Restaurantes

Agustín Jiménez: La síntesis del tupper

Actor

Agustín Jiménez
Agustín Jiménezlarazon

Mientras da con la fórmula de los macarons, su último reto, se define como el rey de la pasta en su casa

Mientras da con la fórmula de los macarons, su último reto, se define como el rey de la pasta en su casa

Su Selfiereceta

Macarrones acrobáticos

Ingredientes:

-Macarrones pluma-Queso-Mantequilla-Chorizo-Ajo-Pimiento-Vino blanco-Tomate frito-Salsa habanera

Elaboración:

-Se cuece la pasta con mantequilla. Lanzarlos (de ahí lo de «acrobáticos») a la pared y si se quedan pegados están al dente.-Al tiempo hacer la salsa boloñesa: con cebolla, ajo, pimiento, vino blanco, tomate frito, tres gotas de salsa habanera y el chorizo.-Cuando todo está hecho, se mezcla y se añaden tres tipos de queso diferente.-Antes de meter al horno, echar encima queso de gratinar.

-En 20 minutos estará listo.

Lanzamiento de pasta. A la pared. Directamente. Sin miramientos ni visión de futuro sobre la limpieza que esto requerirá a posteriori. Es la mejor manera de saber que está un su punto. Así que Agustín Jiménez no duda en coger de la cazuela donde hierven los espaguetis uno de ellos y tirarlos al azulejo. «Sólo así sabes que está al dente», asegura. Al actor le gusta mucho la cocina, sobre todo la de batalla, más que nada, porque no tiene otro remedio. «Cocino para mí y para mis hijos a diario. Luego pongo la comida en el tupper y que cada uno lo tome cuando quiera», explica.

Dice que ahora «ha dejado» los huevos fritos por cuestión de la «madurez», pero le da fuerte a la repostería. Es más, estos días se encuentra envuelto en un reto que no consigue alcanzar: los macarons. Ese típico pastelito francés le está volviendo loco a Jiménez. «Ahí voy con las almendras, el glasé... pero se me resisten», lamenta.

Esta curiosidad por la cocina le viene vía genes maternos. «Mi madre tenía un programa de gastronomía en la radio y no me lo perdía. Además, en mi casa la cocina extremeña es la estrella y allí son de hacer cualquier cosa con los primeros ingredientes que se te pasen por la cabeza. Sólo tienes que pensar en las migas, ¿qué son las migas?», dice con su característica sorna.

Agustín Jiménez protagoniza actualmente dos obras de teatro en la cartelera de madrileña. Compagina «Una boda feliz» con «La cena de los idiotas», ambas en el Teatro Reina Victoria. Y, claro, resulta inevitable preguntarle a colación de la segunda obra si alguna vez le ha tocado compartir mesa con alguna persona que le resultara incómoda. «Uf, en más de una ocasión. Aunque, más que con idiotas, he cenado con gente aburrida por imposición. No daré nombres, pero... Eso sí, al final de la cena, siempre consigo meterles en mi rollo y sacarles unas risas», explica.

Y es que el humor no es sólo la profesión de Agustín, también su modo de vida. Es más, no duda en idear mientras charla con LA RAZÓN algún monólogo sobre los hombres y la cocina: «Daría mucho juego. Estaría bien clasificarles en las siguientes categorías: los que van con la lista y no improvisan lo más mínimo, los que aunque van con ella, llegan a casa sin lo que les habían encargado, los hombres que se quedan bloqueados en la zona de lácteos donde las opciones son infinitas...», divaga.

En otra de las tareas en las que ahora se encuentra inmerso el actor, en relación a la gastronomía, por supuesto, es en la «sintetización». «Tengo que empezar a reducir todo lo que tengo en la cocina: decenas de tuppers, cuchillos, sartenes... Es una locura», explica. Y no miente, basta con analizar el «selfie» enviado a este diario para comprobar que en su cocina no cabe un alfiler. «Y es que, además, al final, siempre usamos el mismo cuchillo, la misma sartén... ¿por qué acumularemos tantas cosas? Por ejemplo, ahora me ha dado por usar siempre como cuchillo una especie de puñal que robé de un restaurante», dice sin tapujos.

Y como buen artista que es, su abanico de disciplinas creativas también toca la pintura culinaria. Se explica: «Ilustro libros en general y muchos han sido de cocina, de padres cocinillas... dan mucho juego», asevera. Lo que debe dar un juego de impresión es su cocina cuando Jiménez termina sus experimentos gastronómicos.

Mi restaurante favorito

«Me quedo con La luna 22, ubicado en la calle homónima de Madrid. La carta, además, la he pintado yo, así que no hay excusa. Y el restaurante La Latina, también en la capital».