lunes, 21 agosto 2017
13:27
Actualizado a las 
Ofrecido por:
  • 1
Andalucía

El SAS obligó a sanitarios a enlazar contratos sin vacaciones «durante años»

  • Un informe de la Cámara de Cuentas alerta de éstos y otros abusos laborales contra el personal temporal

  • Les hacía firmar una media de seis nombramientos anuales, manteniéndolos en el mismo puesto de trabajo

El ex consejero de Salud (2 i), junto a su sucesora, Marina Álvarez, entonces médico en el Reina Sofía
El ex consejero de Salud (2 i), junto a su sucesora, Marina Álvarez, entonces médico en el Reina Sofía

Con contratos temporales, jornada reducida y sin vacaciones para estar a total disponibilidad del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Ésas son las condiciones laborales que ha tenido que soportar «durante años» parte del personal eventual de la sanidad pública, según destaca el informe de la Cámara de Cuentas que fiscalizó la gestión de recursos humanos en el año 2013. Lo más destacado en ese aspecto, del que ya informó LA RAZÓN, fue que los directivos cobraban sueldos por encima de lo permitido –2,3 millones en total– mientras la plantilla perdió 7.700 efectivos. El profundo informe revela también que quienes continuaron trabajando en el SAS con contratos temporales vieron empeorar sus condiciones de trabajo. «Se ha verificado que en determinados casos la concatenación de contratos temporales se produce sin solución de continuidad durante varios años, lo que impide el disfrute de vacaciones, a pesar de que se incluya en los finiquitos la parte proporcional de las mismas», indica la Cámara de Cuentas. El SAS obligaba por tanto a aceptar unas determinadas condiciones para no perder el empleo, ya que la negativa a aceptar el nombramiento tenía como consecuencia la expulsión de la bolsa de trabajo.

Eran los tiempos en los que a médicos o enfermeros se les avisaba, mediante llamada telefónica, el día antes de que debían firmar el siguiente contrato. Si no respondían a la llamada –aunque, como han denunciado en ocasiones los sindicatos, estuvieran precisamente trabajando para el SAS–, les saltaban en el turno.

En el período analizado por la Cámara, lo habitual era enlazar contratos de trabajo, a veces por un solo día. «Tanto en los cinco hospitales seleccionados del SAS como en las agencias públicas empresariales sanitarias (APES) se produce el fenómeno del encadenamiento de contratos, de tal forma que un número significativo de efectivos han superado los 300 días contratados en el mismo centro», expone el informe. Y continúa: «Esta incidencia afecta a 1.149 personas, con una media de seis contratos por año, en el SAS; y a 743 personas, con una media de ocho contratos, en las APEs. La cobertura de necesidades permanentes mediante contratos laborales temporales podría poner de manifiesto un fraude de ley». Eso solo en los centros analizados, porque en total la plantilla del SAS contaba con 8.538 trabajadores eventuales de media al mes. «La mayor proporción (68,53%) corresponde a los denominados “eventuales estructurales”, una media de 5.851 trabajadores; seguidos por los contratados por acumulación de tareas, una media de 1.102 efectivos». Detalla que «la evolución de éstos últimos ha sido creciente: con un mínimo de 331 a un máximo de 3.039 efectivos –un incremento superior al 800%–, mientras que la media de eventuales estructurales ha permanecido sin oscilaciones significativas».

En este sentido, la Cámara de Cuentas advierte también de que el encadenamiento de contratos «podría llevar a que los trabajadores afectados adquirieran la condición de indefinidos». Precisamente ése es uno de los frentes que el SAS tiene abierto en los tribunales, con sentencias en primera instancia a favor de los demandantes aunque ninguna definitiva. La denominación de «eventuales» no encaja tampoco con la definición legal, que fija que «el personal estatutario temporal es para situaciones coyunturales o extraordinarias». «Los contratos de este personal –insiste el órgano fiscalizador– se renuevan de forma consecutiva durante un largo período de tiempo (años)». Tampoco «consta que se haya materializado la previsión legal de que las plazas ocupadas por esos profesionales se conviertan en plantilla estructural o presupuestaria».

SIGUENOS EN LA RAZÓN
  • 1