Sociedad

La madre inmigrante de Trump

El punto fuerte de la campaña de Donald Trump es frenar la llegada de aquellos que viajan sin recursos en busca del sueño americano. ¿Qué habría pasado si su propia madre hubiera sido uno de ellos?

Mary Anne no logró el pasaporte americano hasta 1942, 12 años después de que emigrara.
Mary Anne no logró el pasaporte americano hasta 1942, 12 años después de que emigrara.larazon

El punto fuerte de la campaña de Donald Trump es frenar la llegada de aquellos que viajan sin recursos en busca del sueño americano. ¿Qué habría pasado si su propia madre hubiera sido uno de ellos?

Donald Trump hace tiempo que dejó de ser tan sólo el multimillonario excéntrico que acaparaba titulares con discursos incendiarios. El hombre que apuesta por echar a todos los musulmanes de Estados Unidos para acabar con el terrorismo o por hacer pagar a los mexicanos la construcción de un gran muro en la frontera para frenar la inmigración puede convertirse ahora en el próximo presidente de la primera potencia mundial. El punto fuerte de su campaña es frenar la llegada de aquellos que viajan sin recursos en busca del sueño americano. Pero, ¿qué ocurriría si su propia madre hubiera sido uno de ellos?

La historia idílica contada por la familia y asumida por los medios internacionales es que los padres del rico empresario –Mary Anne y Fred Trump– se conocieron cuando ella se encontraba de vacaciones en Nueva York. Pero nada más lejos de la realidad. Ella, la pequeña de diez hermanos, llegó a Estados Unidos el 11 de mayo de 1930 como una pobre inmigrante con tan sólo 50 dólares en el bolsillo. Apenas cumplidos los 18 años, dejó su Tong natal (Escocia) para trabajar como limpiadora, siguiendo así los pasos de sus hermanas mayores. Pero aún hay más. Mary Anne no sólo escapaba de la miseria que la I Guerra Mundial dejó en su pequeño pueblo, donde murieron más hombres per cápita que en ningún otro lugar del Reino Unido, sino que también huía de un gran escándalo familiar. Su hermana Catherine había tenido un hijo fuera del matrimonio, algo completamente pecaminoso en la Escocia presbiteriana de aquellos tiempos.

Filántropa benéfica

El gran secreto del candidato a la Casa Blanca ha sido revelado ahora por el diario escocés «The National». Trump podría haber explotado el hecho de que una mujer sin recursos se convirtió luego en una generosa filántropa para las causas benéficas americanas. Pero no. En su lugar siempre ha escondido la verdadera identidad de su progenitora. Mientras de su padre dice que fue el hombre más inteligente que ha conocido en su vida, de su madre, fallecida en 2000 a la edad de 88 años, apenas hace mención. Mary Anne nació en una granja, en una pequeña aldea perteneciente a la isla de Lewis. Su padre era Malcolm Macleod. Pescador y granjero, fue muy respetado en la comunidad, donde acabó como concejal al frente de la oficina de correos. En su casa se hablaba gaélico. Fue en el colegio donde Mary Anne aprendió inglés. Dejó los estudios a los 14 años para trabajar y poder así ayudar económicamente a su familia numerosa. Por aquel entonces, las chicas de 17 ya estaban casadas. Pero la guerra dejó pobreza y pocos pretendientes, por lo que decidió probar suerte en las Américas. El 2 de mayo de 1930 cogió el barco que salía de Glasgow con rumbo a Estados Unidos. Llegó a Nueva York el 11 de ese mes, tan sólo un día después de su 18 cumpleaños.

Tal y como revelan los documentos publicados por «The National», aquello nunca tuvo la intención de ser unas vacaciones. Durante el control de inmigración, Mary Anne contestó que su intención era quedarse en EE UU de manera permanente para solicitar luego la ciudadanía. Según los registros, se hospedaría junto a Catherine en el 3520 6th Avenue, Astoria, Long Island.

Catherine, conocida como Kate, dio a luz a su hija ilegítima Annie en Lanarkshire el 5 de diciembre de 1920. En el certificado de nacimiento no aparece el nombre del padre. Cuando la niña cumplió un año, ella emigró a Nueva York dejando a la pequeña en Tong. Fue en la Gran Manzana donde conoció a George A Reid, su marido, quien actuó luego como padrino en la boda de Mary Anne con Fred Trump.

Muy poco se sabe de la historia de amor de los padres de Donald Trump. Al parecer, fue Kate quien presentó a su hermana a Fred, siete años mayor que ella, cuando éste era ya un hombre de negocios dedicado al sector inmobiliario.

De acuerdo con la documentación publicada por el periódico escocés, para abril de 1935, Mary Anne ya era residente en la casa de la familia Trump en el 175/24 de Devonshire Road, en una zona de clase media de Long Island conocida como Jamaica, en el barrio de Queens. En enero del año siguiente, la pareja se dio el sí quiero en la iglesia presbiteriana de la Avenida Madison. La ceremonia la ofició el reverendo George Buttrick, ya un famoso predicador que llegaría a convertirse en un autor muy respetado y profesor de Teología cristiana. El banquete para veinticinco invitados se celebró en el Hotel Carlyle de Manhattan, el mismo que luego se convirtió en la residencia neoyorquina del presidente John F. Kennedy y donde se citaba, entre otras, con Marilyn Monroe.

Gracias a la gaceta escocesa «Stornoway», se sabe que la novia llevó un «vestido de princesa de raso blanco con una larga cola y una capa de tul y el velo». Su ramo era de «orquídeas blancas y lirios del valle». La luna de miel fue breve, al parecer, en Atlantic City. La pareja fijó luego su residencia en Nueva York. Existen dudas sobre por qué ella, habiéndose casado con un ciudadano americano, no consiguió la nacionalidad inmediatamente. Las estadísticas de la época revelan que cinco años después de una boda era el tiempo aproximado para obtener la ciudadanía. Pero para Mary Anne, el pasaporte americano no llegó hasta 1942, unos 12 después de que emigrara y seis después de su boda.

Mary Anne era la perfecta anfitriona. Encantadora, vivaz y astuta, fue la mejor compañía para los eventos sociales a los que tenía que asistir junto con su marido. Fred, sin embargo, fue esclavo de otra mujer, su madre Isabel, que ayudó a fundar la empresa familiar y tenía fama de ser bastante controladora. Como dato curioso, destacar que los abuelos paternos del candidato a la Casa Blanca también emigraron. Nacieron en Alemania. Y los Trump tenían como empleada doméstica a otra inmigrante, la irlandesa Janie Cassidy, que también acabó consiguiendo la nacionalidad británica.

Cinco hijos

Un año después de casarse, Mary Anne y Fred tuvieron a su primera hija, Maryanne, convertida hoy en una importante jueza de la corte federal de apelaciones. En 1938, llegaba el segundo, Frederick, conocido como Fred Jr., cuya vida fue arruinada por el alcohol antes de morir con 42 años. Aquello tuvo un gran impacto en el ahora candidato presidencial, que ni fuma ni bebe nada de alcohol. La tercera hija, Elizabeth, nació en 1942. En la actualidad es ejecutiva en el Chase Manhattan Bank. Donald nació en 1946 y dos años más tarde el pequeño de la familia, Robert, presidente de la compañía de administración de la propiedad de su padre.

Durante su vida, Mary Anne rara vez acaparó titulares. Tan sólo se hizo referencia a ella en 1999, cuando, a sus 79 años, fue atacada en un aparcamiento de Queens. Un repartidor negro, Lawrence Herbert, de 44, detuvo al asaltante y Donald Trump le recompensó con un cheque que le salvó de perder su casa. Mary Anne murió a los 88 en el Centro Médico Judío de Long Island, en New Hyde Park, el mismo hospital donde un año antes había fallecido su marido. La esquela en la gaceta de su pueblo natal tan sólo incluía 27 palabras.