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Obama pone a Nueva Orleans como ejemplo en el décimo aniversario de la catástrofe

Resurrección y desigualdad tras el «Katrina»

Barack Obama, junto al alcalde de Nueva Orleans Mitch Landrieu
Barack Obama, junto al alcalde de Nueva Orleans Mitch Landrieularazon

El presidente de EEUU, Barack Obama, aterrizó en Nueva Orleans para participar en los actos de conmemoración del décimo aniversario del huracán Katrina. Lejos de abanderar un discurso apesadumbrado o amargo, celebró que la ciudad «avanza». Una opinión que comparte el alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, que explicó a «The New York Times» que «nadie puede refutar el hecho de que hemos vuelto del revés completamente esta historia. Por primera vez en cincuenta años la ciudad está en una trayectoria inédita a nivel organizativo, funcional y económico».

Obama visitó el Lower 9th Ward, donde el mar penetró hasta alcanzar los 2 metros, y que ha perdido a la mitad de sus residentes. Vegetación, cañas, basura y hojas cubren hoy muchos de los espacios eviscerados por las aguas color café, aunque también es cierto que gracias a las ayudas federales cientos de hogares fueron reconstruidos. Entre tanto, su anfitrión, el gobernador de Louisiana, Bobby Jindal, expresó cierta incomodidad ante lo que considera oportunismo y cálculo político de un presidente que aprovecharía sus discursos para referirse al cambio climático. «Una lección en ese sentido hará muy poco por mejorar lo que estamos logrando», señaló en una carta publicada por Fox News y otros medios, «nos distraerá de las pérdidas que sufrimos y eclipsará el milagro que estamos logrando». «Hace no tanto», dijo Obama, «hubiera parecido improbable esta reunión, aquí, en el Lower 9th Ward. Pero hoy inauguramos un centro comunitario que simboliza la extraordinaria capacidad de esta ciudad para recuperarse. Son ustedes un ejemplo de lo que es posible cuando, enfrentada a la tragedia, la gente buena se reúne para ayudar y construir un futuro mejor».

«Ésa, más que ninguna otra, es la razón que me ha traído aquí», añadió el presidente, que rinde así tributo a los supervivientes y héroes de una devastadora tragedia, con más de 150 mil millones de dólares en pérdidas, las mayores jamás registradas en EE UU a consecuencia de un desastre natural. El «Katrina» también evidenció la incompetencia de quienes estaban al cargo de salvaguardar una ciudad al albur de unos muros mal conservados.

«No hacemos esto sólo para residir en el pasado», subrayó Obama, «sino para movernos hacia delante, porque ésta es una ciudad que lenta pero unida se está moviendo hacia el futuro». Abundó en que no se trata sólo de reconstruir, sino de imaginar la ciudad del siglo XXI, un laboratorio de ideas que corte los canales de la discriminación y teja un relato de ciudadanos juntos con independencia de las inevitables disparidades, algo que Richard Fausset y Campbell Robertson ya destacaban en su reportaje para «The New York Times» al escribir que Nueva Orleans se ha convertido en un «inmenso taller para probar soluciones a los problemas de vivienda, educativos y de movilidad social que confunden al resto del país». «Una ciudad», remachó Obama, «en la que nadie, con independencia de su aspecto o dinero, tenga la oportunidad de tener éxito».

En otra carta, esta publicitada por la Casa Blanca, Michele Gobert, propietaria de un comercio en Nueva Orleans que destruyó el «Katrina», ha escrito que «durante la última década hemos aprendido las lecciones que dejó el huracán, y hemos hecho grandes mejoras. Estamos, afirma, mejor preparados para futuras tormentas y fenómenos meteorológicos extremos, hemos remozado los diques y las estaciones de bombeo, elevado los hogares, readaptado nuestros edificios, pero estos esfuerzos no se limitan a asegurar que estamos listos cuando llegue la próxima tormenta, sino que, por ejemplo, hemos mejorado nuestras escuelas, reconstruido el sistema de transporte, etc.»

Lo cierto es que Nueva Orleans avanza. A pesar de los 53 diques que reventaron. De la devastadora inundación, que cubrió el 80% de su territorio. De los más de 100.000 residentes negros, y 11.000 blancos, que nunca volvieron. De unos índices de criminalidad que la sitúan entre las más peligrosas de EEUU. Incluso a pesar del riesgo de morir de éxito, pues la fluente inmigración de jóvenes adinerados, enamorados de sus tradiciones, amenaza con transformar radicalmente los barrios más característicos. Aquéllos en los que pobreza y abandono eran la otra cara de esa idiosincrasia barrial, mestiza y bohemia, que facilitaba los ingredientes de una asombrosa escena cultural.

Huracán devastador

EL AVISO

El 28 de agosto, el huracán «Katrina» se acerca a las cosas de Lousiana con una velocidad de 250 km/h.

«KATRINA» TOCA TIERRA

Miles de personas intentan resguardarse, se suben a los tejados y acuden a refugios. Otros huyen de la ciudad.

GESTIÓN POLÍTICA

Bush cancela sus vacaciones el 31 de agosto ante las númerosas críticas sobre la gestión de la crisis.

EL SALDO

El recuento oficial supera los 1.800 muertos y el daño económico asciende a los 150.000 millones de euros.