Sevilla

«Nuestra capitalidad se ha convertido en un duro lastre»

Los empresarios sevillanos llaman a la sociedad a abandonar la «indolencia» y a los políticos a dejarse de «palabrería» de una vez

El presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus, ayer durante la asamblea
El presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus, ayer durante la asamblealarazon

Los empresarios sevillanos llaman a la sociedad a abandonar la «indolencia» y a los políticos a dejarse de «palabrería» de una vez

«Vamos a tener que pedir la independencia, como Cataluña». A Miguel Rus, presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla, sólo le queda la ironía. La patronal, que ayer celebraba su asamblea general, no siente el respaldo –político y social– que debería recibir en una provincia con más de 219.000 desempleados sobre una población activa de 928.700 personas. Y tiene argumentos irrefutables. El último, y de enorme relevancia, el «varapalo» que supuso el «carpetazo» al dragado de profundización del río. «Nuestra capitalidad se ha convertido en un duro lastre», se lamentó Rus, quien pese a todo trata de mirar con perspectiva al futuro, para lo que cree fundamental «abandonar la indolencia» generalizada y «ser más reivindicativos», como sucede en otros puntos de Andalucía y España.

2016 fue un año «con luces», pero también «con muchas sombras» para los empresarios sevillanos, principalmente por la «inestabilidad política». Frente a indicadores favorables en el sector turístico y en el de las exportaciones, Rus hizo hincapié en la paralización en materia de infraestructuras a la que las administraciones condenan a Sevilla. «Necesitamos medidas efectivas y no palabrería». No fue ayer la primera vez que el presidentes de los empresarios sevillanos aludió a una «mano negra» por la concatenación de «hechos preocupantes» y la manera de enfocar asuntos cruciales para la economía. «Realmente llegamos a pensar que existe un maleficio, una especie de sortilegio; si una cosa va mal, puede aún ir peor», dijo descorazonado. La capitalidad, antaño un privilegio, es hoy un «duro lastre que nos impide progresar», añadió. «¿Imaginan que el nuevo puente de Cádiz estuviese parado, como los túneles de la SE-40? ¿Imaginan que el aeropuerto de Málaga no estuviese conectado con el AVE?», preguntó de forma retórica. Por todo ello llama a «luchar contra una sociedad adormilada, que se ha acomodado a que las cosas pasan porque pasan». ¿La fórmula? El diálogo y la negociación. Tanto a nivel autonómico como local se está priorizando, «en base a criterios aleatorios o de parte», con unas consecuencias «tremendamente serias para las empresas».

Es lo que está sucediendo, a su juicio, en la educación concertada, o con los hosteleros sevillanos, «ninguneados» por el propio Gobierno local, pese a «sustentar gran parte de la actividad económica», sin obviar la «dejadez a la hora de cumplir la ordenanza. Por no hablar del aumento de la presión fiscal, las dificultades de acceso al sector de transporte de mercancías o el olvido en el que ha caído el PGOU. «Tenemos que persistir en nuestras exigencias, pero también entonar el ‘mea culpa’ sin eludir nuestra responsabilidad», finalizó Rus, que pone de ejemplo de colaboración fructífera la materia turística.