sábado, 25 marzo 2017
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Internacional

Le Pen y Macron se imponen en el debate a cinco

  • El conservador Fillon resiste los ataques contra su causa judicial mientras que el socialista Hamon se desdibuja durante el primer duelo televisivo que abrió la campaña presidencial.

De los once candidatos que concurrirán en las elecciones del 23 de abril, sólo los cinco principales fueron convocados al debate de ayer
De los once candidatos que concurrirán en las elecciones del 23 de abril, sólo los cinco principales fueron convocados al debate de ayer

En Francia, los sondeos de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales designan dos claros triunfadores: Marine Le Pen y Emmanuel Macron. En la segunda vuelta, el ganador designado por los sondeos es éste último. Con este panorama como telón de fondo, el objetivo del debate celebrado anoche en TF1 era ofrecer a los votantes la posibilidad de apreciar las diferencias entre los cinco «grandes» candidatos, aquellos que tienen ya el favor de los sondeos. Los otros seis candidatos admitidos por el Consejo Constitucional, los «pequeños», se han tenido que conformar con variantes, como el candidato de La France Débout (Francia de pie), Nicolas Dupont-Aignan que optó por participar en un «talk-show» popular, Touche pas à mon poste, para hablar de todo menos de política. La mayoría de los cinco «grandes » hizo una crítica sobre la ausencia de los otros competidores.

El neo-comunista Jean-Luc Mélenchon y la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, se impusieron al resto de candidatos. Emmanuel Macron se defendió con garbo, mientras que el socialista Benoît Hamon, así como el candidato de la derecha y el centro, François Fillon, prefirieron adoptar un tono más calmado, asumiendo el riesgo de pasar más desapercibidos que sus contrincantes. Este periodo electoral es único en Francia porque, a pesar de lo que dicen los sondeos, nunca había estado tan abierto el resultado final, nunca la extrema derecha había logrado imponerse como posible ganadora en la primera vuelta de las elecciones, y nunca la derecha había corrido el peligro de quedar eliminada. Precisamente su candidato, François Fillon fue el primero en abrir ayer el debate. Fillon se presentó como el candidato que quiere «ser el presidente del enderezamiento nacional», y «probablemente el único» capaz de reunir una mayoría estable en la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas de junio.

Emmanuel Macron habló de «un proyecto de alternancia profunda, con nuevos rostros y nuevos usos», y a los que critican su inexperiencia recordó que, ha sido funcionario y banquero antes de decidirse a «servir» el país. También criticó lo que había visto en sus años de ministro, lo que «bloquea» el país con « normas de otras épocas y funcionamientos superados». Por su parte, el candidato de la extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, líder de «La Francia Insumisa», anunció que él será el último presidente de la V República porque promete una nueva constitución que permita al pueblo estar por encima de las finanzas.

El candidato socialista, Benoît Hamon, siguió con su línea pausada y explicativa, poniendo el énfasis en que él será «un presidente honesto y justo». «Yo quiero ser la presidenta de la República francesa, pero de verdad », dijo Marine Le Pen, «no la vice-canciller de la señora Merkel», para que los franceses puedan «defender sus valores, sus tradiciones, rearmarse contra la competencia desleal». Lo que pasa por la prohibición total de la inmigración, «legal e ilegal». Las diferencias profundas llegaron en temas clave como la inmigración. «Quiero acabar con la inmigración, así de claro, con la inmigración legal e ilegal», dijo la líder radical.

La mención de los «affaires» no podía faltar. Cuando Le Pen insinuó que había candidatos que «defienden intereses privados» después de haber sido «funcionarios o haber trabajado en un banco», Emmanuel Macron se defendió hablando de «difamación», y le sugirió que acudiera a los tribunales. «Espero que sean tan rápidos como con el señor Fillon», le contestó Le Pen. Por su parte, Fillon esperaba la pregunta, pero eludió la respuesta asegurando que pondría en marcha una comisión para proponer medidas «contra los conflictos de interés». Le Pen y Macron se engancharon en otro momento, cuando la líder del Frente Nacional aseguró que su contrincante era partidario del burkini: «Es usted muy amable», le respondió Macron, «pero no necesito ventrílocuo, sé hablar por mí mismo». Sobre las instituciones, Le Pen defendió un referéndum de iniciativa popular para contrarrestar la ley que ha permitido imponer la reforma laboral a golpe de decretazo. Sólo Fillon pidió «no tirar la V República a las ortigas, sin hacer antes un balance».

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