Literatura

Andalucía

De la nada a la guerra

Lecturas para pensar la España de interior y volver a la mítica Galípoli.

Sergio del Molino
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Lecturas para pensar la España de interior y volver a la mítica Galípoli.

Dos libros protagonizan esta sugerencia para matar el tiempo libre durante el próximo fin de semana. El primero de ellos ya se ha convertido en una sensación editorial, hay quien lo ha calificado ya como la obra del año, y cuenta con su correspondiente reseña en The New York Times además de las bendiciones de la aristocracia intelectual. Es lo de menos, porque lo realmente relevante de «La España vacía. Viaje por un país que nunca fue» (Turner), escrito por Sergio del Molino, reside en la novedad de reutilizar, reactualizar o restaurar el habitual discurso de la literatura centrada en las regiones españolas que han quedado a las afueras de los círculos habituales del poder y el desarrollo.

Se trata de un ensayo que posa la mirada en un territorio alejado y ajeno para la mayoría, generalmente despoblado y del que casi nada conoce pese a estar tan sólo a unos kilómetros de nuestros hogares. La tesis aportada por el autor plantea en cierta medida que la España urbana y ésta, la vacía, viven situaciones irreconciliables desde que se produjo el éxodo a las grandes ciudades a mediados del siglo pasado cuando los medios productivos del campo no dieron más de sí. A este proceso, que denomina «El Gran Trauma», se suma el desfase cultural que se da en una sociedad para la que lo rural no es más que una suerte de espacio mítico que se observa desde la ventanilla de un coche o un tren.

El autor de «La hora violeta» destaca que se trata de un ámbito con una problemática especial que tiene poco que ver con una realidad absolutamente europeizada, que desarrolla una barrera de siglos de prejuicios frente al mundo del campo. «En el fondo no somos tan distintos, lo que pasa es que sus discursos no están nunca en la agenda política y por eso se sienten ninguneados e invisibles». Pese a ello, existe una fascinación brutal desde el entorno urbanita por todo lo que se cuece en los pueblos y aldeas. También la otra cara, ya que el libro muestra a las claras cómo desde hace siglos se ha visto a la gente que llegaba a las murallas, ahora a las estaciones de autobuses, como verdadero extraterrestres, que tenían unos códigos de conducta extraños y atávicos. «Eso tiene mucho que ver con la pérdida temprana del Imperio Español», donde los indígenas, lo raro y lo misterioso estaba en la meseta.

Del Molino no presenta una idea bucólica de la España vacía, al contrario, pero sí ofrece a lo largo de las casi 300 páginas de libro las claves para llegar a conocer qué se cuece en una región en la que hay la misma población que en Laponia con la diferencia de que esta gente vive en una extensión mucho más grande que la nórdica y con un clima extremo la mayor parte del año. Los límites de este territorio se encuentran desde el norte de Andalucía hasta el sur de las comunidades norteñas abarcando las castillas y Extremadura para llegar casi a las cercanías de Barcelona y Valencia. En medio, como un agujero negro, la capital española, que se encuentra sola ante una extensión enorme de absoluta soledad. Ese universo extraño con el que se convive y tan ajeno para los andaluces, cuyos pueblos nada tienen que ver con los del centro y norte de España, ha sido el sustrato para la recreación e investigación de autores y artistas desde hace cinco siglos. La ruta del Quijote, que en los dos primeros viajes casi no sale de las cercanías de su pueblo, muestra adecuadamente esto que se cuenta y que luego han narrado desde Azorín hasta llegar a Almodóvar.

Por su parte, el periodista y escritor Javier González-Cotta propone un nuevo libro sobre Turquía. En esta ocasión, centra la mirada en uno de los episodios más sangrientos de la I Guerra Mundial que determinó que el conflicto se alargara más de lo que en un principio pensaban en Londres. «Viaje por Galípoli. La batalla sobre el tiempo», editado por Pre-Textos, pone el foco en el mítico enfrentamiento entre las tropas británicas y francesas con los desarrapados soldados del Imperio Otomano en esa zona crucial para entender la geoestrategia actual que son los Dardanelos.

En 1915 había la pretensión de que si se lograba cerrar el estrecho mediante el uso de la armada sería luego muy fácil acabar con el Imperio Alemán, que se batía en el frente occidental. Sobre el papel y con la vehemencia de un joven Churchill parecía muy fácil, pero entre abril y enero de 1916 de los 800.000 soldados que participaron en la contienda más de la mitad, 500.000, resultaron muertos, heridos o fueron hechos prisioneros por los turcos, que defendieron el territorio en combates cuerpo a cuerpo. Fue una derrota para los aliados, que no comprendían cómo no fueron capaces de doblegar a unas tropas andrajosas pese a contar con mejor armamento y equipo. Además, está la presencia de los expedicionarios de Australia y Nueva Zelanda (Anzac), que se encontraron al desembarcar en las playas de la península ante una situación de absoluta barbarie humana. Como era de esperar, a las pocas semanas aquello se convirtió en un absoluto cementerio que en la actualidad es un parque histórico nacional para regocijo de la moral turca, pese a que al final perdieran la guerra. Allí, al frente de la estrategia de defensa se encontraba Mustafá Kemal, el padre de la nueva Turquía, que para la Historia sería luego Atatürk.

Libro de viajes, relato histórico, trabajo periodístico; ciertamente «Viaje por Galípoli» sobrepasa todo eso, ya que también es un retrato no solo del territorio, sino de la propia condición humana. Por un lado, la de los estadistas y generales que mandan a la carnicería a sus tropas desde los despachos; por otro, la de quienes han vivido y disfrutan hoy de esa tierra mítica del Egeo por la que ha pasado la humanidad a golpe de guerras, pero también de intercambio cultural. El grueso volumen viene acompañado de mapas, instantáneas de la época y de fotografías actuales que muestran el estado en el que se encuentra este brazo de tierra tan codiciado.