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Trump pone en riesgo la supervivencia del acuerdo iraní

El presidente norteamericano anuncia que no va a certificar el acuerdo para la desnuclearización de Irán, pero no lo abandona. Da dos meses al Congreso para decidir si reimpone sanciones a la república islámica por su programa balístico y su patrocinio del terrorismo. Israel da la bienvenida al paso de Washington

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    / Donald Trump, hoy, en la Casa Blanca

Tiempo de lectura 4 min.

14 de octubre de 2017. 03:02h

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Marta Torres Nueva York. 13/10/2017

El presidente norteamericano, Donald Trump, volvió a recuperar su retórica más beligerante contra el régimen iraní, al que acusó de «dictatorial» y de «principal patrocinador del terrorismo en el mundo», para anunciar que no certificará el acuerdo nuclear de 2015. Firmado por el presidente demócrata, Barack Obama, no fue ratificado por el Congreso al tratarse de un «plan de acción» y no de un tratado. En respuesta, el Congreso controlado por los republicanos, aprobó una ley denominada Iran Nuclear Agreement Review Act (Inara) que obliga al presidente de EE UU a certificar cada noventa días que la república islámica cumple los términos del acuerdo.

Trump reiteró ayer que el pacto nuclear es uno de los «peores» acuerdos y el «más desequilibrado». «Anuncio que no podemos realizar esta certificación. No seguiremos por el camino de aquellos cuya conclusión predecible es más violencia, más terror y la amenaza muy real de una salida para un Irán nuclear», indicó el presidente en referencia a que Teherán reinicie su programa atómico. «Este acuerdo permite a Irán seguir desarrollando partes de su arsenal nuclear (...). El régimen ha cometido múltiples violaciones del acuerdo. ¿Qué sentido tiene un acuerdo que limita las capacidades nucleares por un corto periodo de tiempo? Esto es inaceptable para el presidente de EE UU», remachó el mandatario.

La decisión del inquilino de la Casa Blanca deja la pelota en el tejado del Congreso. Cuenta con sesenta días para decidir si reimponen las sanciones levantadas en 2015 o no. «El acuerdo es frágil y no responde a numerosas cuestiones importantes», avanzó el secretario de Estado, Rex Tillerson antes del discurso de su jefe. Por su parte, Trump anunció que está dispuesto a trabajar con el Congreso y con los aliados internacionales firmantes del acuerdo (UE, China y Rusia) fórmulas para reforzar las obligaciones de Irán y hacer que el compromiso de desnuclearización sea permanente. Pero también dejó claro que si estas negociaciones fracasan, EE UU unilateralmente saldrá del acuerdo internacional firmado en Viena hace dos años.

Asimismo, Trump aseguró que en estos momentos varios legisladores trabajan en una serie de enmiendas que incluyen restricciones sobre los misiles balísticos y que establecen cambios en el programa armamentístico dibujado en 2015. Diplomáticos europeos han advertido que cualquier cambio unilateral del acuerdo puede desencadenar el colapso del acuerdo y abrir una carrera armamentística en Oriente Medio. La alta representante europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, afirmó ayer que no corresponde a ningún país individual poner fin al acuerdo firmado por el Grupo 5+1. «Ningún país del mundo puede ponerle término», dado que el acuerdo es un anexo «muy largo» de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, indicó Mogherini tras la decisión del presidente de EE UU de alejarse del consenso internacional. La primera ministra británica, Theresa May, la canciller germana, Angela Merkel, y el presidente francés Emmanuel Macron emitieron un comunicado conjunto sobre el acuerdo nuclear, es decir, «la culminación de 13 años de diplomacia». «Pedimos a la Administración y al Congreso que consideren las implicaciones para la seguridad de EE UU y la de sus aliados», reza el comunicado.

No obstante, Trump reiteró que si no se logran los cambios solicitados será «cancelado por mí, como presidente» y contradijo a su secretario de Estado en dos asuntos clave. Primero que las nuevas restricciones en el programa de misiles y de uranio enriquecido se enmarcarán en un acuerdo paralelo al pacto firmado en 2015 para evitar que éste colapse. Trump, sin embargo, solicita cambios dentro del mismo acuerdo.

El segundo aspecto hace referencia a la Guardia Revolucionaria. Tillerson aseguró que es impracticable una sanción colectiva a este organismo de seguridad y que los posibles castigos se producirían de forma selectiva en contra de determinados sujetos responsables de la financiación de grupos terroristas o milicias. Por el contrario, el presidente reconoció que ordenó al Departamento del Tesoro sancionar a «todo» el cuerpo de la Guardia Revolucionaria.

El giro del presidente norteamericano respecto a Irán parece que se ha quedado en un camino intermedio entre su obsesión por desmantelar la política de su predecesor y la presión de los aliados internacionales para que no se descolgará del acuerdo nuclear.

A su salida de la Casa Blanca tras el discurso, el presidente atendió a los periodistas, a los que recordó su disgusto con que «Obama les dio miles de millones en efectivo», en referencia a la descongelación de activos dentro de las condiciones del acuerdo, negociado con Irán por parte del Grupo 5+1 que incluye a los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (EE UU, Francia, Reino Unido, China y Rusia) más Alemania y la UE. Las implicaciones de la nueva política adoptada por la Casa Blanca eran difíciles de predecir todavía ayer. Máximo cuando el resto de firmantes del acuerdo nuclear han dejado claro que una renegociación del pacto resulta imposible. Desde Israel, sin embargo, se saludó el paso dado por el mandatario. «Trump ha abierto una oportunidad para enmendar este mal acuerdo y neutralizar la política agresiva de Irán en la región», celebró el primer ministro Benjamin Netanyahu.

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