Andalucía

Ni pleno sobre sanidad ni reunión con la oposición en San Telmo

Díaz mantiene su discurso de que no ha habido recortes en materia sanitaria y rechaza una ronda de contactos con los líderes autonómicos

HOJA DE RUTA PROPIA. La presidenta no atiende las peticiones de los demás partidos
HOJA DE RUTA PROPIA. La presidenta no atiende las peticiones de los demás partidoslarazon

Susana Díaz no impulsará un pleno monográfico en el Parlamento de Andalucía sobre la situación de la sanidad en la comunidad como le insistieron ayer los líderes del PP e IU en la Cámara. Tampoco convocará en San Telmo a los portavoces de los grupos parlamentarios para pactar una estrategia común para desarrollar los acuerdos alcanzados entre el Gobierno central y las comunidades autónomas durante la pasada Conferencia de Presidentes, como le reclamó Juan Marín y le había pedido previamente –ayer también se lo recordó– Juanma Moreno. La presidenta de la Junta esgrimió sus argumentos en cada uno de los casos, aunque la conclusión es que Díaz mantiene su estrategia de ignorar a la oposición pese a las llamadas al diálogo.

Las mareas blancas han erosionado el discurso oficial que la Junta ha mantenido en los últimos años. Pese a ello, lejos de admitir los recortes en sanidad, Díaz se limita a reconocer errores. De ahí no pasa. Ayer admitió que las dimisiones en la cúpula de Salud, anunciadas como decisiones personales para facilitar el diálogo, fueron ceses en toda regla. «Yo actúo y me pongo al frente», le dijo al presidente del PP-A, Juanma Moreno, ante las acusaciones de «inacción» de su Ejecutivo. Una confesión en toda regla que contrasta con la forma de anunciar los relevos por parte de la Junta el pasado martes. De momento, la solución al problema sanitario no pasa por escuchar a los grupos de la oposición, a las plataformas, sindicatos y profesionales sanitarios, como le sugirió Moreno, sino por reforzar el discurso oficial de la Junta de manipulación por parte de los grupos de la oposición: «A usted le importa un pimiento la sanidad pública», le reprochó al presidente del PP-A.

Tampoco se desvió de su argumentario en su réplica al coordinador general de IULV-CA, Antonio Maíllo, al que acusó de «blanquear» las políticas del PP en materia sanitaria con el único objetivo de «desgastar» a su Ejecutivo. En el imaginario de los responsables del Ejecutivo andaluz, las protestas en las calles se deben a la manipulación o a errores en la comunicación de las medidas aprobadas por la Junta, ya que en Andalucía el presupuesto para sanidad ha subido «más de un 13 por ciento en los tres últimos años»; para 2017 habrá «500 millones mas»; «uno de cada tres euros de gasto público se dedica a esta materia»; los andaluces disfrutan de «la cartera de servicios más completa del país»; y «en la comunidad hay contratados 95.600 sanitarios, el 18,3 por ciento de todos los profesionales del país y sin haber despedido a nadie durante los años de la crisis».

Sobre este asunto, Maíllo fue categórico en su advertencia a la presidenta: «Negar la mayor es un problema de miopía que le hace perder credibilidad», le dijo a Díaz, que respondió pronosticando que «quien está frívolamente manipulando en nombre de la sanidad pública, al final eso les acabará pasando factura». El líder de IU, le recordó que la percepción que tienen los ciudadanos sobre el sistema público sanitario es otro: buenos profesionales pero desbordados. Y le puso algunos ejemplos reales: esperas en el servicio de Urgencias de más de ocho horas; derivaciones de pacientes a clínicas privadas; operaciones aplazadas por no limpiarse quirófanos; ambulancias que no llegan a numerosos municipios de la comunidad; o cuatro meses de espera para una cita con el pediatra.

Si en materia sanitaria, la Junta de Andalucía se aleja por completo de la oposición y solo el apoyo de Ciudadanos impide que se celebre un pleno monográfico sobre esta materia, en su estrategia para abordar en solitario los acuerdos de la Conferencia de Presidentes Autonómicos, Díaz se queda sola. Y lo hace por voluntad propia, ya que no quiere compartir foco con el resto de líderes andaluces. No hay postura común porque no se busca el consenso. Y fue su socio principal, Juan Marín, el que se lo reprochó: «Dialogar es hablar durante toda la legislatura y no sólo cuando le interese para sacar adelante una ley, los presupuestos o la investidura», dijo. El presidente del grupo parlamentario de Ciudadanos le solicitó a Díaz que convoque a los responsables de las formaciones andaluzas en San Telmo para buscar puntos de encuentro en asuntos clave para Andalucía, ante el nuevo marco de negociación con el Gobierno, un procedimiento empleado por la mayoría de presidentes autonómicos en sus regiones. «Andalucía no es del PSOE-A ni de Susana Díaz, ni de Juan Marín ni de Cs, sino de ocho millones de andaluces», argumentó Marín.

Díaz dijo que no todos los grupos quieren ese «diálogo» al que ella sí está abierta. La realidad es que, como le recordó minutos después Juanma Moreno, el PP le solicitó una reunión para acordar algunos aspectos de la Conferencia de Presidentes. La cita nunca se celebró.

Moreno también le reprochó a Díaz que esta ausencia de diálogo con la oposición es otro síntoma de que está más centrada en los «líos» del PSOE y que mientras Andalucía se «desangra», está centrada en «deshojar la margarita» sobre su futuro político.

Por su parte, la líder de Podemos, Teresa Rodríguez, también le pidió diálogo, en este caso con las asociaciones de consumidores para fijar una postura común contra las entidades financieras y exigirles que devuelvan el dinero cobrado de más por las cláusulas suelo.