Grecia

Tsakalotos, el economista millonario que llegó de Oxford

Tsakalotos, el economista millonario que llegó de Oxford
Tsakalotos, el economista millonario que llegó de Oxfordlarazon

El nuevo ministro de Finanzas griego estudió en universidades de Reino Unido y dado su estatus económico es conocido como el «aristócrata rojo»

En cualquier aula hay un tipo de niños más astutos que el resto, que además con frecuencia son los que tiran la piedra y esconden la mano. Los que son capaces de volver cuando otros van. Y pasar inadvertidos. El nuevo ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, estaría entre ellos. En su primer Eurogrupo del lunes el aparentemente político «novato» apareció con una nota escrita a mano en una hoja de hotel donde se leía «evitar triunfalismos» (por la abrumadora victoria del «no» en el referéndum). Todo el mundo lo tachó de «inocente». Nadie se preguntó por qué esas notas estaban escritas en inglés, en lugar de en griego. Un motivo puede ser porque Tsakalotos quería, con premeditación, que esas palabras se entendiesen fácilmente. Una opción muy hábil. La otra razón apunta a que, a fin de cuentas, su primera lengua es el inglés. El nuevo ministro nació en Rotterdam (Holanda) hace 55 años, estudió en el Reino Unido y volvió a Grecia a los 33. Tuvo incluso problemas para deshacerse del acento británico al hablar en griego, algo que trató de rectificar con esmero. ¿Por qué? Porque Tsakalotos, «el nuevo», quería integrarse en la clase, Syriza.

Familia de clase alta

Su ingreso no fue un camino de rosas. Apodado entre los izquierdistas como el «aristócrata rojo» y el «champán socialista», el nuevo titular de Finanzas se formó en las mejores escuelas europeas. Entre 1973 y 1978 estudió en la privada St. Paul’s School de Londres, donde también se graduó el conservador George Osborne, canciller británico de Hacienda. Su profesor preferido en esa época fue el historiador Keith Perry, condenado más tarde por poseer imágenes indecentes de niños. Para Tsakalotos, aquel fue el hombre que le hizo «confiar en sí mismo». En esa escuela tuvo como mejor amigo a Owen Tudor, ahora jefe de relaciones internacionales de la Confederación Nacional de los Sindicatos en el Reino Unido. Ambos compartían visión política y sobre todo torpeza para los deportes, como explica Tudor. Por eso fundaron un grupo de estudio sobre economía, aunque ello no les impidió ser fans del Leeds, club de futbol inglés. Su interés por la política (de tendencia marxista) empezó durante las protestas en el Reino Unido contra Margaret Tatcher, como cuenta su padre.

Luego se formó en Empresariales y Política en las universidades de Oxford –en la que se doctoró en Economía en 1989– y Essex. Como su predecesor, Yanis Varufakis, el nuevo titular de Finanzas tiene un pasado académico destacable, pues también fue profesor en la Universidad de Kent, de 1990 a 1993. Allí conoció a su mujer, la escocesa, Heather Denise Gibson, con la que se trasladó a Grecia en 1993 y tuvo tres hijos. Ella ha trabajado como asesora en el Banco Central heleno, mientras Tsakalotos hacía carrera en la Coalición de Izquierda Radical y era docente en la Universidad de Atenas. Tsakalotos se codeó con la «crème de la crème», aun con muchos defensores de políticas diametralmente opuestas –como el actual gobernador del Banco de Grecia, Yannis Stournaras–. Pero eso no fue lo que generó el recelo por parte de los miembros de Syriza. Pero sí su riqueza y origen de familia de clase alta. Su padre, Stefanos Tsakalotos, fue un poderoso ingeniero civil de los astilleros –gremio privilegiado en Grecia–, que posee varias compañías y propiedades. Ello le ha permitido al titular de Finanzas disfrutar de dos viviendas en Kifisia, la Moraleja ateniense, una oficina en Atenas y una casa de veraneo en la ciudad costera de Preveza, uno de los lugares más turísticos. También se rumorea que posee una importante cantidad de dinero en una cartera de acciones y bonos. Su tío-abuelo, Thrasyvoulos Tsakalotos, fue general del Ejército griego durante la Primera Guerra Mundial, la Guerra contra los turcos (1919-1922), la Segunda Guerra Mundial y la guerra civil helena. Como describe el nuevo ministro, «luchó en el bando equivocado» (el derechista) y su mayor preocupación era que su sobrino-nieto «no se convirtiera en un liberal, cercano a la izquierda».

Sencillo y jovial

Y así fue. Pese al pasado familiar, académico y su estatus social, Tsakalotos se enroló durante los noventa en las filas de Synaspismos, luego Syriza, y en 2004 ya era miembro del comité central de la formación. Su integración y ascenso no fue fácil, pero acabó teniendo un peso importante, adiquiriendo la fama de ser «el hombre para las tareas que nadie quería hacer». Como se ha visto ahora, por ejemplo, para firmar el tercer rescate. Uno de los gestos más ilustrativos de sus esfuerzos por ganarse la confianza de sus compañeros fue la de repartir octavillas o vender bebidas en varias ediciones del Festival de las Juventudes del partido. También es autor de seis libros y numerosos artículos académicos sobre política económica, todos escritos en inglés.

Su peor momento personal y profesional llegó en 2013, cuando la prensa local utilizó su negativa a presentar sus propiedades para acusar a Tsakalotos y a su mujer de «hipócritas» por disfrutar de una pomposa vida privada y al mismo tiempo criticar la «ética de la austeridad». Un diario de la oposición publicó un reportaje en el que aseguraba que la riqueza familiar provenía de inversiones de instituciones financieras como JP Morgan y Black Rock, bestias negras para Syriza. Algo que Tsakalotos justificó aludiendo que eran negocios de su padre y que lo había puesto a él como copropietario. Algunas personas cercanas lo describen como un hombre sencillo y jovial. Su apariencia lo delata: americanas vetustas, camisas informales más desabrochadas que el resto de miembros de Syriza, pelo grisáceo, fumador de Marlboro (pero Light) y un gesto distendido en las reuniones. Tsakalotos parece un profesor de los noventa. Sus refinados modales y marcado acento británico gustan en Bruselas, y le consideran uno de los suyos. Sus ideas y su temple gustan en Atenas, donde es reconocido como una pieza necesaria del equipo. Como dicen algunos de sus colegas de Gobierno, «un arma de doble filo».

Heather D. Gibson, el apoyo de Euclides

De la vida privada del matrimonio poco se sabe, a diferencia de a lo que nos tenía acostumbrados el antecesor de Euclides. Fue Heather (en la imagen) quien animó a su marido a participar en política y hoy continúa apoyándolo en su carrera. Su trayectoria profesional no tiene nada que envidiar a la de Euclides; en 2011 ella declaraba unos ingresos de 136.621 euros, mientras que él no alcanzaba los 50.000. Desde su pequeño pero selecto grupo de amigos afirman que Heather y Euclides se comunican en inglés y que forman una pareja que se complementa muy bien.