diferentes partes del país). También influyen otros factores como el incremento de la delincuencia organizada, el deterioro de los Cuerpos de Seguridad del Estado, las respuestas privadas a la justicia (linchamientos y sicariatos) y la destrucción institu-cional. Estos elementos también son tomados en cuenta como componentes para el incremento de casi 4.000 asesinatos entre 2014 y 2015.

Entre las consideraciones que hace el OVV está que la violencia se ha incrementado en el país tanto por la ausencia del Estado como por la falta de protección de las personas y el no castigo de los delincuentes y la impunidad. Según revela el texto, en las ocasiones en que el Gobierno ha dado la cifra de asesinatos y muertes violentas, siempre ha sido muy por encima de las estimaciones del Observatorio Venezolano de la Violencia, lo que demuestra la crudeza de la violencia.

De acuerdo al OVV, la tendencia en otros países de Latinoamérica es la estabilidad y disminución de los homicidios. Países como Brasil mantienen una continuidad y en México y Colombia la tasa de homicidios ha disminuido en los últimos años. Honduras ha tenido un descenso considerable, mientras que El Salvador se disputaría con Venezuela el primer lugar de países sin guerra con más homicidios.

«Esas variaciones nos permiten estimar que para fines del año 2015 se habrán cometido en América Latina y el Caribe un total de 145.000 homicidios, de los cuales Venezuela aporta el 19%. Es decir, que uno de cada cinco homicidios que se cometen en la región lo padece un venezolano. O dicho de otro modo, de cada diez víctimas mortales de la región, dos son venezolanos, tres son brasileños, uno es colombiano y otro mexicano; y los tres restantes se dividen entre todos los demás 40 países y unidades político-territoriales del subcontinente», reza el informe.

En los 17 años de gobiernos chavistas, han muerto de forma violenta más de 200.000 personas en el país (casi un 2% del total de la población) y más de 600.000 han resultado heridas.

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