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Una joven kurda posible autora del atentado suicida de Ankara

La explosión de un coche bomba deja 34 muertos y 125 heridos en el concurrido parque de Guven. Es el segundo atentado en un mes en la capital. El Gobierno de Erdogan apunta a los kurdos

Algunos de las víctimas del atentado
Algunos de las víctimas del atentadolarazon

Las autoridades turcas han identificado a una joven mujer kurda como una de dos posibles responsables del atentado suicida con coche bomba en Ankara anoche.

Las autoridades turcas han identificado a una joven mujer kurda como una de dos posibles responsables del atentado suicida con coche bomba en Ankara anoche, informa hoy el diario Sabah en su versión online. El periódico, cercano al Gobierno y vinculado a la familia del propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, señala que la investigación ha identificado a la sospechosa como Seher Çagla Demir, nacida en 1992 en Kars.

La joven estudió hostelería en la ciudad occidental de Balikesir hasta ser detenida en 2013 bajo la acusación de ser militante del ilegal Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y de difundir propaganda a su favor, señala Sabah. El diario no aclara si fue condenada por esta acusación, lo que en Turquía es habitual para acosar a los movimientos de izquierdas.

Un vehículo cargado con un potente explosivo sacudió ayer el centro de Ankara, en un sangriento atentado en el que perecieron 34 personas y 125 resultaron heridas, según las autoridades. La detonación se produjo a las 18:35 en Guvenpark, una zona ajardinada en el distrito capitalino de Kizilay, en la que se halla en torno a una decena de paradas de autobús, según informó «Haberturk». Las instantáneas del atentado difundidas en las redes sociales mostraban una columna de humo alzándose sobre varios vehículos destrozados por la detonación. Una de las fotografías, en la que se mostraba un autobús desvencijado, ofrecía una idea del poder destructor de la bomba. Las imágenes se contaban por decenas cuando el Ejecutivo turco impuso un apagón informativo en torno al incidente, suspendiendo el acceso a las cuentas de Facebook y de Twitter de la población local, aseveraron medios locales.

Diversas ambulancias trasladaron a los heridos a diez hospitales de la ciudad, reveló el canal de televisión CNN Turk, mientras las fuerzas de seguridad se afanaban en impedir el acceso a la zona de viandantes y periodistas ante el temor a que se produjeran réplicas de la explosión. Los alcanzados por la onda expansiva todavía estaban siendo evacuados cuando se escuchó un sonido de disparos, de acuerdo con Reuters.

El mortífero ataque ha tenido lugar a pesar de que dos días antes la Embajada de Estados Unidos en Turquía había advertido a sus nacionales de que contaba con informaciones sobre un «potencial plan terrorista pensado para atacar edificios del Gobierno turco y casas situadas en el área de Bahceliever, en Ankara». En el mensaje difundido entre sus ciudadanos residentes en la capital, la sede diplomática norteamericana solicitaba a sus compatriotas que evitasen la zona mencionada. Aunque horas después de ejecutarse ningún grupo armado se atribuyó la acción de ayer, atentados similares, como el acaecido en la capital turca hace menos de un mes, fueron reivindicados por las milicias kurdas que libran una guerra contra el Ejecutivo central por la independencia. Grupos de activistas pedían precisamente la reedición del proceso de paz entre las autoridades turcas y los militantes kurdos en una multitudinaria protesta a finales del año pasado, cuando dos terroristas vinculados al autodenominado Estado Islámico (EI) perpetraron un asalto suicida en el que se llevaron por delante la vida de decenas de manifestantes. Los integrantes de las Fuerzas Armadas han sido objetivo prioritario de los atacantes.

La escalada de violencia en Turquía se enmarca en el contexto de inestabilidad regional azuzado por la guerra de Siria, donde colisionan un sinfín de intereses encontrados. En este escenario destaca la creciente tensión entre Ankara y Moscú, por el apoyo prestado por Rusia al régimen de Bashar al Asad. Las fricciones están afectando, asimismo, a las relaciones entre el Ejecutivo turco y Estados Unidos, a cuenta del apoyo prestado por la Casa Blanca a los milicianos kurdos que combaten al EI en Siria.

Acosadas por la virulencia de los ataques llevados a cabo tanto por los independentistas kurdos como por los seguidores del autoproclamado califa Abu Bakr el Bagdadi, las autoridades turcas anunciaron el pasado mes de febrero el desarrollo de un nuevo plan de seguridad, pensado para frenar los atentados en la capital. A la salida de una intensa reunión, el primer ministro, Ahmet Davutoglu, reconoció que «cada provincia tiene necesidades concretas», precisando que Ankara constituye un enclave particular, al ser sede de numerosas instalaciones gubernamentales y estatales, así como edificios pertenecientes a la oposición. El titular de Interior, Efkan Ala, ofreció una breve introducción sobre el flamante plan de seguridad señalando que se apoyará en el empleo de nuevas tecnologías: «Los funcionarios del Estado llevarán uniformes oficiales y emplearán aparatos electrónicos» para controlar el acceso a lugares sensibles. El ministro remarcó, además, que el Parlamento será protegido por una valla metálica de alta seguridad. Al margen de las medidas que puedan tomarse, el futuro de Turquía dependerá en gran medida de la esperada resolución del conflicto en Siria y de la capacidad de las frágiles alianzas contra el EI para derrotar al grupo terrorista.