La poesía os hará libres

La de Allen Ginsberg, uno de los miembros de la generación «Beat», se convirtió en canalizadora del creciente rechazo contra el capitalismo, personificado en el movimiento «hippie»

  • Allen Ginsberg, rodeado de jóvenes seguidores durante el verano de 1967
    Allen Ginsberg, rodeado de jóvenes seguidores durante el verano de 1967
Pedro Alberto Cruz Sánchez,  Pedro Alberto Cruz. 

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16 de agosto de 2017. 00:14h

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Pedro Alberto Cruz Sánchez,  Pedro Alberto Cruz.  16/8/2017

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En el amplio sentido del término, todo en el «Summer of Love» adquirió una forma poética; en sentido estricto, entendiendo la poesía como un género literario específico, el movimiento contracultural alumbrado en San Francisco entre 1965 y 1968 se lo debe «casi» todo a la generación «Beat». Surgida a mediados de los años 50 y alimentada por el caudaloso torrente de desencanto que corría por las venas de las nuevas generaciones de norteamericanos durante la posguerra, el movimiento «Beat» tuvo un origen poético y, solo después, se convirtió en una actitud vital que impregnó todas las manifestaciones culturales de la época. En ese origen, se encontraban algunos nombres imprescindibles: William S. Burroughs, Jack Karouac y, sobre todo, Allen Ginsberg. Algunos de sus elementos característicos como el rechazo de los valores tradicionales estadounidenses, el consumo de drogas, la libertad sexual y la práctica de las diferentes filosofías orientales convirtieron a los «Beat» en algo más que precedentes del movimiento «hippie». De hecho, cuando, en 1965, el grupo desaparece, sus miembros más destacados se integran de lleno en el nuevo modelo de contracultura escenificado en San Francisco. Y, claro está, si existe un elemento de continuidad entre estos dos momentos revolucionarios, ése no es otro que Allen Ginsberg.

Su poesía se convirtió en una lectura obligatoria para cualquier joven utópico que se preciara. En su inmortal poema «Aullidos» se hallan, en este sentido, cadenas de versos que describen lúcidamente el rechazo desesperado al capitalismo feroz que sirvió de argamasa a las diferentes comunas de San Francisco: «¡Apartamentos/ robots! ¡Suburbios invisibles!/ ¡Tesoros esqueléticos! ¡Capitales/ ciegos! ¡Industrias demoniacas!/ ¡Naciones espectros! ¡Hospicios/ invisibles! ¡Fálicos granitos!/ ¡Bombas monstruosas!...». En otro tono, en su poema «Canción», exalta el amor en idénticos términos e intensidad a como lo harían poco después los pobladores de Haight-Ashbury: «No hay sosiego/ sin amor,/ no se duerme/ sin sueños/ de amor/ sea frío o demencial/ obsesionado con ángeles/ o máquinas/ el deseo final/ es amor...».

Pero sin duda alguna, la contribución de facto más importante que Ginsberg realizó al «Summer of Love» fue su privativo «grito de paz» «Flower Power». En efecto, el 6 de octubre de 1965 una muchedumbre de 5.000 personas se manifestó desde Berkeley a Oackland en protesta por la intervención militar en Vietnam. Allí estaba Ginsberg, quien, desolado por las continuas provocaciones violentas de los «Ángeles del Infierno», decidió, en primer lugar, pactar un acuerdo de no-agresión con ellos, y, unas semanas después, publicar en el Berkeley Barb su más célebre manifiesto: «Demonstration or Spectacle as Example». Concebido como un manual para el logro de una manifestación pacífica y festiva, el texto está trufado de imágenes poéticas que inciden en cómo combatir cualquier conato de violencia: en él habla de portar «masses of flowers» (masas de flores), de esgrimir banderas, de tocar instrumentos musicales, de enseñar juguetes de niños, comer barras de caramelos... Una celebración de la vida contra la represión policial y la amenaza de los grupúsculos más violentos.

El ideario vitalista de Ginsberg se extendió como un reguero de optimismo por Haight-Ashbury. Un grupo de escritores y poetas (Richard Brautighan, Michael McClure y Peter Berg, entre otros), bajo la rúbrica de la Communications Company, difundieron periódicamente octavillas mecanografiadas por sus calles, en las que se podían leer mensajes como: «Ha llegado el tiempo de ser libre. Se libre. Haz lo tuyo. Se lo que eres. Hazlo. Ahora. Esta es nuestra arma secreta». Tan desmedida invitación a la libertad dio lugar a situaciones que desembocaron en el escándalo y los tribunales. Así sucedió cuando Lenore Kandal publicó su poemario de cinco páginas «The Love Book», el cual fue acusado de pornografía dura y de obsceno. La razón de tales calificaciones se encontraba tanto en su exterior como en su interior: en su portada, un Budha copulando con una doncella; y, entre sus versos, expresiones de éxtasis que no hacían diferencia entre el amor carnal y el amor religioso. La detención de un dependiente de la Psychedelic Shop por suministrar un ejemplar a un inspector de policía convirtió, por una temporada, a la poesía en una de las principales noticias de la atribulada actualidad estadounidense.

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