domingo, 25 junio 2017
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Cataluña

Cataluña / El desafío independentista

CiU obtendría los peores resultados de su historia por el efecto del «caso Pujol»

  • ERC se convertiría en la fuerza más votada de Cataluña

El estrés al que está siendo sometida la sociedad catalana por las quimeras independentistas en las que su presidente Artur Mas sigue pisando el acelerador del desafio, ya marcaba la tendencia de un desgaste muy acusado en CiU. Pero la confesión de Jordi Pujol admitiendo que en más de 30 años ha tenido dinero oculto en el extranjero habría sido la puntilla al partido que gobernaba cuando los hijos de Pujol cobraban comisiones; y de celebrarse hoy elecciones en Cataluña, CiU dejaría de ser la fuerza más votada. Así se desprende de una encuesta de NC Report para LA RAZÓN, según la cual CiU pasaría de los 50 escaños que logró en 2012 a obtener entre 27/30 y 621.000 sufragios (18,1 por ciento) un descalabro electoral que le haría perder más de 20 diputados con respecto a los pasados comicios. Además, ahora CiU se enfrenta a una comisión de investigación por el «caso Pujol» –comisión apoyada incluso por ERC– y a la comparecencia en el Parlamento catalán del que fuera «muy honorable». El partido que lidera Mas teme quedar enredado en el problema y ni los intentos del líder de CiU por salvar los muebles logran evitar el acuciante desgaste del partido donde queda patente que los catalanes encuestados no ratificarán su política.

Sin embargo, la debacle de CiU convertiría a la formación que lidera Oriol Junqueras en la fuerza más votada, que ganaría con una holgada mayoría. En concreto las urnas le otorgarían entre 33/37 escaños gracias al 23 por ciento de los votos (788.000), superando así a Convergència en casi seis diputados. El ascenso de Junqueras deja hundido a CiU, que ha dilapidado su capital político en un plazo récord de menos de dos años. En julio ya se notó el desgaste del «efecto Pujol», cuando pasó de tener un 21,9 por ciento en intención de voto a 19,2. Ahora ha llegado a perder hasta 3,8 con respecto a abril, los peores resultados para CiU, que pasaría de imponerse en 2012 en las cuatro provincias, a llegar a un empate técnico en Gerona, Lleida y Tarragona con ERC, perdiendo claramente en Barcelona, donde se improndrían los de Junqueras.

El frentismo que se vive en Cataluña también hace descender a PP y PSC, que oscilarían en una horquilla entre 13/16 y 16/17 respectivamente. Sube Ciutadans unos 7 u 8 escaños y quedaría con 16/17 diputados. La fragmentación del voto anunciada en otras oleadas se confirma y astilla a todas las formaciones. CUP asciende y lograría 5/6, ICV bajaría 4 e irrumpe la formación Podemos que conseguiría una horquilla de 9/11 escaños.

Aunque la participación quedaría 4 puntos por debajo de la registrada en noviembre de 2012, en los últimos meses se constata una recuperación. Sin embargo la abstención crece con respecto a los pasados comicios, aunque se mantiene constante en los últimos meses. Bajó algo más de un punto con respecto a abril pero sólo una décima con respecto a julio, situándose en el 36,2 por ciento. De hecho, es la abstención quien se lleva el principal granero de votos que pierde CiU, donde el 48,1 por ciento de su electorado asegura que revalidaría su confianza, mientras un 20,9 por ciento de los votantes de Artur Mas optarían en esta ocasión por no acudir a las urnas. El otro 20,3 por ciento que perdería CiU apoyaría a ERC. Los seguidores de Oriol Junqueras se mantienen fieles a sus siglas en un 77,1 por ciento.

El 54,1 por ciento de los votantes del PSC volvería a respaldarlo mientras el 18,1 por ciento se abstendría y el 11,8 por ciento lo haría a Podemos. En el caso del PP el 17,5 que pierde iría a parar a Ciutadans y el 15,6 por ciento emigraría a la abstención.

Oriol Junqueras, tras las elecciones catalanas de 2012.
Oriol Junqueras, tras las elecciones catalanas de 2012.
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