domingo, 28 mayo 2017
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Rutte no descarta gobernar en minoría si fracasan las negociaciones

  • Los partidos holandeses marcan las primeras líneas rojas en educación y medio ambiente.

Un cartel del ultraderechista Geert Wilders en una valla publicitaria en Ámsterdam
Un cartel del ultraderechista Geert Wilders en una valla publicitaria en Ámsterdam

En plena resaca postelectoral y con Europa todavía celebrando la derrota de la ultraderecha de Geert Wilders, Países Bajos encara ahora otro desafío: ensamblar una coalición de Gobierno que proporcione estabilidad al país. De hecho, Mark Rutte deberá desplegar todas sus dotes negociadoras para conseguir un tercer mandato al frente del Ejecutivo. Con sólo 33 diputados en un Parlamento de 150 escaños, su Partido Liberal (VVD) necesitará pactar con al menos otras tres formaciones. Eso podría suponer un giro a la derecha del futuro Gobierno, que se encontrará de frente, como segunda fuerza política, a la ultraderecha del Partido de la Libertad (PVV) con sus 20 escaños, cinco más que en la anterior legislatura y con más de un millón de votos.

Edith Schipper, encargada el jueves de sondear a los partidos políticos de cara a las futuras negociaciones, ya se ha topado con las primeras «líneas rojas». Según informaba ayer el diario «Trouw», la ministra de Sanidad en funciones busca en primer lugar saber si existe consenso suficiente para formar un Gobierno estable que disponga de mayoría absoluta en el Parlamento, es decir 76 diputados. Sin embargo, no descarta proponer un Ejecutivo minoritario si las diferencias programáticas son insalvables. La anterior experiencia holandesa en este sentido tuvo lugar durante el primer mandato de Rutte y apenas duró dos años (2010-2012). Liberales de derechas y democristianos (CDA) pactaron entonces una coalición con apoyo parlamentario de Wilders, que dejó caer al Ejecutivo al oponerse a respaldar un paquete de recortes.

Rutte apuesta por un tripartito entre liberales, democristianos y liberal demócratas (D66). Sin embargo, los tres suman una mayoría insuficiente de 71 escaños, por lo que necesitarían un cuarto socio. Y aquí es donde reside el problema, porque a Los Verdes (GroenLinks), con catorce diputados, no les inspira confianza el compromiso de los tres partidos a favor de una economía verde que promueve las energías limpias. Los aludidos, en cambio, rechazan su extremismo ecologista. Por otra parte, mientras que ecologistas y D66 prometen en sus programas electorales aumentar el gasto en educación con entre 3.000 y 4.000 millones de euros, la CDA y el VVD apuestan por congelarlo. Con todo, el diario «Financieele Dagblad» duda de que el ascendente líder de GroenLinks, Jesse Klaver, vaya a hipotecar su futuro político bajo el «triángulo de las Bermudas» de Rutte, tal y como les ha ocurrido a los socialdemócratas (PvdA), que tras cosechar el peor resultado de su historia ha optado por mantenerse en la oposición para lamerse las heridas y tratar de salvar la unidad del partido y recuperar al electorado perdido.

La Unión Democristiana (CU), con sus cinco escaños, es otra de las opciones para alcanzar los apoyos necesarios para sumar fuerzas y tener una formación mayoritaria en el Parlamento.

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