viernes, 09 diciembre 2016
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Cataluña

Cataluña / Tabaquismo

El Govern quiere frenar el consumo de tabaco de liar

  • La Conselleria de Salud de la Generalitat ha lanzado una nueva campaña dirigida a escuelas e institutos catalanes que imparten el primer ciclo de ESO.

En Cataluña se ha multiplicado por ocho el consumo de tabaco de liar especialmente entre los jóvenes, las personas con estudios.
En Cataluña se ha multiplicado por ocho el consumo de tabaco de liar especialmente entre los jóvenes, las personas con estudios.

La Conselleria de Salud de la Generalitat ha lanzado una nueva campaña para frenar el consumo de tabaco de liar entre adolescentes, dirigida a escuelas e institutos catalanes que imparten el primer ciclo de ESO.

«Fumar? Jo no m’hi embolico», dentro del marco del programa «Classe Sense Fum», quiere concienciar y prevenir a los adolescentes sobre las falsas creencias del tabaco de liar y sus riesgos asociados, según informó ayer la Conselleria en un comunicado.

Esta iniciativa tiene como objetivo evitar que los adolescentes de 12 a 14 años empiecen a fumar o continúen consumiendo regular de tabaco, y sobre todo combatir las creencias erróneas de los jóvenes acerca del tabaco de liar, del que piensan que es más «natural» y menos perjudicial para la salud.

Este proyecto nace después de que un estudio del mismo programa «Classe sense Fum» constatara que los adolescentes tienen la concepción de que fumar tabaco de liar es más moderno y «libre» porque pueden escoger la cantidad de tabaco que utilizan, y menos nocivo para la salud que los cigarrillos industriales.

A pesar de que la prevalencia del tabaquismo ha disminuido en Cataluña, aún hay un 25,7% de catalanes que fuman diariamente, y dentro de esta cifra, se ha multiplicado por ocho el número de personas que se decantan por el tabaco de liar, pasando de un 3,3% en 2006 a un 26,7% en 2015.

Eso significa que el 6,7% de la población catalana, unas 420.000 personas, se decantan por este tipo de tabaco, consumo especialmente elevado entre las personas más jóvenes, las personas con estudios universitarios y los ciudadanos de clase social mediana y alta, una tendencia acrecentada por el bajo precio de estos productos en comparación con el tabaco convencional y las falsas creencias que lo rodean.

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