La moda española sube el volumen

La pasarela se estrenó ayer por todo lo alto con las propuestas repletas de color de Agatha Ruiz de la Prada, además de con la colección tropical de Francis Montesinos, la más sobria de Ulises Mérida, los seductores diseños de Andrés Sardá y los de los veteranos Ion Fiz y Modesto Lomba.

Carmen Duerto.  Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

16 de septiembre de 2017. 03:11h

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Ulises Mérida madruga para mostrar sus propuestas sin estridencias; aún tiene que ganarse un espacio en este universo textil y vender la ropa, porque esto es un negocio, de ahí que el «show» lo deje para otros y se centre en ropa comercial. Los colores discretos, las líneas rectas, que no simples, y las camisas anchas. Por otra parte, es una lástima que las braguitas y sujetadores de Andrés Sardá sean lencería íntima y a priori vayan ocultas bajo camisas y faldas, menos mal que con el baño ese lujo puede ser exhibido. Es un derroche de ingenio en 15 cm de tela. Además, contaron este año con Hiba Abouk, que desfiló cual chica de provincias de los años 40 que llega a la ciudad a comerse el mundo y termina desfilando por la alfombra roja, en el ambiente decadente de un Hollywood en blanco y negro. Vestidos de tul plumeti, encajes y seda marca de la casa, los abrigos son largos y los trajes de noche brillantes con mil cortes en colores con los que resulta imposible pasar desapercibida: púrpura, azul noche y rojos entre fuego y pasión, a todo este derroche textil se le une una colección de baño con laminados de plata envejecida e incrustaciones de cristalitos que aportan ese inevitable «brilli-brilli» que toda prenda lujosa necesita. Nuria Sardá, fiel heredera del gran Andrés, amplía horizontes para una marca que ha paseado la lencería Marca España por todo el mundo.

Si le dejasen, Francis Montesinos aún seguiría desfilando, porque tenía para llenar dos MBFWM. El valenciano presenta prendas para vestir a toda la población cubana y todavía le sobraría para llenar todos los armarios de México y Brasil. Para él el tiempo se estira y su desfile resulta infinito, igual que sus múltiples prendas. Si decimos que rindió un homenaje a las reinas del Sur –Carmen Miranda, María Félix o Victoria Lamarque–, uno puede hacerse una idea de su tipo de propuestas. Su desfile, con mil limones valencianos apretados y jugosos decorando la pasarela, lo abrían las hermanas Azúcar Moreno interpretando su «Amor Latino». Luego el cañí mutó a sambódromo brasileño y las flores, palmeras y guacamayos sirvieron para estampar telas que dan formas a leggins, sudaderas, camisas, chaquetas que acaban siendo vestidos, monos, pantalones cortos, faldas de gasa superpuestas a pantalones, la falda pantalón para hombres y jerséis de punto grueso tejidos a mano, recordando el ADN Montesinos. Sin casi tiempo para la desconexión valenciana, era el turno de Dolores Cortés, que es médico y se nota porque hace un trabajo de precisión con sus prendas de baño. «A la colección le llamo Baño Costura porque está toda trabajada a mano para darle relieve a la prenda y porque nos hemos inspirado en el cubismo y en el arte primitivo. Hemos mezclado técnicas, por ejemplo, el estampado simula tejido y luego, los bordes del bañador llevan bordado tejido a mano. También mezclo materiales como licra, neopreno y macramé». La idea es reunir en una misma colección la técnica con el trabajo a mano. Por cierto, que la top Isabelli Fontana la defendió divinamente en la pasarela porque será un ángel de Victoria’s Secret, pero con hechuras humanas y supo entender el mérito de una firma que el próximo año celebrará la creación de su primer traje de baño. El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, estuvo sentado en primera fila: «Yo me compro mi ropa, nadie me la compra», nos dijo antes de seguir viendo, en sus respectivos camerinos, las creaciones del resto de diseñadores que desfilaron ayer.

Ion Fiz sigue celebrando sus 15 años en el mundo de la moda con su propia marca; tenía 24 años cuando la creó. El bilbaíno siempre se las ingenia para contar con marcas que respalden sus desfiles y lo mismo le hace unos uniformes a Iberdrola que se inventa una colección en un crucero de Pullmantur. Ha decidido que ésta sea «solidaria» e inspirada en la ciudad de Melilla; allí un grupo de mujeres en situación de vulnerabilidad le han cosido y bordado parte de sus prendas en las que no faltó el abrigo, tan recurrente para los veranos en el norte de España (recordar que él es del mismo Bilbao). Y llega el momento del «Resistiré» de Agatha Ruiz de la Prada, que ha presentado sus «agathismos»: el vestido pelota, el traje largo de colchonetas o los abullonados que parecen engullir a las modelos, y todo con mucho color. Un espectáculo textil presidido por todos los flotadores que han formado parte de los «selfies» del verano: el flamenco, las sandías y las tortugas. Según la diseñadora, ha querido rendir homenaje a Balenciaga y a sus propios comienzos, cuando daba rienda suelta –algo que nunca ha dejado de hacer– a su creatividad para idear volúmenes imposibles en un ejercicio de patronaje que pone al límite la imaginación de su taller. Y un final feliz con una novia desfilando al ritmo de la letra sugerente del «Resistiré»: «Aunque los sueños se rompan en mil pedazos resistiré, resistiré...», y ahí acabó. Por cierto, anunció también que diseñará los trajes de baño de la selección española de natación artística.

RESALTAR LAS TEXTURAS

A continuación, la colección Hipnótica de Modesto Lomba: «Es el no color para que nada perturbe y destaquen los volúmenes de los complejos patrones. Quiero resaltar las texturas de los tejidos con piques, aplicaciones y nidos de abeja desestructurados y enormes», afirmaba ayer el diseñador. Avanzamos que prepara una segunda línea más asequible. El cierre lo puso Schlesser, que cada vez se parece menos a Schlesser, proponiendo saharianas con pantalones, faldas con plumas, vestidos camiseros sin mangas y pronunciado escote en pico, transparencias sutiles con las gasas, monos y jerséis de punto grueso. La monotonía cromática de los colores lisos se rompía con algún estampado de rayas y en primera fila, Lindsay Lohan, que parecía una señora de Murcia de escapada en la ciudad.

En este nuevo discurso creativo, Ruiz de la Prada rinde homenaje a Balenciaga sin renunciar al color intenso, a la energía y a la luminosidad en las prendas.

Una colección que supone un regreso a sus orígenes, cuando en los 80 confeccionaba vestidos con estructuras imposibles, piezas abstractas, “esculturas andantes”, apunta esta diseñadora que no se acomoda y busca siempre nuevos retos.

Algodones, linos, organzas y gazares se ensamblan con tejidos experimentales y plásticos con el objetivo de confeccionar una moda sostenible que surge de antiguos textiles propios reciclados.

Una colección “divertida, pero no loca”, que sobre la pasarela sigue siendo una inyección de vitalidad, de optimismo, donde la banda sonora dice mucho de su personalidad y del estado de ánimo de la creadora.

Devota&Lomba

El blanco es el epicentro de “Hipnotica”, colección primavera-verano 2018 de Devota&Lomba, una serie de piezas realizadas en seda, lino y algodón, en ocasiones brocado que han permitido al diseñador trabajar volúmenes.

“La ausencia de color me ha permitido mostrar mi esencia”, ha explicado hoy a EFE Modesto Lomba, alma de la firma Devota&Lomba, que vuelve a trabajar líneas arquitectónicas, pero en esta ocasión con fabulosos volúmenes, de grandes proporciones y sutil belleza.

Sobre la pasarela se ha visto un trabajo impecable, inmaculado, en el que sobresalen unos vestidos con un nido de abeja deconstruido tamaño XXL, así como un vestido palabra de honor con un maravilloso pliegue frontal y unas piezas con esencia japonesa en las que sobresale un fajín u obi con un sutil estampado floral, la única licencia de color que se ha permitido el diseñador.

También reinterpreta el kimono y el resultado es un voluminoso vestido largo con una extraordinaria lazada. Pantalones muy anchos que se combinan con tops y coquetos conjuntos ponen el broche a esta colección, en la que ha primado el vestido amplio y suelto y los hombros pronunciados.

Desde la primera fila, no han perdido detalle la actriz Lindsay Lohan y el director del Ballet Nacional, Antonio Najarro, quienes han aplaudido el trabajo de Modesto Lomba quien salió a saludar de la mano de Carla Simeone, con un conjunto de The Extreme Collection.

Angel Schlesser

La firma Angel Schlesser ha subido a la pasarela prendas comerciales, ideadas para el día a día de la mujer, una colección sencilla sin grandes pretensiones en la que priman las superposiciones.

Un línea fácil con estampados marineros, “coloreada con suaves pinceladas en rojo fresa, verde esmeralda y azul”, detalla Carolina Ménendez del equipo de Angel Schlesser, marca que defiende trajes de chaquetas, pantalones, vestidos, faldas y blusas que en ocasiones se adornan con plumas.

Por la mañana, Ulises Mérida, mostró un trabajo exquisito, bien construido, con oficio, mientras que Francis Montesinos se decantó por propuestas de aire caribeño, Andres Sarda por una lencería sensual, una segunda jornada que comenzó con un homenaje al diseñador David Delfín y a la modelo Bimba Bosé.

Terminó la mañana con los diseños sostenibles de Ion Fiz y el sugerente baño de Dolores Cortés, quien contó con la “top” Isabeli Fontana.

Muy ilusionada, la brasileña, que llevaba más doce años sin trabajar en España, contó que “adora” su trabajo, la moda, aunque echa de menos no tener una “rutina diaria” con horarios y, sobre todo, la falta de sus dos hijos.

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