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El terror vuelve al metro de Londres

La Policía está buscando a un individuo que habría dejado el artefacto en el interior de un vagón

Tiempo de lectura 4 min.

16 de septiembre de 2017. 01:42h

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El terrorismo asoló ayer de nuevo a Reino Unido con una explosión a hora punta en el metro de Londres. Sobre las 08:20 hora local (07:20 GMT) un artefacto provocó una bola de fuego en un vagón de tren con capacidad para 865 personas en la estación de Parsons Green, al suroeste de la capital. La zona afectada rápidamente fue evacuada y la línea quedó parcialmente suspendida. Se vivieron escenas de pánico con algunos pasajeros pasando incluso por encima de aquellos que se habían caído, en su intento desesperado por salir a la calle lo antes posible. La psicosis es entendible. No en vano, se trata del quinto ataque terrorista en suelo británico en lo que va de año.

En esta ocasión, sin embargo, no hubo víctimas mortales. 29 personas estaban siendo atendidas en hospitales, pero ninguna de ellas en estado crítico. Anoche el Gobierno no tenía constancia de que hubiera españoles entre los afectados. Tras el estruendo, algunos testigos vieron a un hombre sospechoso salir corriendo entre la muchedumbre. Aunque, al cierre de esta edición, las autoridades declinaron informar sobre si alguna persona había sido detenida para no entorpecer la pesquisa. A través de su agencia de noticias, Amaq, el grupo yihadista Estado Islámico, reivindicó el atentado. La explosión se produjo en un cubo blanco que estaba dentro de una bolsa de supermercado Lidl. Según Mark Rowley, jefe de la unidad antiterrorista de Scotland Yard, el artefacto era de fabricación casera. Miembros de los servicios secretos británicos MI5 colaboran en la investigación, en la que cientos de agentes analizaban ayer las imágenes de las cámaras de seguridad.

El jefe policial informó de que en los próximos días habrá un mayor despliegue en toda la capital, especialmente en la red de transporte. «Si alguien tiene cualquier información sobre este acto, debería, por favor, llamarnos con urgencia», señaló a la población londinense, a la que pidió que esté «alerta» aunque «no alarmada». El artefacto estaba lleno de cables y, según la BBC, tenía un temporizador que habría fallado, por lo que la detonación no se efectuó en su totalidad. El objetivo de los terroristas habría sido, por tanto, causar una masacre similar a los atentados del 7 de julio de 2005 contra la red de transporte de Londres, donde murieron 56 personas, incluidos los cuatro terroristas sospechosos. Desde 2013, Scotland Yard ha desarticulado trece atentados y ha abierto 500 investigaciones terroristas.

Tras presidir una reunión del comité de emergencia Cobra, la «premier» Theresa May informó de que la amenaza terrorista se mantenía en «severa», el segundo nivel más grave en una escala de cinco, lo que significa que un nuevo ataque terrorista es «altamente probable». Sin embargo, horas después se subió a «crítico» –que indica que un ataque es inminente– como ya ocurriera en mayo cuando un yihadista suicida se inmoló tras un concierto para adolescentes en el estadio Manchester Arena, dejando 21 muertos. Desde que existe la actual escala de riesgo, sólo en tres ocasiones se había elevado la alerta terrorista al máximo nivel y nunca durante más de cuatro días.

May tachó el suceso como «acto de cobardía» y explicó que el dispositivo casero que provocó la deflagración «tenía como objetivo causar un gran daño». La líder «tory», que se encuentra más debilitada que nunca tras perder la mayoría absoluta en las generales, prometió ya en junio revisar la legislación antiterrorista tras las duras críticas recibidas por el hecho de haber reducido el número de policías, en casi 20.000, en los seis años que estuvo como ministra del Interior durante el anterior mandato de David Cameron, para quien rebajar el déficit se convirtió en la máxima prioridad.

Uno de los primeros líderes mundiales en reaccionar fue el presidente de EE UU, Donald Trump, que volvió a usar un atentado para justificar su decreto migratorio. «Otro ataque en Londres por un terrorista perdedor. Son gente enferma y demente que estaban en la mira de Scotland Yard», tuiteó para añadir que «la prohibición de viajar a EE UU debería ser más amplia, más dura y más específica, pero estúpidamente no sería políticamente correcto». La Policía británica no se pronunció ayer sobre el presunto autor o autores ni aclaró si estaban identificados, por lo que May criticó los comentarios de Trump. «Nunca es de ayuda especular sobre lo que está sucediendo cuando hay una investigación en curso», apuntó. Por su parte, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, que el año pasado hizo historia al convertirse en el primer musulmán elegido para el cargo, condenó el atentado y dijo que, «el terrorismo no vencerá».

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