Rebajas

Comprar hasta reventar

La Razón
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No es sólo contra el turismo. Los nuevos luditas, esos avaros que se enemistan con el progreso ajeno por temor a perder cualquier magro privilegio, tampoco toleran el libre comercio, actividad más antigua de la Humanidad que siempre generó el rechazo de los mentecatos y la fobia de un poder que siempre tiende al monopolio. Al denominado Black Friday lo ha seguido un llamado Cyber Monday que nos lleva de cabeza a un puente y éste a las vísperas de Navidad, con esos visionarios que adelantan las tradicionales rebajas de enero para abrochar un diciembre que es su agosto. Y más tarde, adelante con el 14 de febrero, el día del padre, de la madre o de la vecina. El consumismo desbocado, con su corolario molesto de marabuntas por las calles, es una bendición para las economías fuertemente terciarizadas, tal es la andaluza. Se ha decretado definitivamente el estado de optimismo post-crisis, aunque quede pendiente la revisión al alza de los salarios. Pues tampoco están de acuerdo nuestros cenizos de guardia, que a la vez echan pestes contra las ventas en Internet por el daño que le inflige a las tiendas tradicionales. ¿En qué quedamos? Quizá sueñen con una arcadia retro: ciudades étnicamente puras en las que impere el trueque negociado dentro de insalubres cuartuchos. Mientras, la realidad, tozuda y maravillosa, nos regala datos como las diez mil (¡¡¡10.000 sólo en una empresa!!!) plazas de cartero que ofertará Correos de aquí a dos años para cumplimentar la distribución de Amazon, cuya demanda astronómica de servicios de paquetería ha resucitado a una compañía anteayer moribunda. Por lo visto, decir que todo va mal hace parecer más sofisticado o inteligente... pero no se olvide que también amarga la vida al prójimo. Los cascarrabias no son atractivos.