lunes, 05 diciembre 2016
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Internacional / Accidente aéreo

La causa más probable de la tragedia del Chapecoense fue la falta de combustible

  • La autonomía del avión era de 2.965 kilómetros, sólo cinco más que la distancia entre los dos aeropuertos

Un trabajador de los servicios de emergencia, abatido por la tragedia
Un trabajador de los servicios de emergencia, abatido por la tragedia
Reuters

El avión de la compañía Lamia realizaba uno de sus vuelos de rutina. El chárter trasladaba al modesto equipo brasileno del Chapecoense a su primera final internacional. La Sudamericana era el colofón a una temporada de ensueño. Pero para la felicidad plena del club, quedaban dos partidos. El primero, en Colombia, contra el Atlético Nacional. Los jugadores inmortalizaron los momentos previos con sus teléfonos móviles. En el aeropuerto, antes del despegue, durante el vuelo. Uno de los supervivientes, Alan Ruschel, dedicó un vídeo a los aficionados y les dijo que estaban a punto de llegar a Medellín.

Pero el sueño quedó truncado a 50 kilómetros de su destino. El piloto del avión reportó, a las 21:45 horas, que tenía poco combustible, por lo que solicitó a la torre que le diera prioridad en el aterrizaje, informa el "El Colombiano". No obstante, momentos antes de dicha comunicación, el vuelo FC8170 de Viva Colombia, que cubría la ruta Bogotá-San Andrés, declaró emergencia por una fuga de combustible y pidió aterrizaje prioritario en Rionegro. Ante los dos avisos, el controlador dio prioridad a la incidencia más grave y dejó el avión procedente de Bolivia en segundo lugar. Además, el vuelo del Chapecoense iba a una altitud de 21.000 pies, muy alta para la maniobra de aproximación, que debe ser de 10.000 pies, y por encima del vuelo de Viva Colombia. Así, el avió siniestrado tuvo que comenzar a volar en círculo para bajar hasta la altura idónea y quedar a la espera de que le autorizaran el aterrizaje. Fue en ese momento en el que comunicó una avería del sistema eléctrico. A las 21:53, mientras intentaba acercarse a la pista, la torre de control perdió todo contacto con la cabina.

Julio Consuegra, instructor de vuelo de la Escuela JEC y autor del libro Principios y Fundamentos de Aviación, dijo al diario colombiano que “el avión sí es limitado para esa ruta. Yo volaba un RJ100, muy parecido, para SAM en los años noventa. No se trata en todo caso de una aeronave anticuada, cuenta con todos los sistemas. Pero las siglas RJ representan Regional Jet, es decir que es para rutas cortas, generalmente locales, de dos horas. La operación del avión fue estirada hasta su límite y de una forma indebida”. De hecho, el avión tiene una autonomía de 2.965 kilómetros y el vuelo era de 2.960.

Consuegra añadió que “por normativa internacional, se debe llevar, en su orden, combustible exacto de origen a destino, pero además, debe haber una reserva suficiente para llegar al más lejano aeropuerto alterno posible”, que en ese caso serían Cali o Bucaramanga. “Además de eso, el avión tiene que llevar otros 30 minutos de autonomía en el escenario que tuviera que esperar también en ese otro aeropuerto. Y por último, debe llevar otro 10% de combustible adicional respecto al trayecto original”, agregó.

Sin embargo, las aerolíneas suelen incimplir la normativa. Según explica Consuegra “es muy común en vuelos charter, que el pasajero contrata un vuelo y las empresas, por asegurarse a su cliente, afirman que están en condiciones de ir a determinado lugar, así en realidad estén forzando la autonomía de la aeronave a sus límites. Esto es lo que pudo haber ocurrido desde el principio”.

En cambio, el director general de la Aeronáutica Civil (DGAC) de Bolivia, César Varela, confirmó que el avión despegó "en perfectas condiciones", por lo que habrá que esperar al análisis de las cajas negras para conocer las circunstancias exactas del accidente.

Lo cierto es que poco después, la aeronave impactó contra el cerro El Gordo, en jurisdicción del municipio de La Unión, en el departamento de Antioquia, cercano a Rionegro, donde está ubicado el aeropuerto José María Córdoba. Cuatro pasajeros lograron esquivar a la muerte al decidir a última hora no subir al avión. De hecho, durante horas fueron considerados como parte de los fallecidos. Finalmente, murieron 71 personas y seis lograron salvar la vida milagrosamente, gracias, precisamente, a que la falta de combustible evitó la explosión de la aeronave tras el impacto.

Solidaridad en el mundo del deporte

Paralelamente, las muestras de solidaridad han llegado desde puntos de los cinco continentes. Los equipos brasileños han ofrecido la cesión de jugadores para que puedan completar la plantilla, que ha perdido a 19 de sus jugadores. Además, están estudiando la posibilidad de que el equipo siga compitiendo pero que no pueda perder la categoría durante los próximos tres años. El Atlético Nacional, su rival en la final Suramericana, ha renunciado al título y ha pedido que se lo concedan al conjunto brasileño.

La noticia ha tenido un gran impacto en España, donde militaron dos de los jugadores fallecidos. Uno de ellos, Cléber Santana, militó en el Atlético de Madrid. Filipe Machado, formó parte de la plantilla del Pontevedra. Por ello, durante la jornada de ayer se multiplicaron las muestras de solidaridad de jugadores, técnicos y clubes. Todos los equipos guardaron un minuto de silencio en sus entremamientos y lo mismo se hizo en los partidos de la Copa del Rey disputados ayer.

Pero no sólo las historias de Cléber Santana o de Machado han logrado llegar a los corazones de los españoles. El conjunto brasileño compartió un vídeo de la celebración del título de la pasada temporada y pidió que se recordara a sus jugadores a través de esas imágenes.

O la sorpresa que le dieron sus compañeros a Thiaguinho hace unos días cuando, durante una concentración, le entregaron un regalo de su novia en el que le anunciaba que iban a ser padres.

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