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El 50% de los antibióticos no llegan a hacer su función

Las superbacterias, de las que alertaba Fleming, ya están aquí. El abuso de los medicamentos crea bacterias resistentes que amenazan con matar a más gente que el cáncer en 2050

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Monse Espanyol.  Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de noviembre de 2017. 08:28h

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Monse Espanyol.  Barcelona. 14/11/2017

Hace poco más de cien años, el premio Nobel alemán, Paul Ehrlich, dio un paso de gigante para la humanidad al desarrollar un antibiótico para tratar la sífilis, una enfermedad que causaba estragos a principios del siglo XX. Uno años más tarde, Alexander Fleming descubrió la penicilina y al recibir el premio Nobel auguró que si un día cualquiera puede comprar penicilina exisitirá el riesgo de que un hombre ignorante pueda fácilmente tomar una dosis insuficiente y que al exponer sus microbios a cantidades no letales del fármaco los haga resistentes. Ese día ha llegado. En la jornada «Las resistencias a los antibióticos: un reto global, una salud», que ayer organizó la Agencia de Salud Pública de Catalunya en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la subdirectora general de Seguridad Alimentaria y Protección de la Salud, Carme Chacón, alertó de que el 50 por ciento de los antibióticos no llegan a realizar su función. La culpa es, como alertó Fleming, de la automedicación y los malos hábitos de higiene.

El autotratamiento y el abuso de antibióticos hacen que a la larga el cuerpo se haga resistente a los medicamentos. Pasa. Por culpa de las resistencias ya mueren 700.000 personas cada año en el mundo. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta ya de que si no lo remediamos, en 2050, las superbacterias matarán a más gente que el cáncer. Podría llevarse por delante 10 millones de vidas en poco más de 30 años, 390.000 en Europa.

El abuso de antibióticos y no sólo en humanos, también en los animales y plantas que luego procesamos para comer produce que pierdan efectividad. Las bacterias dejan de ser vulnerables a sus efectos y entonces se necesitan principios activos más agresivos y, por lo tanto, también tóxicos para el ser humano.

«Pedimos a la población que no se automedique y que use los antibióticos sólo cuando se los recete un profesional sanitario. También que se lave las manos con frecuencia para luchar contra la contaminación ambiental y que limpie o cueza los alimentos», insistió Chacón.

La rectora de la UAB, que es catedrática en farmacología, Margarita Arboix, advirtió de que las bacterias se adaptan a las agresiones extenas y que, por lo tanto si hay un abuso de los antibióticos, los microorganismos pueden desarrollar una capacidad de resistencia.

Para luchar contra las superbacterias, Arboix recomienda «tener un control higiénico, limpiar los alimentos, manipular los objetos con cuidado y cuando tenemos, por ejemplo, un proceso vírico no automedicarnos ni tomar antibióticos». Son consejos similares.

La idea del encuentro era era intercambiar las estrategias de las organizaciones internacionales en la lucha contra las resistencias antobióticas y los planes de acción desarrollados por los países participantes. Entre los ponentes, habían nombres como los de Awa Aidara-Kane, de la Organización Mundial de la Salud (OMS); Jordi Torren, de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), u Ole Heuer, del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC).

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