jueves, 22 junio 2017
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    Alfonso Ussía
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Internacional

Venezuela cae en una espiral de caos y violencia

  • Más de una decena de muertos en el saqueo de una panadería en Caracas, que eleva a 18 las víctimas mortales desde el 4 de abril

Represión policial. Una joven es auxiliada en Caracas tras ser afectada con gas lacrimógeno en una manifestación de protesta contra el Gobierno de Maduro
Represión policial. Una joven es auxiliada en Caracas tras ser afectada con gas lacrimógeno en una manifestación de protesta contra el Gobierno de Maduro
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El caos se adueña de Venezuela en una espiral que suma ya más de una decena de muertos desde que comenzaron las protestas el pasado 30 de marzo, y más de mil detenidos y decenas de heridos. Las manifestaciones se han convertido en una excelente «cortina de humo» para detener arbitrariamente a estudiantes y líderes políticos, pero también para camuflar a saqueadores y asesinos. Es una guerra de todos contra todos.

Al menos ocho personas fallecieron como consecuencia de una descarga eléctrica que se habría producido cuando saqueaban una panadería en el sector San Andrés de El Valle (un barrio del centro de Caracas) entre la noche del jueves y la madrugada de ayer. También falleció el dueño de la panadería cuando intentaba defender su local, y otro joven en circunstancias todavía sin aclarar. Sin embargo, la masacre podría adquirir mayores dimensiones. «Cuando pasé a primera hora por el local vi más de 10 cuerpos, quizás 20 o 25 en total. Estaban en el suelo, entre ellos varios menores de edad», relató un testigo que prefiere guardar en anonimato a este diario.

Según algunos medios locales, los ocho electrocutados lo habrían sido por un cerco eléctrico instalado en el establecimiento para impedir robos y saqueos, aunque otros indican que un cable de alta tensión se desprendió cuando los saqueadores intentaban entrar en el local. Durante la noche del jueves se produjeron protestas en esa misma zona, que fueron repelidas por fuerzas de seguridad, así como saqueos a varios comercios y, según el Gobierno, un ataque a un hospital materno infantil. «Las protestas comenzaron en el Valle pero cuando tiraron gas, los manifestantes subieron a los cerros, arrancaron alcantarillas y se las arrojaron. La Policía empezó a disparar perdigones y los habitantes de los cerros respondieron con disparos», asegura el mismo testigo, quien añadió: «La Policía, desbordada, envió a los llamados motorizados, que son colectivos chavistas armados, que también dispararon. Al avanzar la Policía, las zonas del Valle que quedaron desprotegidas fueron saqueadas, y los dueños de los locales se defendieron con fusiles. Ya no sabías quién iba contra quién», relató.

«No quedó nada. Se llevaron todo»

Uno de los comerciantes afirmó: «No quedó nada. Se llevaron todo. Me saquearon dos negocios, logré llegar pero era demasiado tarde. Vivo en Tazón, pero fue imposible llegar. Eso era una guerra, una avalancha de gente incontrolable». Y agregó: «La Policía y la Guardia Bolivariana se enfrentaron pero no hicieron nada porque se iba a desatar una tragedia aún mayor».

Hubo otra víctima colateral. Un joven que murió asesinado en la noche del jueves en Petare, Caracas, que no participaba en la manifestación. Melvin Guittian estaba llegando a su casa. Al percatarse de que había una manifestación que estaba siendo contestada por las fuerzas de seguridad, Guittian trató de correr, pero recibió tiros en el abdomen y la pierna. Tenía una discapacidad auditiva y no escuchó la orden de alto.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, señaló ayer que el Gobierno es el único responsable de los actos violentos ocurridos en distintas zonas de Caracas y el resto del país. «Queremos salir al paso a un Gobierno que después de que saca a su gente a la calle y los arma, ahora pretende decir que ellos no son los autores de la violencia», indicó Borges en una rueda de prensa. El parlamentario aseguró que lo único que piden es elecciones y que la oposición no tiene nada que ver con hechos que atenten contra la Constitución. Ayer, las calles de la capital venezolana estaban semivacías tras los últimos disturbios. Pero la hoja de ruta se reactiva. Hoy hay un llamamiento para que se realicen «marchas del silencio» en todos los estados de Venezuela.

Más de 1.000 detenciones

Desde que la oposición inició una ola de protestas a principios de abril para exigir la restitución del orden constitucional, más de mil personas siguen detenidas, según la coalición opositora, la MUD. La propia fiscal general, Luisa Ortega Díaz, emitió un comunicado en el que puso a disposición el Ministerio Público para recibir todas las denuncias para determinar las responsabilidades ante cualquier exceso de las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones.

Ana Leonor Acosta, asesora jurídica del partido Voluntad Popular y quien articula la mayor red de abogados en la defensa de los presos políticos y estudiantes, explica a LA RAZÓN: «Se los llevan al comienzo de las marchas, en grupos de 30 personas, en tanquetas o motos. Primero es el vía crucis de las familias sin saber donde están. Tienen que recorrer todas las comandancias para ver donde están los muchachos».

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