sábado, 24 junio 2017
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Internacional

Macron sacrifica a su segundo ministro

  • Dimite la titular de Defensa francesa por el uso fraudulento de los fondos de la Eurocámara. Los escándalos que salpican a los centristas lastran el mensaje de renovación del presidente

El presidente francés, Emmanuel Macron, deberá acometer una remodelación del Gobierno mayor de la prevista
El presidente francés, Emmanuel Macron, deberá acometer una remodelación del Gobierno mayor de la prevista

El portavoz del Gobierno francés, Christophe Castaner, aseguró que, tras las elecciones legislativas y la larga victoria de la República en Marcha (REM), habría una simple remodelación «técnica» del Gabinete con la incorporación de algún que otro secretario de Estado para completar el Ejecutivo, pero el cambio será más profundo y más político de lo previsto a causa de los «affaires» en los que algunos ministros aparecen implicados.

Ayer, la titular de Defensa, Sylvie Goulard, sorprendió a todo el mundo al anunciar que deja su cartera recién estrenada. La ministra y eurodiputada centrista dijo que ha pedido al presidente Emmanuel Macron no formar parte del próximo Gobierno para poder «mostrar libremente» su «buena fe» en la investigación preliminar abierta contra su antiguo partido, el Modem, en el caso de que la Policía anticorrupción se interesase por las condiciones de contratación de algunos de sus propios asistentes en el Parlamento Europeo.

La Fiscalía de París abrió una investigación preliminar la semana pasada por «abuso de confianza y encubrimiento de delito» tras la denuncia de un antiguo empleado del MoDem, que se suma a la abierta anteriormente por sospechas de empleos ficticios en el Parlamento Europeo tras la denuncia presentada por el Frente Nacional (FN). El MoDem, liderado por el actual ministro de Justicia, François Bayrou, es sospechoso de haber pagado a trabajadores del partido como asistentas parlamentarios de sus diputados europeos, la misma sospecha que la Justicia tiene del FN y su líder, Marine Le Pen.

En la misma situación que Goulard se encuentra Marielle de Sarnez, eurodiputada desde 1999 y actual ministra encargada de Asuntos Europeos, que tampoco ha excluido la posibilidad de abandonar el Gobierno para asumir la presidencia del grupo parlamentario del MoDem en la Asamblea Nacional, según comentó a «Le Parisien».

Sin embargo, Bayrou, el presidente del partido, no se siente aludido a pesar de que este «affaire» le debilita todavía un poco más. La semana pasada, el primer ministro, Édouard Philippe, tuvo que llamarle al orden porque se permitió llamar a varios periodistas que investigaban a su partido de manera «intrusiva» para su gusto.

Ayer, trató desviar la atención sobre la decisión de Goulard y dijo que se debía a «razones estrictamente personales», pero desde el entorno de la todavía titular de Defensa señalaron el aspecto ético de esta decisión, explicando al diario financiero «Les Echos» que «en tanto que mujer política que ha realizado toda su carrera en Europa, sus standards son quizás diferentes a los que se practican en Francia».

Esta marejada se suma al anuncio del cese del ministro de Cohesión del Territorio, Richard Ferrand, que también tiene abierta una investigación preliminar por un escándalo inmobiliario en Bretaña. El propio Macron ha pedido a su brazo derecho que abandone el Ejecutivo y le ha ofrecido la presidencia del primer grupo parlamentario de la Asamblea, la República en Marcha. Según Ferrand, es una muestra de «confianza» por parte del presidente de la República, y asegura que no busca esconderse detrás de la inmunidad parlamentaria en caso de que la investigación desemboque en una inculpación. «Si el fiscal quiere interrogarme, me tendrá, es evidente», afirmó Ferrand ayer en RTL. La oposición no tardó en aprovechar la ocasión. Para Eric Woerth, el paso de Ferrand a la Asamblea tiene la forma de «una promoción-sanción».

Además, el presidente tiene otro frente abierto. La Policía registró ayer la sede del grupo Havas y la Agencia Business France en el marco de una investigación sobre un viaje de Macron como ministro de Economía a Las Vegas en 2016. La Justicia abrió una investigación preliminar por favoritismo y complicidad porque no se había abierto a concurso la organización del viaje, que costó unos 400.000 euros. Macron no está implicado, pero sí su actual ministra de Trabajo, Muriel Pénicaud, que entonces dirigía Business France.

En otro orden de cosas, el fundador y presidente de honor del ultraderechista Frente Nacional (FN), Jean-Marie Le Pen, pidió ayer la dimisión de su hija y actual líder del partido, Marine, y de la Ejecutiva de la formación, tras sus decepcionantes resultados en las presidenciales y legislativas. En estas últimas, el FN logró ocho diputados, lejos de los 15 necesarios para formar grupo parlamentario en la Asamblea Nacional. «Los que me excluyeron deben extraer las conclusiones de sus fracasos», dijo a la Prensa tras ver vetada su entrada a la reunión del buró político del FN. «Nadie es irreemplazable», añadió el patriarca del clan Le Pen, que se encontró con que habían puesto cadenas en la valla para evitar que entrara.

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