Venezuela

Bertín Osborne: «Tres partidos me han propuesto que entre en política»

Bertín Osborne
Bertín Osbornelarazon

Conozco a Bertín y sé bien que aunque en el combate verbal derribe a sus contrincantes por K.O., no le gusta hacer sangre.

Conozco a Bertín y sé bien que aunque en el combate verbal derribe a sus contrincantes por K.O., no le gusta hacer sangre . Por eso, tras la victoria sobre Beatriz MontAñez, él le quita importancia y sobre si le ha ingresado el dinero contesta: «No, hombre...¡Si además no lo iba a aceptar!».

Le digo que vale, pero que los ganó, porque ella se lo apostó a que no había ningún vídeo ni frase escrita de Pablo Iglesias, líder de Podemos, en el que éste alabara al presidente de Venezuela ,y los venezolanos se apresuraron a llenar Twitter de pruebas, y él insiste: «Sí, vale, los gané... Pero es que hay cosas que se dicen muchas veces sin pensar y yo no iba a reclamar nada. Pero eso nos pasa a todos y no quiero hacer sangre para nada. Además, yo creo que no tiene sentido. Se ha sacado de madre todo. No era tan allá, tan importante como para pasar lo que ha pasado y lo que sigue pasando, porque yo sigo recibiendo llamadas de América para que les cuente lo que ha pasado, lo que opino...». En realidad, sobre Venezuela ya ha opinado bastante Bertín, pero está claro que si tuviera tiempo y espacio, seguiría hablando de lo que pasa en ese país: «Es que aquello es como para escribir una enciclopedia. Estoy muy pendiente de lo que sucede a mi alrededor y en todos lados porque me divierte, me gusta y creo que hay que estar al día, pero es que en el tema de Venezuela estoy especialmente implicado porque toda mi familia política es de allí, un montón de amigos lo son, llevo yendo 33 años, 4 o 5 veces al año, conozco Venezuela casi como España y los venezolanos me conocen a mí casi sin excepción».

«A mí no me influye nadie»

Al que dijo no conocer Bertín Osborne, en el programa de autos, fue al periodista Alfonso Rojo, al que citó Montañez diciendo que «transgiversaba» las declaraciones de Pablo Iglesias. Otra metedura de pata de la presentadora a la que le pudo, tal vez, la pasión por la nueva estrella política del país. «Vamos a ver, ahí hay dos cosas. La primera es que yo sé quién es Alfonso Rojo..., pero eso que dijo Bea me parecía una estupidez, porque no hablo porque escuche a alguien y tengo mi opinión personal y es la que digo. A mí no me influye nadie y digo las cosas como las siento y como las entiendo. Y lo otro es que yo no me estaba metiendo con Pablo Iglesias; dije que estaba de acuerdo en muchas cosas de las que decía, porque estoy de acuerdo en que haya discursos lógicos, pero otra cosa es que luego se puedan llevar a cabo. Y él no me cae mal. He coincidido en algunas cosas y nos hemos llevado incluso bien. Lo que yo siempre he dicho y lo repito ahora es que todo el discurso pierde credibilidad cuando defiendes algo que es indefendible». Lo curioso es que Iglesias ha dado las gracias a Montañez por su defensa televisiva y los que se han metido con Bertín tras el altercado lo han hecho tachándole de «señorito andaluz». «Yo no lo he escuchado, pero esa es la típica gilipollez a la que se han apuntado muchos, cuando la mayoría sabe que es absolutamente mentira. Pero a mí me importa tres narices. Como comprenderás, los que dicen eso ni me conocen ni tienen interés de conocerme». Me pregunto si un hombre que se jacta de decir siempre lo que le ha dado la gana, lo que cree su verdad –«otra cosa es que ahora se me escuche más»– y que también parece que ha hecho lo que le ha dado la gana, tendrá cosas de las que arrepentirse. «¡Pues claro que sí! Cuando escucho a esa gente que dice que no se arrepiente de nada en la vida, creo que son idiotas. Hay mil cosas que no volvería a hacer, pero sobre todo hay una de la que me arrepiento especialmente, que es de no haber hecho mejor lo del tema de Hacienda. Ahora tengo una discusión con ellos que veremos como acaba. Ellos me deben un dinero, dicen que yo les debo otro y estamos discutiendo; al final, lo que tenga que ser será y si les debo pagar les pagaré. Lo que estoy sufriendo es que cuando me fui a vivir fuera de España le dejeé encargados mis temas a un asesor profesional, y ese asesor, que es quien cobra todos los meses por hacerte las cosas, te hace una catástrofe y luego él está en su casa tranquilamente y el que paga el pato soy yo. Me arrepiento muchísimo de no haber encontrado a una persona responsable , y de haber contratado a uno que me ha buscado la ruina».

Hombre todoterreno

Dejamos el espinoso tema de Hacienda y volvemos a la política, donde más de uno piensa que Bertín no haría mal papel. «Es verdad. Me lo han propuesto varias veces en los últimos dos años y varios partidos además: no uno, sino tres. Yo les he dicho que no siempre, porque no tendría jamás disciplina de partido. No soy de partidos, soy de personas, de las que me demuestran que son razonables, respetables y decentes... Y no tendría disciplina de partido, duraría dos minutos. A menos que el partido lo hiciera yo; pero tengo amenaza en mi casa de divorcio inmediato, así que no hay cuestión». Lo que podría hacer Bertín es ayudar a los políticos a hacerse una campaña de imagen, porque él ha pasado de ser el hombre mujeriego e inconsistente a convertirse en el mejor marido y padre de familia, cabeza de la fundación que lleva su nombre para ayudar a niños, como su hijo, con lesiones cerebrales, empresario de alimentación, bodeguero y hasta, según me cuenta, escritor, porque anda con un libro entre manos. «Yo creo que ni con campaña de imagen se salvan los políticos, porque esto necesita una regeneración desde la base. Si hay ovejas negras, que las hay y muchísimas, que dañan la imagen de todos ellos y no las apartan a toda leche y con consecuencias, la gente no va a tener ninguna fe en ningún político de ningún signo, si es que da igual. Por eso salen a escena personas como Pablo Iglesias. Hay tanto descontento generalizado y tanto hartazgo que cuando llega uno con un discurso medianamente razonable en algunas cosas, alguien piensa ''a ver si éste va a ser el bueno...''».