Las piezas únicas toman la pasarela

Diseñadores como Custo Dalmau apuestan en Nueva York por innovar en términos de tejidos mientras que otros, como Philipp Plein, dan más importancia al desfile como una experiencia sorprendente

Daniella Mendoza. 

Tiempo de lectura 4 min.

12 de septiembre de 2017. 01:02h

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Todas las tonalidades posibles de rosa se han apoderado esta temporada de las pasarelas de la semana de la moda de Nueva York. Las hemos visto en Prabal Gurung y Victoria Beckham, en Mansur Gavriel y en Sies Marjan. Sin embargo, la tendencia más notable este septiembre es la de sorprender a los asistentes. Muchos han optado por ofrecer espectáculos en vez de desfiles, empezando por Desigual, que con Jean-Paul Goude a la cabeza montó este año un «show» multicultural de danza en Clarkson Square. El de Philipp Plein no pudo ser más rompedor, con el sadomasoquismo como tema y la actuación de Teyana Taylor –la protagonista del vídeo «Fade», de Kanye West–, que dejó a todos boquiabiertos con sus provocadoras coreografías.

Otros, como Fernando García y Laura Kim, de Monse, trasladaron sus desfiles lejos de las pasarelas tradicionales. Los también creativos de Oscar de la Renta presentaron su colección de aire deportivo «vintage» en la cancha de baloncesto de un edificio del West Side. Tory Burch, por su parte, llevó su propuesta a los jardines del Museo Nacional de Diseño Cooper-Hewitt, mientras que Carolina Herrera celebró el suyo en el MoMa. Al mismo tiempo, las grandes tiendas de lujo como Barney’s y Bergdorf Goodman’s también se reinventan para volver a capturar la atención del consumidor. La primera se asoció con Birkenstock para crear una «pop up» frente al Museo Whitney en la que durante esta semana se venderán modelos exclusivos de las sandalias alemanas. Yvonne Piu, encargada del departamento de marketing de Birkenstock, cree que los consumidores son cada vez más exigentes, «por eso debemos repensar la experiencia de compra y hacerla más interesante», afirmaba en la inauguración. La «pop up» ya ha estado en Berlín y Los Hamptons y Piu y asegura que el resultado ha sido positivo: «La gente está sorprendida y entusiasmada».

Mientras tanto, hay quienes mantienen el tradicional formato de desfile y apuestan por sobresalir devolviendo el protagonismo a la ropa. Es el caso de Diane Von Fürstenberg, cuyas modelos hicieron varios pases, además de que fue grabada para proyectarse también en las tiendas de la marca. Pero lo que todos han aplaudido de Jonathan Saunders, director creativo de la firma, es cómo ha rescatado el legado de Von Fürstenberg utilizando materiales innovadores. Y es que en una industria donde las copias son tan frecuentes –y en la que las tendencias se emulan con tal exactitud que las mujeres parecen caminar uniformadas por las calles–, la mejor manera de evitar el plagio es haciendo piezas realmente únicas, sobre todo en términos de tejidos.

Diseño vanguardista

Es el caso de Custo Dalmau, que describe su propuesta primavera-verano, presentada este sábado en Nueva York, como «una colección de inclasificables». El catalán, que no se cansa de decir que no sigue las tendencias, afirma también que «frente a los grandes monstruos de la industria, no nos queda otra que hacer algo distinto, especial». Por eso puede convertir una pieza clásica como la gabardina en un diseño vanguardista. Entre sus creaciones es común encontrar elementos futuristas, como un vestido con capucha hecho de lentejuelas holográficas bordadas sobre organza transparente. Por otra parte, Dalmau está expandiendo su marca en Latinoamérica con una docena de desfiles programados este año en la región, además de que recientemente inauguró su primera tienda en Buenos Aires. Se trata de mercados emergentes en términos de moda y ávidos de una propuesta como la del catalán: atrevida, única y con un ojo puesto en el futuro y otro en la tradición.

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