domingo, 30 abril 2017
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Internacional

May prepara una cuota para los inmigrantes europeos

  • Un Corbyn en caída libre se presenta como el candidato antisistema en la «batalla entre la clase dirigente y los ciudadanos» del 8-J

El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, junto a Theresa May, ayer
El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, junto a Theresa May, ayer

La situación de los comunitarios ante el Brexit fue la cuestión protagonista en la reunión que mantuvieron ayer la «premier» Theresa May y el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. El encuentro tuvo lugar en Downing Street y aunque no hubo rueda de prensa conjunta, el italiano se mostró muy optimista al abandonar el Número 10 asegurando que había sido «un buen comienzo», ya que ambos habían coincidido en «fortalecer los derechos tanto de los europeos que viven en Reino Unido como los británicos que están en la UE». «Este es el mensaje más importante. Queremos trabajar juntos», subrayó.

El portavoz del Ejecutivo británico recalcó que ambos estuvieron de acuerdo en dar «certeza» a los comunitarios sobre su futuro estatuto legal cuando Reino Unido salga del bloque. «Coincidieron en tener una relación estrecha después del Brexit», señaló. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el jefe negociador de la UE para el Brexit, el ex comisario Michel Barnier, se reunirán el miércoles en Londres con la primera ministra británica. Desde que en marzo solicitara oficialmente el divorcio con el bloque, el tono de May está siendo de lo más conciliador. Sin embargo, de cara a las elecciones anticipadas para el 8 de junio, la líder «tory» podría estar preparando un manifiesto electoral que contempla poner fin, de manera inmediata, al derecho de los europeos a la libre circulación en territorio británico.

El documento, filtrado ayer al diario «Daily Mail», recoge otras claves, como la ya anunciada salida del mercado único y dejar de someterse al Tribunal Europeo de Justicia. La inclusión de estas promesas haría muy difícil que haya una rebelión en su formación por parte de los diputados conservadores favorables a la permanencia en la UE cuando haya importantes votaciones relacionadas con el Brexit en Westminster. Por otra parte, la legislación británica impide a la Cámara Alta bloquear cualquier iniciativa basada en el manifiesto electoral presentado por el partido que gane las elecciones. Por lo tanto, los planes de May serían una garantía legal para que los Lores –quienes pidieron garantizar los derechos de los comunitarios durante la tramitación de la llamada Ley Brexit–, no vuelvan a enfrentarse al Ejecutivo.

No cabe duda de que con los comicios de junio, la «premier» quiere aprovechar la crisis de la oposición laborista para fortalecer su liderazgo y asegurarse una mayoría absoluta en los Comunes, donde ahora sólo juega con una ventaja de 17 escaños. Según el sondeo de YouGov de ayer, los «tories» tienen un respaldo del 48%, cuatro puntos más que hace una semana, mientras que los laboristas se quedan en el 24%, aunque ganan un punto. Se trata del mayor apoyo logrado por los conservadores desde mayo de 2008 y también la mayor ventaja sobre sus principales rivales en este periodo. No obstante, el líder laborista, Jeremy Corbyn, arrancó ayer su campaña presentándose como el candidato «anti-sistema» y lamentó que la Prensa ya esté dando por hecho que los «tories» serán los vencedores. El dirigente izquierdista pronunció un apasionado discurso en el centro de Londres, en el que dijo que su formación «cambiará la dirección» de unos comicios a los que se refirió como una «batalla entre la clase dirigente y los ciudadanos». «Cuando ganemos, serán las personas, y no los poderosos, los que ganarán. La enfermera, el profesor, el pequeño comerciante, el asistente, el obrero, el administrativo. Todos ganaremos», apuntó Corbyn, que apenas pronunció el Brexit consciente de la gran división que genera entre el votante laborista.

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