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La aplicación del coagulómetro como herramienta de mejora vital

El Hospital de Valme de Sevilla optimiza la calidad de vida de una treintena de pacientes anticoagulados de alto riesgo mediante un programa de autocontrol pionero

  • Los monitores de este plan formativo en Valme son el hematólogo Juan Carlos López y la enfermera Ana Aparicio, expertos en anticoagulación
    Los monitores de este plan formativo en Valme son el hematólogo Juan Carlos López y la enfermera Ana Aparicio, expertos en anticoagulación
M. González Q.  Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

29 de septiembre de 2017. 20:39h

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Objetivo: ganar en calidad de vida. El Hospital de Valme de Sevilla lleva desde finales del año pasado innovando dentro del tratamiento de anticoagulación oral (el conocido popularmente como Sintron). El centro implanta un programa de autocontrol que mejora las prestaciones vitales del paciente, una técnica que aún no está siendo aplicada por otros hospitales como el Macarena o el Virgen del Rocío. Los pacientes con arritmias y problemas cardiovasculares de alto riesgo trombótico tienen que ir todas las semanas a los hospitales para que les hagan controles y les den unas pautas. En el Valme, según informaron fuentes del centro, «se les forma, se les entrega un coagulómetro para que en casa hagan autocontroles tutorizados por el hematólogo». La comunicación se establece por vía telefónica o por correo electrónico, sin necesidad de desplazarse al hospital. El resultado: «más autonomía, más calidad de vida y menos complicaciones porque se controla mejor». Una treintena de pacientes se han beneficiado ya de este avance en el área sur de la provincia.

El coagulómetro, el dispositivo que se entrega a los pacientes para el autocontrol, se dispensa una vez que los afectados han recibido sesiones formativas. El aparato supone la posibilidad de optimizar el control de la enfermedad con una mayor autonomía frente a su enfermedad puesto que les evita los desplazamientos al hospital. Los controles se los hacen ellos mismos en domicilio, bajo tutela del hematólogo referente, quien va pautando la dosis. En el caso de pacientes jóvenes cuyo trabajo les obliga a viajar o en períodos vacacionales, por ejemplo, la autonomía que supone no depender de ir al hospital cada semana resulta vital para la normalización y la conciliación.

Una treintena de ciudadanos del área sur de la provincia de Sevilla, que se encuentran en tratamiento de anticogulación oral de alto riesgo y de larga duración, se han beneficiado en los últimos meses del programa asistencial. La iniciativa mejora el control del tratamiento reduciendo el número de complicaciones e incrementa el grado de satisfacción de los mismos. El Programa de Autocontrol de Anticoagulación Oral del Valme, implantado por la Unidad de Hemostasia, está funcionado desde finales del pasado año de forma innovadora en la provincia. El perfil del paciente para el autocontrol es aquel enfermo adulto de alto riesgo que precisa de tratamiento de larga duración con frecuentes desplazamientos al hospital y familiarizado con las nuevas tecnologías. Las enfermedades más frecuentes que precisan de este tratamiento son la arritmia cardíaca por fibrilación auricular, la enfermedad tromboembólica y las prótesis valvulares cardíacas.

El control de estos pacientes se lleva a cabo de dos formas distintas: el médico de familia lo hace desde el centro de salud o el hematólogo en el centro hospitalario. En el primer caso, se corresponde con pacientes cuyos niveles de anticoagulación son estables. Si los casos son inestables o constituyen un alto riesgo, son vigilados y tratados por el especialista hospitalario.

Cada paciente realiza como media un total de 14 controles al año y cada visita a su centro sanitario para este fin supone 2,5 horas. La alternativa al obligado desplazamiento es el autocontrol desde sus domicilios a través de pequeños dispositivos portátiles (coagulómetros), tutelados por el hematólogo hospitalario que está en comunicación directa con el paciente.

En el Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla existen en torno a 8.000 pacientes con tratamiento de anticoagulación oral que requieren del correspondiente control periódico, dada la variabilidad de dosis y sus múltiples interferencias e interacciones (dietas, fármacos...). Se trata de un control necesario para mantener la anticoagulación dentro del rango terapéutico y evitar tanto complicaciones tromboembólicas (el nivel de anticoagulación es inferior al adecuado) como hemorrágicas (nivel superior). En el caso del Área Sur de Sevilla, un 15% de los pacientes anticoagulados representa un alto riesgo por posibilidad de repetir trombosis y desencadenar accidentes cerebrovasculares. Precisamente, el Hospital Universitario de Valme ha implantado la opción del autocontrol priorizando entre aquellos pacientes de mayor riesgo trombótico al objeto de potenciar sus beneficios y optimizar su calidad de vida. La alternativa permite que, una vez formados los pacientes en la utilización del coagulómetro y su autocontrol, puedan realizar semanalmente estos controles desde su domicilio sin perder el contacto con el hematólogo responsable de este programa de intervención asistencial, Juan Carlos López. A través de un teléfono activo todas las mañanas, este profesional les ofrece a los pacientes atención personalizada en relación al autonálisis.

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