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«Mi infancia aún no ha terminado e irá conmigo hasta el último aliento»

El cantor de Híspalis que llevó sus letras al «hit parade» escribe y describe a Sevilla en «La trastienda hispalense»

  • El polifacético artista Pascual González
    El polifacético artista Pascual González
Pepe Lugo.  Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

08 de enero de 2017. 20:48h

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Con los Cantores de Híspalis sacó las sevillanas de las casetas de la Feria y las puso en las listas de éxito europeas. Hasta en las discotecas de la Movida había hueco para sus letras, que siempre tenían como sustrato el amor incondicional a Sevilla. Sigue siendo su musa aunque de vez en cuando le haya dado alguna calabaza inmerecida, cosas del amor, la justificará Pascual González (Sevilla, 1950), que sigue enamorado de ella como la primera vez.

–Lo suyo con esta ciudad es un amor que no se acaba. ¿No se cansa de escribirle, hablarle, piropear, cantarle a Sevilla?

–Desde muy niño, no sé por qué, me sentí atraído por una ciudad erigida y moldeada por diferentes civilizaciones. Una ciudad fascinante que hechiza, seduce y riega sus calles y plazas con agua de cultura de un manantial inagotable.

–¿De dónde han salido estas historias de «La trastienda hispalense»?

–El Correo de Andalucía me entregó, hace casi seis años, un espacio en el que levanté una trastienda popular desde la que escribo pequeñas historias que la propia Sevilla, a través de sus escritores, poetas, personajes y ciudadanos, me fue enseñando a lo largo de mi vida.

–¿Con qué historia del libro se queda? ¿Cuál le emociona más?

–Es una difícil elección. Abras por donde abras el libro, siempre encontrarás un suspiro, un latido, un pellizco, una sorpresa. «Secreto y cielo», «Orgía fantástica» y «Sevilla, tu amor, tu pasión» forman el «trincarro» perfecto para resumir mis sentimientos.

–¿De verdad que nacer en esta ciudad es una bendición del cielo?

–Nací en la cama de mi madre, en pleno epicentro del desaparecido arrabal de la Calzada, y mamé de sus pechos la grandeza de una ciudad que ella exaltaba en cada nana, en cada copla, en cada historia. Una bienaventuranza celestial que ella me enseñó desde su vientre.

–¿Qué queda de esa ciudad que para muchos sólo existe como idea? Hablo de esa Sevilla de Romero Murube, de Cernuda, de Montesinos, de Núñez de Herrera, la de Pascual González. La Sevilla que no es la convencional.

–Queda Sevilla toda. Una ciudad de puertas abiertas para adentrarse en sus más recónditas excelencias. Sólo hace falta dar el paso justo para cruzar el escalón que separa la Sevilla convencional de la universal. Puro éxtasis cruzarlo.

–Siempre he tenido la impresión de que usted pertenece más a la de estos sevillanos que no tienen nada que ver con el tópico pero que realmente conocen mejor el arcano de la ciudad.

–Los misterios y secretos de la ciudad son infinitos. Los tópicos, ineludibles, sobre todo para alguien que canta sevillanas. Siempre intenté caminar con el arte del funámbulo sobre la cuerda mediana entre ambas situaciones.

–¿Le ha defraudado Sevilla alguna vez?

–Muchas veces, pero me repuse siempre del dolor sufrido. Si en verdad Sevilla, como decía el gran Amalio García del Moral, es la amante que algunos elegimos... yo sentencio que con una amante tan guapa se goza pero también se sufre lo indecible.

–Rilke escribió que «la infancia es la patria del hombre». ¿Dónde están las fronteras de la infancia de Pascual González?

–Estoy totalmente de acuerdo con el poeta de Praga. En la fragua de mi niñez se forjaron los pilares que siguen sosteniendo mi vida, por eso mi infancia aún no ha terminado y viajará conmigo hasta el último aliento.

–¿Cómo ve la ciudad en estos momentos?

–Sevilla escribe sus propias crónicas de progreso continuo, en manos de hombres y mujeres a su servicio. Sevilla es eterna.

–Hay un programa en Canal Sur dedicado a este género donde el público va disfrazado como si fuera a la Feria. ¿Cree que eso es negativo o positivo para la permanencia de los tópicos?

–El programa «Yo soy del Sur» no es la representación más correcta del género de las sevillanas pero ayuda y potencia al mismo, no en vano es máxima audiencia en Canal Sur. En cuanto a los tópicos, como dijo don Ramón de Campoamor, nada hay verdad ni mentira, todo es según del color del cristal con que se mira.

­­–Los Cantores de Híspalis exportaron las sevillanas. ¿Qué ha pasado con ese boom? ¿En qué quedó todo?

–Ser cantor de Híspalis (integro a todos los artistas del género) exige, amén de la interpretación, una implicación total en el mensaje escrito, en el estudio del mismo, en la identificación total con el cantable para la mejor transmisión al gran público. Y cuando se dejan de hermanar estos valores, cualquier boom se derrumba y se convierte en un bluf.

–Si Pascual González hubiera nacido en Liverpool en lugar de en Sevilla...

–Eso nunca hubiera sido posible porque cuando la cigüeña fue a buscarme vio que en mi blanco pañal había bordadas unas letras que decían: Destino Sevilla.

–Hace poco me dijeron que el Nobel se lo merece usted más que Bob Dylan. ¿La gente es muy exagerada?

–La incondicionalidad exime cualquier exageración. En todo caso, lo considero un disparate.

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