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El «no» a Díaz llevaría la investidura a la campaña de las municipales

La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz, se dispone a dar la réplica a Juanma Moreno (PP) en el Pleno del Parlamento andaluz en Sevilla
La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz, se dispone a dar la réplica a Juanma Moreno (PP) en el Pleno del Parlamento andaluz en Sevillalarazon

Toda la oposición vota en contra de su nombramiento y las posiciones se enrocan.

La presidencia de la Junta tendrá que esperar. Tras su declaración de buenas intenciones en forma de discurso del lunes, la socialista Susana Díaz pidió ayer a los grupos parlamentarios que conforman el Parlamento andaluz con mayor diversidad ideológica de la historia de la comunidad que la dejen gestionar, pero dijeron no. Lo hicieron en concreto 62 diputados, uno a uno y de viva voz, frente al «sí» de los 47 parlamentarios del PSOE.

La Cámara ha impedido de momento que Díaz pueda parir el Ejecutivo de la décima Legislatura y lo ha hecho, según se desprendió de las sucesivas alocuciones de los distintos representantes de los partidos de la oposición, por una «desconfianza» arraigada en la hilera de gobiernos socialistas de la autonomía, en los que la propia dirigente socialista ha participado. Al enunciado común de ese recelo, la presidenta en funciones enfrentó el derecho a armar un equipo que cree tener, sostenido en la «mayoría minoritaria» –en palabras del líder del PP-A, Juanma Moreno– que le han otorgado los andaluces en las urnas.

«No le he pedido a ningún grupo un pacto de gobierno, ni siquiera de gobernabilidad, sólo que cuanto antes me dejen formar gobierno y examinarme cada quince días en esta Cámara para que puedan hacer su labor de oposición», condensó Díaz en uno de sus turnos de réplica a la portavoz de Podemos, Teresa Rodríguez. A Moreno llegó a plantearle que, si no querían que cogiera las riendas de San Telmo, se pusieran de acuerdo para conformar un «proyecto alternativo» como hicieron los socialistas en 2012, cuando los populares ganaron las elecciones, pero PSOE e IU sellaron una alianza que acabó con una herida entre ambas formaciones que, por lo visto ayer en la Cámara, aún supura. De hecho, el «no» de IU y el «no» del PP eran los más claros antes de comenzar la escenificación de la sesión de un debate en el que la presidenta de la Junta en funciones necesitaba mayoría absoluta.

Los cortejados por los socialistas eran en esencia Podemos y en mayor medida Ciudadanos, que había planteado incluso la posibilidad de abstenerse en segunda vuelta. De hecho, el tono con el que el portavoz de la formación naranja dialogó con Díaz, y con el que aseverara que C’s afrontaba «el reto de contribuir desde la oposición» o que «arrimarían el hombro con acuerdos puntuales», parecía sostener esa hipótesis. Pero hubo un giro inesperado de guión. Al final de la mañana y a las puertas del salón de plenos, Marín volvió a exigir al PSOE-A que reclamara las actas de los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán –investigados por el Tribunal Supremo en el ámbito del «caso ERE– en el Congreso y en el Senado, respectivamente, en cuanto se firme el pacto anticorrupción bilateral anunciado. De no ser así, «no habrá hechos», expuso. Y sin éstos, «no les vamos a creer y nuestra postura seguirá siendo el ‘‘no’’ en la segunda votación», avisó. Una advertencia lanzada después de que el líder de su partido, Albert Rivera, se hubiese manifestado en una línea similar desde la sede de Barcelona.

Por lo que respecta a Podemos, Rodríguez admitió en el hemiciclo que del discurso de investidura de Díaz le gusta «la música», e incluso «la letra en algunos casos», pero matizó que tendrían que ver «la ejecución» y aclaró que, antes de llegar ahí, no «renunciarán» a sus condiciones de partida. Quieren gestos, porque «son nuevos, pero no tontos», ironizó después. Reclaman interés, si bien fuentes de la formación confirmaron a LA RAZÓN, tras concluir la cita plenaria, que aún esperaban documentación que el PSOE se comprometió a enviarles el sábado.

En el caso de que ningún partido cambie las posiciones voceadas ayer, la comunidad se vería abocada en dos meses, el 5 de julio, a una nueva convocatoria electoral, según establece el artículo 118 del Estatuto de Autonomía. Se trata de un escenario por el que ningún partido aboga abiertamente. Con todo, antes de llegar a ese punto, habrá un segundo «round», fijado el primer día de la campaña de los comicios municipales, este viernes, al filo de las 11:00. Entonces Díaz sólo necesitará más votos a favor que en contra, por lo que los socialistas tienen un par de días para continuar con las negociaciones en busca de la abstención del resto. En relación a esto, el día dejó otra novedad: el PP podría volver al diálogo, dado que Moreno pidió a la jefa del Ejecutivo andaluz en funciones que los cite «lo antes posible» para «empezar a trabajar y buscar puntos de encuentro».

Fuentes de distintos partidos auguraban que el «enroque» evidenciado en el Parlamento podría prolongarse hasta después de las municipales del 24-M y resolverse «en función de los intereses electorales de unos y otros», reconocieron. Ese temor a «retratarse» para no entorpecer ventajas partidistas podría obligar a repetir la teatralización de ayer durante semanas. «Tacticismo», lo llamó Díaz.

La esperanza del PSOE sigue estando en los nuevos, aunque éstos no descartaban que «al final el que se abstenga sea el PP». Díaz insiste:«Tarde o temprano seré presidenta y no en funciones», afirmó. Interinidad que aún le pesa en los huesos.