Guerra en Siria

El Estado Islámico golpea dos bastiones de Asad

Una ola de atentados deja más de un centenar de muertos en el área que alberga a las tropas rusas. El Gobierno iraquí anuncia el inicio de la operación militar para recuperar Faluya

Un coche arde tras la explosión de un suicida en Tartus
Un coche arde tras la explosión de un suicida en Tartuslarazon

Una ola de atentados deja más de un centenar de muertos en el área que alberga a las tropas rusas. El Gobierno iraquí anuncia el inicio de la operación militar para recuperar Faluya

Las relativamente tranquilas localidades mediterráneas de Tartús y Latakia fueron atacadas ayer por el Estado Islámico (EI) en una serie de atentados suicidas que se saldaron con cerca de 150 muertos y más de 200 heridos. Se trata de los ataques más letales en feudos gubernamentales de la costa mediterránea desde el inicio de la guerra siria, donde Rusia mantiene bases militares para apoyar a Damasco. Las autoridades elevaron a 78 el número de muertos en los atentados múltiples en la ciudad costera de Yabla, en la provincia de Latakia, y Tartús. La televisión oficial acusó al grupo islámico Ahrar Al Sham (Los libres del Levante) de estar detrás de la ola de atentados. No obstante, el grupo insurgente radical, que controla parte de la zona rural de Latakia, no se atribuyó los ataques. Fue el EI el que asumió la autoría en su portal de noticias «Amaq», en el que afirmó que sus combatientes atacaron focos alauíes, la minoría a la que pertenece el presidente Bachar al Asad.

La ola de atentados suicidas se produce dos días después de que el portavoz del Estado Islámico, Abu Mohammed al Adnani, instara a los seguidores intensificar los ataques contra los enemigos del grupo yihadista durante el Ramadán, y en respuesta a la derrotas que ha sufrido en los últimos meses en el campo de batalla.

Mientras, en el país vecino, la esperada ofensiva de las fuerzas iraquíes para recuperar Faluya, en la provincia de Al Anbar, está ya en marcha. Así lo anunció ayer el primer ministro, Haidar al Abadi, que prometió «rasgar los estandartes negros de los forasteros que han secuestrado la ciudad» para devolvérsela a sus ciudadanos y a todo el pueblo iraquí. Faluya, a 50 kilómetros de Bagdad, ha estado en manos yihadistas desde enero de 2014. La ciudad más grande de la provincia occidental de Al Anbar goza de una gran importancia estratégica para los extremistas por su proximidad a la capital y además de ser un nudo de comunicaciones para EI, ya que hace frontera con la provincia de Saladino, al este, y al sur con la de Babel. El Ejército pidió a los habitantes de esta urbe que se alejen de las sedes del EI y que eviten las agrupaciones de yihadistas, porque podrían ser blanco de ataques aéreos.