martes, 06 diciembre 2016
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Cataluña

Cataluña / Olimpismo

«À la ville de... Barcelona»

  • Se cumplen 30 años del nombramiento de la capital catalana como sede olímpica. El Ayuntamiento quiere abrir un debate sobre las «dudas y sombras» del evento.

Narcís Serra, Pasqual Maragall, Jordi Pujol y Juan Antonio Samaranch atracando en Barcelona.
Narcís Serra, Pasqual Maragall, Jordi Pujol y Juan Antonio Samaranch atracando en Barcelona.
Agustí Carbonell/El País

Tal día como ayer pero en 1986, la historia de la capital catalana dio un giro. Era la cuarta vez que la ciudad se presentaba como candidata a acoger los Juegos Olímpicos, pero esta vez se palpaba el optimismo en el ambiente. Y llegó el momento. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, pronunciaba una frase que ha quedado grabada en la memoria colectiva: «À la ville de ... Barcelona».

Desde las gradas Palais de Beaulieu de Lausana (Suiza), la delegación barcelonesa, con el entonces alcalde, Pasqual Maragall, y el ex alcalde de Barcelona y ministro de Defensa Narcís Serra al frente, explotaron de alegría. Como también explotó la plaza Cataluña. arcelona sería por fin ciudad olímpica. En otros puntos de Cataluña también lo celebraron. Incluso un grupo de espontáneos treparon por las rocas en las ruinas de Empúries y encendieron prematuramente la llama de los juegos.

Barcelona se postuló como futura sede olímpica en 1981 cuando Narcís Serra hizo pública la voluntad de presentar la candidatura. Hacía sólo un año que Juan Antonio Samaranch había sido designado presidente del COI. El Ayuntamiento aprobó por unanimidad en plenario apoyar la idea de Serra de presentar la ciudad como candidata a acoger los juegos del 92. No fue fácil. Tras los cuatro intentos frustrados, Barcelona se disputó a cara de perro la candidatura olímpica con París (Francia), Belgrado (Yugoslavia) y Brisbane (Australia). Amsterdam y Birmingham habían quedado eliminadas en rondas previas.

A la sazón, el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona Jaume Asens explicó que el gobierno municipal quiere aprovechar la efeméride de los Juegos Olímpicos «para abrir el debate sobre las dudas y sombras que generó este evento». «Hay muchos motivos para el orgullo pero tenemos que poder revisar las cosas. No queremos simple celebración autosatisfecha sin aportar elementos para el debate sobre el modelo de grandes eventos» declaró el teniente de alcalde de Derechos de Ciudadanía, Participación y Transparencia.

Para el teniente de alcalde, el «gran legado» de los JJOO a Barcelona es que «con el acceso de las clases populares a los equipamientos deportivos públicos, el deporte dejó de ser una practica de minorías».

Son muchos los que hoy han recordado públicamente como vivieron el anuncio, entre ellos la propia alcaldesa Ada Colau, que ha reconocido que la imagen del momento de la nominación de Barcelona ha pasado a ser tan icónica que tiene «la sensación de haberlo vivido», aunque sabe que no recuerda lo que estaba haciendo ese día, cuando era una niña de 12 años.

El teniente de alcalde de Cultura, Jaume Collboni, ha cambiado la foto de portada de su página en Facebook por una imagen en blanco y negro del entonces alcalde Pascual Maragall exultante tras el anuncio de la nominación.

Precisamente, Collboni preside la comisión no permanente que estudia la conveniencia o no de que Barcelona presente una candidatura a ser la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 2026, que el pasado viernes terminó sus trabajos y en 15 días tiene previsto de presentar sus conclusiones.

De momento, Jaume Asens ha insistido en que la posición de no considerar una prioridad la candidatura olímpica por el gobierno de Ada Colau, anunciada al principio del mandato, no es “inamovible ni dogmática” y puede “modularse” si se dan determinadas circunstancias.

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