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Saakashvili llama a otro Maidán contra Poroshenko

Una turba de partidarios del ex presidente georgiano frustra su arresto. La Fiscalía le acusa de golpismo y le da 24 horas para entregarse

  • El expresidente georgiano Mijaíl Saakashvili, posa con varios manifestantes tras ser liberado de su detención policial durante una protesta en Kiev
    El expresidente georgiano Mijaíl Saakashvili, posa con varios manifestantes tras ser liberado de su detención policial durante una protesta en Kiev / Efe
Miguel Julià.  Moscú.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de diciembre de 2017. 03:38h

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Miguel Julià.  Moscú. 5/12/2017

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El ex presidente de Georgia Mijail Saakashvili desafió ayer al presidente de Ucrania y viejo aliado, Petro Poroshenko, e hizo un llamamiento a un nuevo Maidán contra su autoridad. Saakashvili fue detenido por las autoridades ucranianas en el centro de Kiev, acusado de golpismo, pero una turba de partidarios del político georgiano impidió su detención. Las Fuerzas de Seguridad acudieron a su domicilio, situado en el centro de la capital ucraniana, pero Saakashvili trató de escapar con éxito subiendo al tejado del edificio de ocho plantas en el que residía hasta ayer.

«No tengáis miedo. El Ejército está de nuestro lado», afirmó el ex presidente georgiano poco tiempo después de que el Servicio de Seguridad Ucraniano (SBU) anunciara el inicio de un procedimiento penal contra su figura por intentar «derrocar al Gobierno». Después de conocer las acusaciones, varios miles de manifestantes rodearon el edificio de la Rada Suprema (Parlamento).

Pese a que nació en Tiblisi, la capital de Georgia, Saakashvili tiene también pasaporte ucraniano y, de hecho, fue nombrado en 2015 gobernador de la importante región de Odesa por el actual presidente del país, Petro Poroshenko. No obstante, el temperamental político no tardó en entrar en conflicto con los políticos locales y acabó dimitiendo de su cargo en noviembre de 2016 entre acusaciones de corrupción contra las autoridades de la región. Durante las últimas semanas ha encabezado diversas manifestaciones contra su antiguo aliado en las que se pide la dimisión del presidente ucraniano.

Su enfrentamiento con Poroshenko llegó al momento álgido en julio de este año, cuando le fue retirado el pasaporte ucraniano. Saakashvili abandonó poco después el país, pero volvió a entrar a Ucrania a través de un punto fronterizo con Polonia de forma irregular en septiembre. Pese a que los agentes ucranianos le prohibieron el paso, decenas de sus seguidores consiguieron hacerle cruzar la frontera tras forcejear con los guardias.

El intento de detención de Saakashvili fue especialmente complicado y rocambolesco para los agentes del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU, por sus siglas en ucraniano) dado que después de ser apresado en el techo del edificio, una multitud de seguidores del ex presidente georgiano se había concentrado frente a su vivienda. Las Fuerzas de Seguridad cargaron contra los manifestantes, que gritaron consignas contra el actual presidente de Ucrania e hicieron que se prolongara durante horas el dispositivo de detención, hasta que el político georgiano consiguió escapar de las autoridades.

Los rivales políticos del ex presidente georgiano lo acusan ahora de estar financiado por el entorno del depuesto ex presidente de Ucrania, el prorruso Viktor Yanukovich, que abandonó el poder tras la revolución del Maidán. Sus partidarios, en cambio, ven en él a un adalid de la lucha contra la corrupción, que, según muchos ucranianos, sigue siendo un problema candente en su país. Tras llegar a la presidencia de Georgia a raíz de la llamada Revolución de la Rosas en 2003 y presentarse como el hombre de la ruptura con la larga presidencia de Eduard Shevardnadze –que fue ministro de Exteriores en la Unión Soviética de Gorbachov–, Saakashvili trató de acercar Georgia a la órbita occidental. No obstante, sus planes se truncaron dramáticamente tras las desastrosas guerras con las provincias separatistas de Abjasia y Osetia del Sur –auxiliadas por Rusia– en 2008, que culminaron con una sonora derrota y con la independencia de facto de ambos territorios.

El fiscal general de Ucrania, Yuriy Luytsenko, acusó al político georgiano de un complot para derrocar al presidente con la financiación de personas «cercanas al Kremlin». En concreto, señala al oligarca del gas Serguei Kurchenko, próximo al ex presidente Yanukovich. El fiscal dio 24 horas al ex gobernador de Odesa para entregarse y lanzó una nueva orden de detención por pertenencia a una «organización criminal».

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