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Marivent: El posado más caluroso de la familia real

La Princesa Leonor y la Infanta Sofía, que ya supera en altura a su hermana, acapararon la atención al posar de manera distendida y sonreír con su habitual timidez

  • Los reyes en su tradicional posado
    Los reyes en su tradicional posado / A. R. Roldán
Carmen Duerto Palma de Mallorca.

Tiempo de lectura 4 min.

01 de agosto de 2017. 00:17h

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Carmen Duerto Palma de Mallorca. 31/7/2017

Este año ha sido un posado sin palabras. En otras ocasiones habíamos tenido ocasión de preguntarles por el tiempo que iban a permanecer en la isla o por si las niñas iban a realizar el curso de vela en la escuela de Cala Nova con el resto de primos Marichalar y Urdangarín, aunque ayer no hubo nada más que saludos y algunos detalles curiosos. Por ejemplo, el posado habían pensado hacerlo en la parte habilitada como jardín público, entre las esculturas de Joan Miró, pero al ser 69 los periodistas acreditados era algo difícil tomar buenas fotos entre arbustos, más que nada porque no hay una explanada amplia donde cupiéramos todos.

En vista de lo cual, hemos regresado al lugar habitual, con la excepción del año pasado, en el que bajaron los cuatro hasta una zona de oficinas que hay antes del llegar al Palacio de Marivent y allí se hizo el posado. Lo curioso es que esta vez no estaban esperándonos dentro del edificio, sino que a la hora señalada para el encuentro, las siete de la tarde, pasaba por delante de nosotros el Rey Felipe VI, conduciendo su Seat azul y llevando de copiloto a Doña Letizia y a sus dos hijas, Leonor y Sofía, en la parte trasera. El coche no tiene los cristales tintados, por lo cual pude verlas bien. El motivo de esta llegada en automóvil no fue otro que Don Felipe había entrado con el Aifos en el pantalán del Club Náutico de Palma a las seis de la tarde y apuró un poco, ya que hoy no está previsto que salga a competir, para tomarse en su lugar un refresco con su tripulación en la terraza.

Sonrientes y relajados

Ayer fue un intensivo y caluroso día de competición, así que a las siete menos veinte salía pitando hacia Son Vent, su residencia dentro del complejo de Marivent para cambiarse rápidamente y recoger a Doña Letizia y a sus hijas, que seguro que ya le estaban esperando. Diez minutos después nos alinearon delante de la escalinata del palacio y a los pocos minutos salían sonrientes y relajados, por la puerta principal, los cuatro. Las niñas se sentaron juntas, mientras que sus padres dirigían un poco el posado. El Rey nos dio las buenas tardes y comentó que hacía mucho calor, «quizá más de lo habitual». Claro que no nos podíamos quejar porque en la puerta nos habían recibido dos gardia civiles con los escudos antibalas y al sol, y ellos sí que tenían que estar más acalorados que nosotros.

Don Felipe no dejó de sonreír. Leonor y Sofía, siempre juntas, parecían un poco tímidas ante la expectación de 60 cámaras apuntándoles. Doña Letizia, en esta ocasión, no se escudaba detrás de ellas como en años anteriores, ni tampoco hacían confidencias entre ellas. Era como si ya hubieran ensayado el recorrido que iban a hacer y no improvisaron.

El Rey se dirigió hacia nosotros e inició el saludo: «Me vais a permitir que en esta ocasión nos ahorremos los besos». Lo entendimos perfectamente, dado el sudor que nos caía por las mejillas. A Don Felipe le seguía la Reina, que mientras me daba el apretón de manos, en el que casi te crujen los huesos de la fuerza con la que aprieta, me permití pedirle un favor: «¿Doña Letizia, podría, por favor, facilitarme el trabajo y decirme de qué diseñador es el conjunto que lleva?» –porque todos sabemos que su ropa se convierte en el eje del encuentro–. Así que se paró un momento dudando y, como entiendo que no se esperaba la petición, no supo qué contestarme: «Es que yo, no creo...». Optó por seguir hacia delante. No me aclaró la duda y siguió saludando al resto de colegas. Le entiendo, aunque de haberme respondido hubiéramos salido todos rápido de dudas. Lo cierto es que el pantalón blanco ceñido le quedaba como un guante y el «top» de rayas era inédito en este encuentro veraniego. No lo repetía en el posado, como otros años hacía con otros «top». Y me resultó curioso que calzase plana con unas abarcas mallorquinas que parecían recién estrenadas. A Doña Letizia le seguían Leonor y Sofía, que en esta ocasión, gracias a Dios, no las confundí. Terminado el saludo. volvieron a posar y esta vez la Reina hizo algo, que es muy habitual en las mujeres que tenemos un marido más alto: se subió al bordillo para equilibrar un poco las alturas. Un par de minutos después desaparecían por las escaleras laterales del palacio con un «hasta luego, gracias».

Por la puerta principal

El trozo de finca donde se ubica el palacio, que este año ha sido abierto al público reconvertido en parque público y que se llama Jardínes de Marivent, no parece el mismo. Han plantado setos de rosas, instalado permanentemente doce esculturas de Joan Miró y estratégicos bancos para disfrutar de la sombra de los árboles. Se entra por la puerta principal y hay dos periodos del año en que están cerrados al público porque es cuando se supone que reside en él la Familia Real. Se cierra durante la Semana Santa y del 15 de julio al 15 de septiembre. Tiene un aforo máximo de 300 personas y cuenta con baños adaptados para discapacitados. No se pueden arrancar plantas, montar en bicicleta ni entrar con perros.

Siempre me ha resultado curioso que en la barandilla del balcón principal en la entrada del Palacio de Marivent haya una gran palma de Semana Santa y dos mástiles. En uno ondea una gran bandera granate, que es el llamado guion del Rey y el otro mástil está vacío. El guion está siempre ondeando en su residencia, cuando está el Rey, y en Madrid la bandera de España está permanentemente colocada, como señala la ley, en la entrada de la Casa del Rey, en el ámbito administrativo. Aquí, en Palma de Mallorca, pasa lo mismo. La bandera española ondea permanentemente en el Palacio de la Almudaina, igual que ocurre en el Real de Madrid. Y cuando en ambos está el Monarca, además de la bandera española, también se coloca su guión.

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