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Marta Robles: «La inseguridad no me hace tanto daño como antes»

La periodista y escritora presenta el manual para mantenerse intacto frente al miedo

Marta Robles
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Ha sido una sorpresa saber que detrás del éxito y la fortaleza de su carrera profesional se esconde una persona llena de dudas e inseguridad que durante toda su vida ha convivido con el miedo.

Ha sido una sorpresa saber que detrás del éxito y la fortaleza de su carrera profesional se esconde una persona llena de dudas e inseguridad que durante toda su vida ha convivido con el miedo. Nadie se lo cree hasta que lees «Haz lo que temes. Una reflexión sobre la inseguridad en primera persona» (Planeta), que acaba de publicar Marta Robles.

–Krishnamurti decía «haz lo que temes y el miedo desaparecerá».

–Ésta es «Haz siempre lo que temas hacer», que es una frase de Ralph Waldo Emerson. Estuvimos pensando al apocoparlo si poner «haz lo que temes» o «haz lo que temas», pero se lo pregunté a Don Francisco Rico y me indicó que había que utilizar mejor la segunda después de una explicación muy pormenorizada, por lo que no se me ocurre decir «haz lo que temes», sino «haz lo que temas».

–¿Al decirlo el miedo desaparece?

–Bueno, es una forma de conjurar el miedo y cada uno tiene la suya. Creo que esta frase lo que quiere decir es que hay que afrontar los miedos. Siempre he dicho que las personas valientes no son las que no tienen miedo, sino las que se lo aguantan. Cuando tienes un miedo, lo reconoces y lo afrontas, a lo mejor no haces que desaparezca pero sí puedes convivir con él.

–¿Cuándo se dio cuenta de que era una mujer insegura?

–Toda la vida, lo sé desde que era una niña.

–Pero la ha superado y ahora escribe un libro para ayudar a quienes la sufren.

–No lo he superado, sólo he escrito un libro para saber cómo domesticarla, para aprovechar sus aspectos positivos y apartar los negativos. No lo he conseguido del todo, pero ahora la inseguridad no me hace tanto daño como antes. Afrontando los miedos no puedes hacer que desaparezcan, pero sí conseguir convivir con ellos con cierta tranquilidad.

–Tantos «me gusta», tantos «retuiteos», siempre mirando cuántos seguidores tenemos, ¿no cree que hay una dictadura que nos obliga a ser perfectos?

–Es una falsa idea que tiene que ver con las personalidades actuales, porque parece que todos tenemos que ser listos, guapos y seguros. De hecho, hablando hace poco con Victoria Camps sobre «Elogio de la duda», me decía que la duda no está de moda, cuando la duda, que es lo que genera la inseguridad, es lo que ha generado el movimiento en el mundo. Es decir, que las personas no habríamos avanzado si no hubiéramos dudado. Lo que sucede es que una duda razonable está muy bien para moverse y seguir adelante, pero cuando se convierte en tortura se convierte en una inseguridad que te incapacita, que te hace ser como el asno de Buridan, que entre un montón de heno y otro no sabe cuál escoger y acaba muriéndose de hambre.

–¿Puede enumerar sus miedos?

–Mis miedos han sido siempre un poco trágicos porque siempre he pensado que no iba a servir para nada, cuando me presentaba a estudiar creía que no conseguiría ningún éxito, de niña pensaba que no era atractiva... Te cuento, los dos pilares de la inseguridad son el exceso de protección y la falta de protección, y yo los sufrí por partida doble. Por una parte, esa falta de protección por parte de mi padre, al que no le gustaban los niños, y yo era una niña mucho más pequeña que mis dos hermanos y además muy larga, muy delgada, todo piernas, todo brazos; como muy destartalada. Entonces mi padre siempre me lo hacía ver, era la feíta de la casa, la que no sirve para nada, que era su mensaje. Mi madre, me sobreprotegía tanto por todo eso, que yo a los doce años no sabía montar en bicicleta y siempre tuve la sensación de que no podría hacer nada en la vida. De hecho, el libro está dedicado a mi primer novio, a mi marido y a mi madre. Mi primer novio creyó en mí y pude ser universitaria y periodista, porque cuando alguien cree en un inseguro nos volvemos muy poderosos.

–¿Cómo convive esa chica insegura con Marta Robles, que es todo lo contrario?

–Pues como todo el mundo que trabaja de cara al público, porque nuestra obligación es parecer seguros, es nuestra profesión, tenemos que dar una imagen de seguridad, pero hay muchísima gente que lo que hace es utilizar su propia máscara para afrontar esos miedos. Me hace mucha gracia una de Santi Millán: «Sólo me siento inseguro cuando me subo a un escenario». Muchas veces, cuando nos ponemos nuestras máscaras, cuando estamos parapetados tras ellas, es cuando más seguros estamos. Siempre he utilizado dos y una de ellas es que siempre he ido a las entrevistas de trabajo con unos tacones de diez centímetros pese a que mido 1,73 metros. Lo hacía porque me sentía mucho más estirada y mucho más segura, fíjate que eso incluso puede producir rechazo, pero ahora no puedo ir sin tacones porque no sé andar. Mi otra máscara es la sonrisa, incluso en la peor situación, por lo que cuando me piden una foto seria no sé poner la cara.

–¿A qué líder político le diría «Haz lo que temas»?

–Pues me daría un poco de miedo decírselo a los políticos, porque ellos son muy capaces de cometer imprudencias temerarias y a lo mejor no entienden bien lo de afrontar sus miedos, y eso no se puede hacer a menos que actúen en nombre propio. Si actúan como dirigentes de un país no pueden tomar decisiones que sean imprudentes y temerarias ¿A quién se lo diría? No sé yo, no sé yo, no sé cuáles son las inseguridades de los políticos porque van con muchas máscaras...

–Vamos, dígame alguno. A ver, Mariano Rajoy.

–No sé cuáles son las inseguridades de los políticos como personas, pero sí en su acción política. Mariano Rajoy creo que es una persona de la que todos esperamos que actúe con más contundencia.

–Albert Rivera.

–Es una persona que siempre sabe nadar y guardar la ropa, pero a veces nos gustaría que se arriesgase un poco más.

–¿Pablo Iglesias?

–Me gustaría que no nos diera tantas clases y que no nos tratara como tontos, que no pensara que cuando nos cuenta el cuento de Caperucita pensemos que el Lobo no existe o existe dependiendo de que nos lo diga él. Ya sabemos el cuento...

–¿Y a Susana Díaz?

–Creo que es un personaje que está funcionando bastante bien (risas). Creo que debería saber dónde está su camino de verdad, no sabemos si lo tiene sólo en Andalucía o tiene más recorrido.