El gotha se reúne en dos cumpleaños regios

Harald V de Noruega acaba de cumplir 70 años y su sobrino nieto Guillermo Alejandro de los Países Bajos, 50 el próximo 27 de abril

  • El Rey de Noruega ha ido superando los sinsabores de su vida y es un rey amado por su pueblo, discreto y liberal
    El Rey de Noruega ha ido superando los sinsabores de su vida y es un rey amado por su pueblo, discreto y liberal
Amadeo-Martín Rey y Cabieses. 

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18 de marzo de 2017. 04:07h

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Los cumpleaños siempre son ocasiones felices. Cada año es un regalo. Máxime cuando, como en el caso del rey Harald V, –tercer monarca de la Noruega moderna y primero nacido allí desde hacía 567 años, que acaba de cumplir 70 el pasado 21 de febrero–, uno es operado de un cáncer en 2003 y de una estenosis aórtica año y medio más tarde, enfermedades de las que parece ya recuperado. Su exilio en Londres durante la ocupación alemana; su matrimonio con Sonia Haraldsen tras más de nueve años de noviazgo y la oposición de su padre Olav V; el matrimonio de su hija Marta Luisa con el escritor danés Ari Behn, que le hizo perder a ella el tratamiento de Alteza Real por «sólo» Alteza; el divorcio hace meses de esta hija; la pérdida de la condición de cabeza de la Iglesia Luterana noruega; el criticado matrimonio de su heredero Haakon Magnus con la entonces madre soltera Mette-Marit Tjessem Høiby... Sinsabores que ha ido superando, siendo un rey amado por su pueblo, discreto y liberal, gran deportista, amante de la naturaleza, marino consumado, y sobretodo, constitucional respetuoso con la leyes.

Por su parte, Guillermo Alejandro cumplirá medio siglo el 27 de abril. Llegó al trono como consecuencia de la tercera abdicación sucesiva de una monarca holandesa: Guillermina, Juliana y Beatriz, su propia madre. El apoyo y popularidad de su mujer, la reina Máxima –que tanto sufrió por el veto a que su padre asistiera a su boda– han sido cruciales en convertir a ambos en símbolo de la modernidad del país. Hijo de un padre alemán, Claus von Amsberg, cuya boda fue aborrecida por muchos, que recordaban la ocupación germánica de Holanda, y que sufrió de una crónica tristeza y una mala salud que le llevó a la tumba; y de una madre sonriente, rica, y respetada, golpeada por la muerte de su hijo Friso. Guillermo Alejandro ha sabido tomar el testigo de una monarquía representada por los Orange Nassau. Los antiguos y controvertidos vínculos de España con los Países Bajos están reforzados por la buena relación entre sus reyes, de una misma generación, casados con no pertenecientes por nacimiento a la realeza y ajenas a sus códigos y costumbres.

Como todos los monarcas europeos reinantes, los Reyes Harald V de Noruega y Guillermo Alejandro de los Países Bajos son parientes próximos. La princesa Sofía de Nassau-Weilburg, bisabuela de Harald, era hermana de la soberana Elena de Nassau-Weilburg, cuarta abuela de Guillermo Alejandro, por lo que el monarca noruego es tío abuelo del holandés. Estos cumpleaños serán ocasión de nuevos encuentros entre los parientes de un club muy selecto, el del Gotha europeo, que en muchos de los países más avanzados de Europa sigue siendo garante de estabilidad y unión.

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