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Trump exige más dinero para garantizar la seguridad de sus aliados

El presidente de EE UU fue duro con sus socios europeos en su primera cita con la Alianza Atlántica, que no ofreció la imagen de unidad que todos deseaban. Consiguió que el bloque se implique en la coalición contra el EI, pero no que entre en combate.

  • El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cumbre de l OTAN en Bruselas.
    El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cumbre de l OTAN en Bruselas.
Mirentxu Arroqui.  Bruselas.

Tiempo de lectura 4 min.

26 de mayo de 2017. 02:26h

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Donal Trump no ha defraudado y se ha mantenido fiel a sí mismo. La cumbre de la OTAN que tuvo lugar ayer era la ocasión perfecta para templar los ánimos e insuflar unidad. La Alianza inauguró su nueva sede y recordó de manera solemne su razón de ser con un memorial del 11–S y la cesión por parte de Alemania de un fragmento del Muro de Berlín. Tras los ataques terroristas en EE UU, fue la primera vez que la Alianza activó el artículo 5 de asistencia mutua. Un símbolo perfecto del «uno para todos y todos para uno» que defendió el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, en su discurso inicial. Aunque el presidente de EE UU reconoció el papel ejercido por el organismo multilateral en aquellos momentos, en su alocución hizo escasas referencias al compromiso de Washington con el resto de los socios. Ante el malestar en algunos países ante esta falta de apoyo a la defensa mutua por parte de Washington, Soltenberg aclaró al termino de la reunión que el compromiso de EE UU sigue siendo claro en este punto.

Trump no quiere que el pasado nuble la necesidad de mirar al futuro. Y ese futuro, para el nuevo inquilino de la Casa Blanca, está plagado de obligaciones para aquellos países que se han aprovechado del paraguas de seguridad de Estados Unidos sin contribuir económicamente. Por eso, aprovechó su discurso inicial para abroncar al resto de los socios por su bajo gasto en Defensa y recordarles que deben hacer más ante la «injusticia» que esto supone para los sufridos hombros de los contribuyentes estadounidenses. «23 de los 28 Estados de la OTAN no gastan lo que deben», recordó Trump, que sólo salva de la quema a Reino Unido, Estonia, Polonia y Grecia junto a su propio país. Son los únicos que gastan el preceptivo 2% de su PIB en Defensa.

A pesar de que la llegada de Trump a la Casa Blanca ha cambiado radicalmente el tono en las relaciones transatlánticas, el cansancio de Washington respecto a la poca contribución europea por su propia seguridad no es nuevo. También era compartido por su contrincante Hillary Clinton y los aliados ya se comprometieron en la Cumbre de Gales de 2014 a aumentar su gasto hasta el 2% en una década: la anexión ilegal por parte de Rusia de la península de Crimea supuso el punto de inflexión. A pesar de esto, Washington no se fía de las buenas palabras europeas. Por eso, ha pedido a los socios un calendario preciso este año en el que detallen objetivos anuales sobre cuánto dinero están dispuestos a aumentar.

El presidente de EE UU tampoco tuvo reparos en recordar ayer que «muchos países deben cantidades masivas de dinero de años anteriores que no han pagado» e incluso calificó de «insuficiente» el umbral del 2%, el «mínimo imprescindible para hacer frente a las amenazas muy reales y atroces de hoy», dijo en referencia al atentado en Manchester después de que los líderes de la Alianza guardaran un minuto de silencio por las víctimas. A pesar de la emotividad del momento, una vez retomada la palabra, Trump también felicitó a los aliados por su nueva sede, pero aquí tampoco pudo olvidar sus requerimientos económicos. «No quiero ni preguntar cuánto ha costado, pero ha quedado muy bonita», dijo.

La lucha contra el terrorismo marcó también la cita de ayer. Trump no ahorró descalificativos respecto a los terroristas. Les llamó «perdedores» y pidió su expulsión del suelo comunitario. Como gesto de buena voluntad hacia el mandatario estadounidense, la Alianza ha decidido formar parte de la coalición internacional que lucha contra el yihadismo en Siria e Irak, liderada por EE UU con el decidido apoyo de Francia. Una decisión de carácter simbólico, ya que ahora mismo todos los países que forman parte del organismo multilateral colabora en el entrenamiento de las tropas en los dos países de Oriente Medio. A pesar de esto, la Alianza considera que este paso político contribuirá a destensar las relaciones con Washington y que servirá para mejorar la coordinación. Aunque quedan pendientes algunos flecos en referencia a si esto supondrá un gasto aún mayor para los países con un mayor papel protagonista, el impacto a corto plazo de esta decisión será limitado. Las labores de la Alianza se seguirán limitando a la vigilancia y entrenamiento y en ningún momento se contempla la entrada en combate directo contra el Daesh.

Stoltenberg defendió que la entrada de la organización en la coalición global contra el Estado Islámico «enviará un mensaje político fuerte del compromiso de la OTAN en la lucha contra el terrorismo y mejorará la coordinación en el seno de la coalición». Como parte también del plan para reforzar sus actividades contra el terrorismo, la Alianza creará una célula de inteligencia que estará situada en su cuartel general para compartir información, entre otros asuntos, sobre combatientes extranjeros, y nombrará a un coordinador antiterrorista.

Un detalle que llamó la atención y resaltó Nicholas Burns, ex diplomático y embajador en la OTAN entre 2001 y 2005, a Reuters es que todos los presidentes estadounidenses desde Harry Truman se habían comprometido a apoyar el artículo 5, mediante el cual Estados Unidos se obliga a defender a Europa. Todos menos Trump. «Es un gran error», añadió el diplomático. Guy Ziv, profesor en la Universidad Americana de Washington, aseguró ayer a LA RAZÓN que «contrariamente a lo que todos esperaban, Trump no respaldó públicamente el artículo 5» y añadió que su «discurso difuso quedó muy lejos de tranquilizar a los aliados», pese a que el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha insistido en que el compromiso norteamericano con la defensa de Europa es «total».

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