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Los adolescentes consumen cannabis y alcohol a edades cada vez más tempranas

La Fundación Aldaba-Proyecto Hombre, de Valladolid, alerta de una realidad que cuesta afrontar y anima a trabajar a las familias en sensibilizar para prevenir daños irreparables

  • Un grupo de adolescentes se reúne en la calle para fumar un porro de cannabis
    Un grupo de adolescentes se reúne en la calle para fumar un porro de cannabis / Jesús G. Feria
R. Ortega.  Valladolid.

Tiempo de lectura 4 min.

01 de enero de 2018. 20:55h

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R. Ortega.  Valladolid. 2/1/2018

Los últimos informes y encuestas escolares llevadas a cabo sobre alcohol, tabaco y drogas revelan que los jóvenes cada vez fuman o ingieren menos estas sustancias, pero, paradójicamente, también llama la atención de que la edad de inicio es más temprana.

El perfil suele ser el de un joven de 16 años -el 80 por ciento son varones- que vive en una familia normal, de un nivel intelectual y social y económico medio-alto, y que tiene preferencia por el cannabis en nueve de cada diez casos analizados. Además, los estudios ponen de manifiesto una ligera «feminización» del consumo, con motivaciones y efectos similares pero riesgos distintos, y que la ingesta es mayor en los pueblos que en las ciudades.

Entidades como la Fundación Aldaba-Proyecto Hombre de Valladolid, que lleva más de dos décadas trabajando cada día en la prevención y sensibilización, ayudan a los adolescentes a encauzar su vida y a que padres e hijos puedan también superar situaciones delicadas. ¿Cómo? Pues a través de terapias de seis meses de duración, aunque el seguimiento es anual, en los que se fomenta el diálogo y se establecen pautas y acuerdos para rebajar tensiones. Un tratamiento que está obteniendo grandes resultados. De hecho, y según apunta a este periódico Ana Macías, directora de Programas de la Fundación, siete de cada diez jóvenes de los alrededor de 120 que han atendido este año han finalizado con éxito su recorrido.

Para la directora de la Fundación, María Paz de la Puente, este inicio temprano en el consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes es un tema que preocupa bastante en todos los sectores de la sociedad. Sobre todo, por los daños que provoca para la salud de los menores , así como para su desarrollo personal y formativo, y para la convivencia familiar. De hecho, advierte de que en el 80 por ciento de los casos, los problemas más comunes que han detectado en la Fundación es la conflictividad familiar y el fracaso escolar. Y, al respecto, tiene claro que el alcohol es el principal problema. «Es la base y el principio de todo. La mayoría de los adolescentes que fuman y consumen drogas empiezan primero bebiendo», señala. María Paz afirma que el alcohol «es muy seductor» para la población juvenil e insiste en que es ahí donde los adultos deben actuar y tomar conciencia. Y, en este sentido, pone el grito en el cielo ante el hecho de que se siga considerando al vino como un alimento.

Por otro lado, Ana Macías advierte también de la «buena imagen social» que tiene el cannabis para muchas personas, la «nula percepción de riesgo» que tiene su ingesta y la «elevada tolerancia social» que todavía existe hacia el alcohol. Y recuerda que el 16 por ciento de los jóvenes que han tratado presentó un patrón de policonsumo: alcohol, tabaco y cannabis.

voca para la salud de los menores , así como para su desarrollo personal y formativo, y para la convivencia familiar. De hecho, advierte de que en el 80 por ciento de los casos, los problemas más comunes que han detectado en la Fundación es la conflictividad familiar y el fracaso escolar. Y, al respecto, tiene claro que el alcohol es el principal problema. «Es la base y el principio de todo. La mayoría de los adolescentes que fuman y consumen drogas empiezan primero bebiendo», señala. María Paz afirma que el alcohol «es muy seductor» para la población juvenil e insiste en que es ahí donde los adultos deben actuar y tomar conciencia. Y, en este sentido, pone el grito en el cielo ante el hecho de que se siga considerando al vino como un alimento.

Por otro lado, Ana Macías advierte también de la «buena imagen social» que tiene el cannabis para muchas personas, la «nula percepción de riesgo» que tiene su ingesta y la «elevada tolerancia social» que todavía existe hacia el alcohol. Y recuerda que el 16 por ciento de los jóvenes que han tratado presentó un patrón de policonsumo: alcohol, tabaco y cannabis.

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